Anne Carson, entre los clásicos y la literatura contemporánea, gana el Nobel de Literatura 2026

La escritora canadiense fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura 2026 por una obra que cruza poesía, ensayo, traducción y tradición clásica. Más que una autora de géneros definidos, Carson ha construido una literatura donde los límites parecen estar hechos para romperse.

Anne Carson, poeta, ensayista, traductora y especialista en literatura clásica, fue anunciada este jueves como ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026. La Academia Sueca reconoció “su obra audaz e inventiva que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.

Nacida en Toronto en 1950, Carson se formó como filóloga clásica y convirtió el estudio de las palabras y de la tradición grecolatina en uno de los principales motores de su obra. La propia Academia Sueca ha resumido esa relación como una tensión entre “la obsesión del filólogo por las palabras” y “el deseo del poeta por encontrar nuevos significados”.

Pero reducirla a poeta sería insuficiente. Su bibliografía atraviesa el ensayo, la traducción, la novela en verso, la crítica, la dramaturgia y los libros-objeto. Su literatura tampoco utiliza los clásicos como simples referencias eruditas. En sus manos, personajes, mitos y autores de la Antigüedad se convierten en materiales para hablar de asuntos contemporáneos: deseo, pérdida, identidad, amor y duelo.

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De Safo a los nuevos lectores

Uno de los puntos de partida de su trayectoria fue Eros the Bittersweet, publicado en 1986. El ensayo explora el deseo a partir de la poesía griega y, particularmente, de Safo.

Años después llegaría Autobiography of Red (1998), una de sus obras más conocidas. Carson retomó el mito de Gerión y Heracles para convertirlo en una novela en verso protagonizada por un joven que vive una historia de amor, violencia e identidad en un contexto contemporáneo.

Nox: convertir el duelo en un objeto literario

Entre las obras que más aparecen en la cobertura internacional está Nox, publicada en 2010 y dedicada a su hermano Michael, quien murió en Dinamarca en 2000.

El libro se presenta como un objeto físico: una caja que contiene un largo acordeón con fotografías, cartas, textos y materiales relacionados con el recuerdo de su hermano. En el centro aparece también Catulo y su poema dedicado a un hermano muerto.

La Academia Sueca ha señalado que en Nox existe un “profundo sentimiento de pérdida”. La frase ayuda a explicar por qué esta obra ocupa un lugar tan importante en los perfiles publicados tras el anuncio del Nobel: no se trata únicamente de un libro sobre el duelo, sino de una obra que transforma físicamente el acto de recordar.

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Una obra que rompe las fronteras entre géneros

La experimentación formal aparece una y otra vez en la trayectoria de Carson. Glass, Irony, and God, Men in the Off Hours, The Beauty of the Husband, Decreation y Float son algunos de los títulos que muestran su interés por combinar géneros, voces y disciplinas.

En The Beauty of the Husband, por ejemplo, una ruptura matrimonial se convierte en una estructura de 29 “tangos”. En Float, publicado en 2016, la autora presentó 22 pequeños libros que podían leerse en distintos órdenes.

La discreción frente a la fama

Hay otro aspecto que aparece con fuerza en los perfiles: la relación distante de Carson con la exposición pública.

La escritora concede pocas entrevistas y su trayectoria pública ha estado marcada por cierta discreción. Anne mantiene una relación distante con la fama pese a haber recibido importantes reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2020.

Su reacción al Nobel también refleja esa personalidad. De acuerdo con Ingrid Carlberg, secretaria permanente de la Academia Sueca, Carson se encontraba en Islandia cuando recibió la llamada. “Lo único que tuvo tiempo de decirme fue que, por el momento, se encuentra en Islandia, donde escucha el viento”, relató Carlberg. La funcionaria agregó que la escritora estaba sorprendida y feliz.

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¿Por dónde empezar a leer a Anne Carson?

Eros the Bittersweet permite acercarse a su pensamiento sobre el deseo y la poesía; Autobiography of Red muestra su capacidad para transformar un mito griego en una historia contemporánea; y Nox ofrece quizá su aproximación más íntima al duelo y la memoria.

También destacan The Beauty of the Husband, Decreation y Float, obras que permiten observar cómo su escritura se aleja cada vez más de las estructuras literarias convencionales.

El Nobel, en ese sentido, no llega para descubrir a Carson, sino para colocar bajo una luz mucho más amplia una trayectoria que llevaba décadas explorando la misma pregunta desde distintos ángulos: cómo encontrar nuevas formas para decir aquello que la literatura ya ha intentado decir durante siglos.

