Leonora Carrington nació el 6 de abril de 1917 en Clayton Green, una aristocrática mansión en el pueblo de Chorley, Lancashire, Inglaterra. A los tres años, su familia se trasladó a Crookhey Hall, donde pasó parte de su infancia.

En la magnífica visita de este mes, es fundamental reconocer a esta gran maestra, creadora de un universo surrealista lleno de magia y simbolismo.

Actualmente, el Museo de Luxemburgo acoge una gran retrospectiva y homenaje a Carrington. Ubicado dentro del jardín homónimo, en el Distrito VI de París, en 19 Rue de Vaugirard, 75006, el museo se encuentra junto al Senado francés y fue establecido en 1750.

En 1818, la familia Medici lo convirtió en el primer museo de arte contemporáneo de su época, albergando obras de Rubens. En 1884, su colección se trasladó al gran invernadero del museo.

Desde el año 2000, el Museo de Luxemburgo está gestionado por el Ministerio de Cultura y el Senado francés, y se dedica a exposiciones temporales bajo el decreto de reunión nacional de museos vigente desde 2010.

Leonora de niña, una futura pintora surrealista y escritora británica.

En mi recorrido les presentaré sus primeros dibujos en sus libretas desde muy temprana edad, incluyendo esta fotografía, tomada cuando tenía 4 años, y sus garabatos imaginarios y figurativos.

Su fascinación por la exploración de sus sueños, al entrelazarlos con la realidad, crea una fusión alucinante entre sus primeros dibujos y su contacto con la pintura, especialmente en el uso de la acuarela sobre papel. Con influencias japonesas en sus nubes, volúmenes musculares y finas líneas en los personajes centrales.

Entre las máscaras (Chez les masques), 1936. Óleo sobre tela y Gioco del Biribissi (Juego de biribi proveniente de la casa de Saint-Martin-d’Ardèche).

Una de sus primeras pinturas al óleo refleja una fiesta en algún lugar de Francia, donde se puede observar a una pareja contemplando unas caras (máscaras) y un conejo blanco que los observa.

Usando diferentes soportes, como este marco de ventana, ella crea la imagen de un perfecto unicornio dragón rojo en llamas.

La novia del viento (“La Mariée du Vent”)

Durante un tiempo prolongado, ambos se unen en una historia surrealista.

Leonora se encuentra en Londres con Max en 1936; la pareja se muda a París, a la villa de Saint-Martin-d’Ardèche, donde descubren una casa para crear y llenarla del goce de la creación. Realizan obras de total entrega, dibujando, pintando, haciendo esculturas y leyendo abundante literatura.

Pintando las puertas, Leonora descubre su fascinación por los animales mitológicos y las quimeras, donde las dimensiones simbólicas se abrazan en cada una de sus creaciones, generando un lenguaje único. Ella crea dos obras literarias: La Dame Ovale o La Maison de la peur.

 

 

Pintura al óleo sobre tela: “Los Paderes de Madame Phoenicia”

Realizada en 1974 con técnica mixta sobre seda, es un tributo a sus raíces, que provienen de las tribus celtas originarias de la región del Reino Unido, generando un personaje “octoplásmico” que refleja su poder como médium y su interés por el esoterismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando sus caminos se separan, en 1940 ella se instala en Madrid, España, para continuar con su trabajo de investigación. Sus nuevas creaciones muestran un estilo más hermético. Tras vivir en Santander, se muda en 1941 a una residencia de refugiados europeos en Nueva York, Estados Unidos, donde entra en contacto con una comunidad de surrealistas de profunda iconografía y lenguaje europeo, marcada por las experiencias traumáticas de la guerra.

 

Retrato doble de ella con Max, una obra inconclusa, pintura al óleo sobre tela que refleja una creación compleja de una relación distante, tan inconclusa como la obra misma. Realizada en 1938, donde la presencia del caballo simboliza la libertad y Max aparece envuelto en plumas como un pájaro, representando su alter ego en el cierre de la relación.

