El turismo de lujo atraviesa una transformación. Ya no se trata únicamente de crear experiencias extraordinarias, sino de preguntarse qué impacto dejan los viajeros en los lugares que visitan. Bajo esta premisa se celebró la séptima edición de LuxuryLab Climate Summit 2026, un encuentro que reunió en Ciudad de México a representantes de la hotelería, gastronomía, cultura, conservación, negocios y medio ambiente.
Con el concepto “El futuro del turismo: destinos, cultura y regeneración”, el Summit puso sobre la mesa una nueva manera de entender la industria: una en la que la hospitalidad, la conservación de los ecosistemas, la identidad cultural y el desarrollo de las comunidades forman parte de una misma conversación.
El encuentro tuvo como sede el JW Marriott Hotel Mexico City Polanco, cuya operación incorporó distintas prácticas de sostenibilidad. Entre los aliados también estuvieron Pandora, que impulsó junto con Hilos de Dignidad la preservación del bordado tének de la Huasteca Potosina, y BLN Brands, con una propuesta de bebidas premium sin alcohol que refleja la evolución hacia un consumo más consciente.
El turismo que deja algo a su paso
La jornada comenzó con una reflexión sobre el papel que tendrá el turismo en los próximos años. Abelardo Marcondes, CEO de LuxuryLab Global y LuxuryLab ESG, y Erica Valencia, directora ejecutiva de México por el Clima: Semana de Acción y cofundadora de LuxuryLab ESG, coincidieron en la necesidad de replantear los indicadores con los que se mide el éxito de un destino.
La experiencia del viajero continúa siendo fundamental, pero ahora comparte protagonismo con otros factores: el bienestar de las comunidades, la conservación del patrimonio y la protección de los ecosistemas.
En este contexto también se presentó la segunda edición de México por el Clima: Semana de Acción, iniciativa que reunirá a distintos sectores para impulsar la acción climática. La próxima edición se llevará a cabo del 5 al 9 de octubre de 2026 en Ciudad de México, con el Papalote Museo del Niño como sede principal.
Destinos regenerativos: más allá de la sostenibilidad
Uno de los grandes temas del encuentro fue la evolución de los destinos turísticos hacia modelos capaces no solo de reducir su impacto, sino de generar beneficios ambientales, sociales y económicos.
Durante el panel moderado por María Huerta, directora ejecutiva de Ashoka México, Centroamérica y El Caribe, especialistas como Gerardo Ruiz Smith, Marianela Villasuso, Erica Valencia y Cecilio Solís analizaron los desafíos que enfrentan distintas regiones del país.
La conversación puso especial énfasis en la necesidad de que el turismo dialogue con las comunidades locales y contribuya a restaurar los ecosistemas que hacen posible la actividad turística.
La pregunta dejó de ser únicamente cuántas personas visitan un destino. Ahora también importa qué sucede con ese territorio después de su visita.
ESG deja de ser una tendencia
Otro de los temas que adquirió relevancia fue la transformación de los criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— dentro de las empresas.
Federico Ruanova e Isabella Guzmán, especialistas de Baker McKenzie México, explicaron cómo estos criterios han dejado de ser exclusivamente una cuestión de cumplimiento para convertirse en herramientas estratégicas.
Para las empresas, incorporar políticas de sostenibilidad permite anticipar riesgos, detectar oportunidades y fortalecer su competitividad. En esta evolución también adquiere importancia el sustainability reporting, que permite establecer indicadores y medir avances concretos, desde la reducción de residuos hasta otros objetivos ambientales.
El nuevo significado del lujo y la hospitalidad
Uno de los conceptos que atraviesa actualmente a la industria turística es el de hospitalidad con propósito.
Durante el Summit, Daniela González, Marketing & Sales Director de JW Marriott Hotel Mexico City; Luis Urrutia, fundador de Punta Pájaros, y Judy Tobías, Luxury Travel Designer, analizaron cómo está cambiando la expectativa de los viajeros.
El lujo contemporáneo parece alejarse de la idea de exceso para acercarse a experiencias auténticas, personalizadas y conectadas con el destino.
Desde la operación hotelera, González compartió algunas de las acciones de sostenibilidad implementadas en JW Marriott Hotel Mexico City Polanco, entre ellas el uso responsable de recursos, reducción de residuos, apoyo a productores locales y colaboración con el Banco de Alimentos. El hotel también cuenta con la renovación de su certificación Green Key.