Y quizá ahí está la clave de su reconocimiento. Carson no abandona la tradición clásica para escribir literatura contemporánea; hace exactamente lo contrario: regresa a los clásicos para demostrar que todavía tienen algo que decirnos.

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Aldo Chaparro presenta «fake gods», una mirada al lujo, el poder y el deseo

Después de una década sin presentar una exposición individual en la capital mexicana, Aldo Chaparro regresa con una nueva propuesta que pone bajo la lupa aquello que determina nuestra percepción del valor. fake gods llegará a CAM Galería del 3 de septiembre al 31 de octubre de 2026.

La muestra, curada por Tania Ragasol, reúne pinturas, esculturas y móviles que marcan una nueva etapa en la trayectoria del artista mexicano. La exposición parte de una pregunta tan contemporánea como provocadora: ¿qué imágenes, objetos e ideas consiguen captar nuestra atención y, al hacerlo, influyen en la manera en que entendemos el mundo?

Cuando el consumo se convierte en una nueva forma de poder

La obra de Chaparro se ha caracterizado por una exploración directa de los materiales y por una práctica que transita entre la escultura, la pintura, el diseño y la arquitectura. En fake gods, esta búsqueda se amplía con la incorporación de la pintura como uno de los ejes centrales de su producción reciente.

La exposición establece un diálogo entre elementos que suelen ocupar extremos opuestos dentro de nuestra cultura visual: lo exclusivo y lo desechable, el lujo y lo residual, el deseo y el consumo. A través de estas tensiones, Chaparro cuestiona las jerarquías que utilizamos para decidir qué merece nuestra atención y qué consideramos valioso.

Marinas intervenidas, bodegones, esculturas y estructuras móviles forman parte de un recorrido en el que las imágenes y los materiales adquieren nuevos significados. La propuesta no busca ofrecer respuestas definitivas, sino poner en perspectiva la manera en que el exceso de estímulos modifica nuestra relación con los objetos, las imágenes y el deseo.

Las nuevas deidades de la era visual

El título de la exposición alude precisamente a esas figuras y estructuras que, en la cultura contemporánea, parecen adquirir un lugar similar al de las antiguas deidades.

El entretenimiento, el consumo y el poder pueden convertirse en fuerzas capaces de dirigir nuestra atención, generar aspiraciones y establecer nuevas escalas de valor. En un entorno dominado por la circulación constante de imágenes, fake gods explora cómo estas dinámicas terminan moldeando nuestra experiencia cotidiana.

Más que centrarse exclusivamente en fenómenos como la inteligencia artificial, los algoritmos o el consumismo, la exposición plantea una reflexión más amplia sobre nuestra relación con aquello que vemos. ¿Quién decide qué merece ser observado? ¿Por qué determinadas imágenes se convierten en objetos de deseo? ¿Y qué ocurre cuando la saturación visual termina por uniformar nuestra manera de mirar?

En ese contexto, la pintura aparece como un espacio de singularidad frente a la producción masiva de imágenes. Para Chaparro, el acto de crear se convierte así en una forma de detenerse, observar y replantear aquello que damos por sentado.

Una nueva etapa para Aldo Chaparro y CAM Galería

La exposición también marca el comienzo de una nueva etapa en la relación profesional entre Chaparro y CAM Galería. Bajo la dirección de Daniela Carrasco Zanini, Sofía Creel Ojeda y Diego García Chavolla, el espacio incorpora al artista a su programa de representación.

La colaboración tendrá continuidad más allá de la muestra en Polanco. La obra de Chaparro será presentada por CAM Galería durante ZⓈONAMACO 2027, consolidando así una nueva plataforma para su producción dentro de la escena artística contemporánea.

Con fake gods, el regreso de Chaparro a la Ciudad de México no es solamente el reencuentro con una ciudad después de diez años. Es también la oportunidad de conocer una etapa distinta de su trabajo, en la que pintura, escultura y movimiento convergen para explorar una pregunta esencial de nuestro tiempo: qué elegimos mirar y cuánto poder tiene aquello que consigue nuestra atención.

fake gods, de Aldo Chaparro

  • Curaduría: Tania Ragasol
  • Fechas: 3 de septiembre al 31 de octubre de 2026
  • Lugar: CAM Galería
  • Dirección: Aristóteles 354, Polanco IV Sección, Miguel Hidalgo, Ciudad de México
  • Horario: martes a jueves, de 10:00 a 18:00 horas; viernes y sábado, de 10:00 a 16:00 horas.