La obra de Max Ernst se titula “La divinidad” (Divinité), realizada en 1940 al óleo sobre tela, en la que interpreta una imagen de Leonora en clave surrealista, reflejando su estilo característico en esta pintura.

Obra de arte realizada por Max Ernst en 1940, titulada “La medicina española”, regalo del coleccionista Joseph R. Shapiro en 1996 al Museo de Arte e Instituto de Chicago, Estados Unidos.

Esta pintura refleja una relación de larga duración, marcada por la partida de Leonora a España, dejando atrás una relación y enfocándose en su carrera artística.

En Santander, ella ayuda a enfermos en psiquiatría y allí surge su fascinación literaria por Franz Kafka, así como la visión de un caballo gigante petrificado en movimiento y el pájaro de Max.

«Caballos 1941”

Una obra alucinante se llama “La Casa Hoteles”, una pintura al óleo realizada en 1949, perteneciente a la colección de la familia Fox.

Es una casa abierta como un corazón, que muestra la dualidad de diferentes espacios íntimos y luminarios, simbolizando otras dimensiones de la subconsciencia.

“Bajo la Rosa de los Vientos”, pintura al óleo sobre tela realizada en 1955, pertenece a la colección del Museo de Dallas.

Cambiando de medio, con la construcción de personajes en madera y una marcada influencia africana o precolombina, se encuentra la obra “Espejo Mágico” (Gardines), una pieza tridimensional realizada en 1950.

 

 

«La oscuridad de la Luminiscencia”

Detalles de una obra de medianas proporciones en la que destaca, en el espacio, la Estrella del Norte en un tercer plano. Se puede observar un “lobo viejo de pie rojo cansado” que busca ser arropado, como símbolo del tránsito hacia la otra vida o de un ritual pagano cargado de simbología e interpretaciones.

Entre la oscuridad, aparecen las cartas del tarot como guías de creación, junto con una fuerte atracción por la astrología, reflejada en cielos llenos de estrellas y constelaciones que marcan sus composiciones, llenas de misterio.

En México, “Cocina y Alquimia” es una de sus últimas series de exploración profunda, donde integra diversas tradiciones ancestrales y explora técnicas de pintura medieval.

La magia manifestada en obras de gran riqueza surrealista llama la atención del mecenas Edward James por sus detalles y simbologías antiguas.

La artista queda fascinada por el entorno surrealista de México y se instala en la ciudad de Sonora y en la región de Puebla. Sus alrededores enriquecen su estilo pictórico único.

“Donde su cocina alquímica adquiere nuevos condimentos.”

“La Abuela”, pintura al óleo sobre tela realizada en 1975.

Una de sus últimas obras muestra una maestría de comunicación absolutamente surrealista entre sueños, magia y alquimia, donde refleja una conexión interdimensional.

En esta escena, rinde homenaje a su abuela irlandesa, quien le transmitió su pasión por la cocina ancestral y alquímica sagrada de los ingredientes, fusionándola con la cocina mexicana, como el “comal”, en una obra cargada de sabiduría.

Falleció a los 94 años en la Ciudad de México, el 25 de mayo de 2011, y fiel a su aversión hacia los periodistas, fue enterrada en el Panteón Inglés sin fotógrafos.

Gracias a la dirección del Museo de Luxemburgo en París, Francia, y a todo su equipo, quienes estuvieron muy atentos a mis curiosidades.

Para finalizar, les presento una de mis obras en proceso: una pintura al óleo neo-surrealista y electroexpresionista, de sus más recientes creaciones.

“Le Petit Cheval Rouge”, 2026, París, Francia.

Artista: Santo Guichon
https://www.instagram.com/santoguichon888/

Si desean ver la obra finalizada, pueden acceder al enlace:
https://draft.blogger.com/blog/post/edit/8961682231735342240/616308363701505164

Merci, à la prochaine !

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