La transformación alcanza incluso a los espacios. Nadja Borrás Markovic, directora de Diseño en Gensler México, destacó la importancia de desarrollar proyectos que dialoguen con su entorno y que incorporen innovación sin perder de vista su impacto ambiental, social y cultural.
Los mares como patrimonio y motor económico
México también enfrenta el reto de proteger uno de sus mayores activos: sus mares.
El documentalista Alonso Rodríguez, fundador de Mares de México, abrió esta conversación desde la narrativa y la investigación comunitaria. Su planteamiento fue contundente:
“Contar las historias de nuestros mares es el primer paso para inspirar a más personas a conservarlos”.
La conversación continuó con especialistas vinculados con la pesca responsable, la acuacultura y la conservación marina, entre ellos Citlali Gómez, presidenta de COMEPESCA y Pesca con Futuro; Pablo Ferrer, oceanólogo y socio fundador de El Sargazo; Alan Espinoza Gorozave y Luis Baquedano, cofundadores de Bendito Mar.
El objetivo común: demostrar que la conservación de los océanos no es ajena al desarrollo económico. Por el contrario, mares saludables significan comunidades más resilientes, mayor seguridad alimentaria y destinos turísticos con futuro.
Cultura: el verdadero sello de México
El patrimonio cultural ocupó otro de los grandes capítulos de LuxuryLab Climate Summit. La conversación reunió representantes de la danza, el arte, los museos y la gestión cultural para reflexionar sobre aquello que hace único a un destino.
Amalia Viviana Basanta Hernández, directora artística del Ballet Folklórico de México; Marcella Lembert, vicepresidenta de Responsabilidad Social Corporativa para Bank of America México; Humberto Granados, director de Difusión del Centro Nacional de las Artes; Erick Rodríguez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, y Perla Labarthe, directora del Museo Frida Kahlo, coincidieron en un punto: preservar la cultura también significa preservar el valor de un destino.
Las tradiciones, expresiones artísticas y espacios culturales pueden convertirse en algunos de los mayores diferenciadores de México frente al turismo internacional, siempre que su desarrollo vaya acompañado de una estrategia de conservación y participación de las comunidades.
Gastronomía: del plato al territorio
La gastronomía llevó esta conversación directamente a la mesa.
Bajo la moderación de María Forcada, editora en jefe de Food & Wine, chefs, sommeliers y empresarios analizaron la relación entre gastronomía, productores y territorio.
Gabriela Ruiz Lugo, Pablo Usobiaga, Sandra Fernández, Andrés Amor, Paulina Vélez y Bosco Quinzaños compartieron distintas perspectivas sobre la necesidad de fortalecer las cadenas de producción y consumo.
Detrás de un plato existe una red que comienza con agricultores y productores y continúa con restaurantes, hoteles, cocineros y consumidores. En ese recorrido, la gastronomía puede convertirse en una herramienta para preservar la identidad y generar desarrollo local.
Una reflexión desde el Polo Sur
El cierre tuvo un tono más personal. Andy Dorantes, montañista, conferencista y escritora, compartió su experiencia durante una expedición al Polo Sur.
Su relato llevó la conversación sobre sostenibilidad a un terreno más íntimo: la relación que cada persona establece con la naturaleza, sus propios límites y las decisiones que toma frente a los desafíos.
Más que una historia de aventura, su participación funcionó como una invitación a replantear nuestra relación con el entorno y el propósito detrás de nuestras decisiones.
Hacia una nueva definición del lujo
La séptima edición de LuxuryLab Climate Summit dejó una conclusión clara: el turismo del futuro tendrá que ser capaz de ofrecer experiencias extraordinarias sin comprometer aquello que las hace posibles.
Hoteles, destinos, restaurantes, empresas, comunidades y viajeros forman parte de una misma ecuación. La sostenibilidad ya no aparece como un elemento adicional, sino como una condición para construir experiencias que tengan sentido a largo plazo.
El encuentro concluyó con un brindis patrocinado por BLN Brands, que dio paso a un espacio de networking entre los participantes.
De cara a 2027, LuxuryLab ESG plantea así una conversación que va mucho más allá del turismo: cómo convertir el lujo, la hospitalidad y los viajes en motores de regeneración, identidad y bienestar para los destinos que los hacen posibles.