ZSONAMACO LAB explora el futuro a través de Radical Optimism

Del 11 de septiembre al 11 de octubre, ZSONAMACO LAB llevará a Casa Hotbook una experiencia inmersiva que explora nuestra relación con la tecnología, el juego y las posibilidades del futuro.

¿Puede el optimismo convertirse en una forma de resistencia? Esa es una de las preguntas que atraviesan Radical Optimism, la exposición con la que ZSONAMACO LAB presenta su segunda edición y que, durante un mes, transformará Casa Hotbook en un espacio de exploración, interacción y arte contemporáneo.

Bajo la curaduría de Damián Romero, la muestra parte de una realidad cada vez más familiar: vivimos permanentemente conectados, rodeados de pantallas, imágenes y estímulos que compiten por nuestra atención. Pero esa conexión también puede producir cansancio, aislamiento y una sensación de estar siempre disponibles.

En lugar de ofrecer respuestas definitivas, Radical Optimism propone experimentar con esas contradicciones a través del arte.

Entre pantallas, juego y percepción

La exposición reúne instalaciones, piezas interactivas y experiencias sensoriales que reflexionan sobre temas como la dopamina, los ecosistemas, el cuerpo y las narrativas tecnológicas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Aquí, el juego adquiere un papel especial. Más que un simple recurso para acercarse a las obras, se convierte en una manera de cuestionar aquello que damos por establecido y de imaginar otras posibilidades.

La propuesta se mueve entre conceptos aparentemente opuestos: placer y agotamiento, conexión y aislamiento, progreso y colapso. El resultado es un recorrido que busca involucrar al visitante de manera física y emocional, más allá de la contemplación tradicional de una obra de arte.

Una mirada hacia lo que viene

La selección reúne el trabajo de artistas y creadores vinculados con el arte digital y contemporáneo, entre ellos AMIANGELIKA, Brian Eno, CNDSD & Iván Abreu, Iregular, Linnea Goransson, Matthew Feyld, Orly Anan & Brian Close, Rodrigo Garrido, Stefan Bruggemann y Tania Candiani.

Sus propuestas plantean diferentes escenarios para pensar el futuro desde la imaginación y la sensibilidad. No se trata necesariamente de anticipar cómo será el mundo, sino de preguntarnos qué posibilidades todavía podemos construir.

Para Damián Romero, quien también es fundador y director de MUTEK México, el optimismo que plantea la exposición no es ingenuo, sino una postura consciente frente a los desafíos del presente. La idea es imaginar futuros en los que todavía exista espacio para la creatividad, el deseo y la capacidad de transformar lo que parece inevitable.

Una nueva manera de acercarse al arte

Con esta segunda edición, ZSONAMACO LAB continúa explorando formatos que llevan el arte contemporáneo fuera de los espacios expositivos tradicionales. La apuesta está en crear experiencias donde el público no sea únicamente espectador, sino parte activa del recorrido.

En colaboración con Casa Hotbook, Radical Optimism busca precisamente eso: que sus salas se conviertan en espacios para experimentar, jugar, descubrir y generar nuevas conexiones con las obras.

La exposición será presentada por HSBC, con MINI como patrocinador principal y el apoyo de Casa Hotbook.

¿Cuándo y dónde visitar Radical Optimism?

ZSONAMACO LAB: Radical Optimism estará abierta del 11 de septiembre al 11 de octubre de 2026 en Casa Hotbook, ubicada en Monte Líbano 280, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.

El público podrá visitarla de martes a domingo, de 11:00 a 20:00 horas.

Los boletos y el registro están disponibles en línea. Además, los clientes HSBC podrán acceder a un 15% de descuento durante la Gran Venta del 3 y 4 de septiembre.

Más que una exposición, Radical Optimism propone una pausa para mirar de otra manera aquello que forma parte de nuestra vida diaria: la tecnología, las imágenes, el deseo de estar conectados y, sobre todo, nuestra capacidad de imaginar qué viene después.

Muere Yayoi Kusama, ícono del arte contemporáneo y reina de los puntos

La creadora japonesa, una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en Tokio. Su obra trascendió museos y galerías para convertirse en un fenómeno cultural global.

Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más influyentes de las últimas décadas, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. Su fallecimiento ocurrió el pasado 14 de agosto y fue confirmado por su estudio y por el museo que lleva su nombre.

Con una trayectoria que se extendió durante más de siete décadas, Kusama construyó un lenguaje artístico propio a partir de puntos, redes, espejos, calabazas, colores intensos y patrones repetitivos. Aquello que comenzó como una búsqueda personal terminó convirtiéndola en una figura reconocida prácticamente en todo el mundo.

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Una visión que nació desde la infancia

Nacida en 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama comenzó a desarrollar su interés por el arte desde muy joven. Sus experiencias visuales y alucinaciones de la infancia tuvieron una influencia profunda en su producción artística y, con el paso del tiempo, los puntos y las formas repetitivas se transformaron en una de las principales características de su trabajo.

En lugar de ocultar aquella particular manera de percibir el mundo, la artista la convirtió en materia creativa. De ahí surgió una obra en la que las formas parecen multiplicarse sin límite, borrando las fronteras entre el objeto, el espacio y quien lo observa.

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Nueva York y el nacimiento de una artista de vanguardia

En 1957 Kusama dejó Japón y viajó a Estados Unidos, donde buscó abrirse camino en la escena artística de Nueva York. La decisión significó enfrentarse a años de precariedad y escaso reconocimiento, pero también le permitió desarrollar propuestas alejadas de las convenciones de su país de origen.

Durante la década de 1960 participó en el ambiente de vanguardia neoyorquino y realizó performances y propuestas experimentales. Su trabajo dialogó con corrientes como el arte pop, el minimalismo y el arte conceptual, aunque la propia Kusama rechazaba que una sola etiqueta pudiera definir su producción.

En aquella etapa también tuvo contacto con figuras relevantes del arte estadounidense, entre ellas Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell. Su propuesta, marcada por la repetición y la acumulación, terminó convirtiéndose en una de las expresiones más singulares de la vanguardia de aquellos años.

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Los puntos como sello de identidad

Si existe una imagen inmediatamente asociada con Kusama es la del lunar. Sus llamados polka dots aparecieron una y otra vez en pinturas, esculturas, objetos e instalaciones.

Pero para la artista no se trataba simplemente de un recurso decorativo. La repetición funcionaba como una manera de extender las formas hasta producir la sensación de infinito y, al mismo tiempo, cuestionar la idea del individuo como algo aislado.

Las superficies cubiertas de puntos se convirtieron así en una especie de firma visual que hizo reconocible su obra incluso para personas que no suelen acercarse al arte contemporáneo.

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Los espejos que hicieron del infinito una experiencia

Otro de sus grandes aportes fueron las instalaciones conocidas como Infinity Mirror Rooms, espacios en los que espejos, luces y elementos repetidos producen la ilusión de encontrarse frente a un universo que no termina.

La experiencia dejó de ser exclusivamente contemplativa. El visitante pasó a formar parte de la obra y a percibirse dentro de una sucesión aparentemente interminable de luces y reflejos.

Ese carácter inmersivo ayudó a que Kusama alcanzara nuevas generaciones de espectadores y convirtió sus exposiciones en algunos de los encuentros más populares entre el público y el arte contemporáneo.

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De las calabazas a la cultura popular

Las calabazas amarillas cubiertas de puntos negros son otra de las imágenes inseparables de la artista. Junto con sus habitaciones de espejos, estas piezas contribuyeron a consolidar una estética que podía trasladarse con facilidad de los grandes museos a la cultura popular.

Con el tiempo, su universo visual apareció también en productos, colaboraciones comerciales y proyectos vinculados con la moda. Incluso marcas internacionales como Louis Vuitton trabajaron con ella, ampliando todavía más el alcance de su obra.

El fenómeno Kusama también encontró un impulso inesperado en la era de las redes sociales: sus instalaciones, por su intensidad visual y carácter inmersivo, se convirtieron en escenarios especialmente atractivos para el público.

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Una vida marcada por la creación

La relación de Kusama con la salud mental fue una parte conocida de su trayectoria. Desde finales de la década de 1970 vivió voluntariamente en una institución psiquiátrica en Japón y continuó trabajando desde un estudio cercano. Lejos de abandonar su producción, mantuvo una actividad artística constante durante sus últimos años.

Su historia personal y su trabajo terminaron entrelazándose de manera inseparable. Las visiones que alguna vez pudieron representar una fuente de angustia se transformaron en pinturas, esculturas e instalaciones capaces de provocar fascinación en millones de personas.

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Un reconocimiento que llegó con el tiempo

La fama internacional de Kusama se consolidó especialmente durante las últimas décadas de su vida. Sus obras llegaron a importantes museos y exposiciones internacionales, mientras el mercado del arte comenzó a reconocer también su enorme valor.

En 2016 recibió la Orden de la Cultura, uno de los máximos reconocimientos que Japón concede a sus artistas.

Su influencia terminó superando las categorías tradicionales. Fue considerada artista de vanguardia, precursora del arte pop y figura vinculada con el feminismo y el minimalismo, pero su producción difícilmente puede reducirse a uno solo de esos movimientos.

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El último capítulo

El estudio de Kusama informó que la artista continuó pintando hasta sus últimos días. En el comunicado difundido tras su muerte se destacó precisamente esa entrega permanente a la creación y su búsqueda artística alrededor del amor y el alma.

La artista deja una producción que abarca pintura, escultura, instalaciones, performance, literatura y poesía. Su legado no se limita a una colección de obras famosas: también representa una manera de convertir experiencias personales, obsesiones y percepciones particulares en un lenguaje capaz de comunicarse con públicos de todo el planeta.

A los 97 años, Yayoi Kusama deja atrás un universo construido con millones de puntos, reflejos y formas repetidas. Un universo que, paradójicamente, encontró en la repetición una de sus maneras más poderosas de hablar sobre lo infinito.

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El legado de Henri Rousseau revive en una retrospectiva que celebra al artista francés

El Museo de Orangerie presenta:

La retrospectiva tributo al maestro del artista francés Henri Rousseau

Nació en Laval en 1844, bajo el techo de unos padres de fortuna. Obligado a dedicarse a otra carrera, sus gustos por el arte lo llevaron por el camino artístico. En 1885 debutó con una serie de pinturas de la naturaleza bajo el consejo de Gérôme y Clément.

Fue un duro camino de aprendizaje entre numerosos artistas destacados de la época. Exploró su propio estilo y creó un género original que adaptó a partir de sus observaciones de los mejores pintores realistas.

Con signos característicos como su barba tupida, formó parte de los artistas independientes, dejando escapar toda esa libertad creativa para responder a sus creaciones, con altibajos, y estar listo para exponer en la Feria de París del 10 de julio de 1895.

“Yo mismo en la pintura.”

Autorretrato que abre la exposición

Es una interesante pintura del autor con un paisaje realizado posiblemente con un pincel n.º 0, con delgadas líneas lisas, mucho color, barniz y dimensiones.

Con una decoración académica casi caricaturesca, abrió la exposición universal de la época en 1889, en el pabellón internacional de la Montgolfière, dentro de las celebraciones de la modernidad bajo la Torre Eiffel.

La pintura se convirtió en un objeto de crítica, ya que no podía exponerse en el Salón de Independientes de la época, donde era considerada una burla al buen gusto.

Sin importar las críticas negativas, tuvo una primera respuesta favorable cuando se solicitó la obra para exhibirla en la muestra permanente de un nuevo museo en 1923.

Ya era oficial: el “Autorretrato” recibía buenas críticas por sus atributos pictóricos, sus pinceladas, su paleta de color, la boina y la representación del artista con traje negro, obteniendo reconocimiento académico por sus logros.

En la Paris World Fair.

“L’Octroi” (La puerta alta), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1890

Unos años antes de alcanzar reconocimiento, fue portero en la entrada de París de una gran casona donde recibía a importantes coleccionistas y comerciantes de la época. Trabajaba algunas horas al día para poder adquirir materiales de calidad para sus obras.

La casona contaba con muros de ladrillo y rejas. Con una ligera perspectiva, se puede observar al artista junto a otro personaje con vestimenta oficial, posiblemente un funcionario de aduana.

“Retrato de la mujer y del hombre” (Díptico), dos miniaturas al óleo sobre lienzo, de un formato no mayor a 30 x 30 cm

En estas dos pequeñas pinturas al óleo destaca la representación de ella (su esposa) y de él, realizadas en 1884.

Estas obras forman parte de las primeras piezas destacadas de Rousseau, marcando su debut como artista independiente y autodidacta.

El joven maestro visitaba con frecuencia el Museo del Louvre para estudiar y comprender mejor las composiciones. En este caso, se inspiró en las figuras icónicas del Imperio bizantino y en las miniaturas del siglo XVIII que forman parte de la exposición permanente.

Las obras se titulan “Retrato de mujer” (Retrato de Madame M.), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1895, y “Rousseau dentro de su círculo”.

Estos retratos son muy importantes, ya que evocan los famosos retratos fotográficos de la época a través de una pintura realista e imaginativa, donde se reflejan sus gustos y las simbologías del estilo psicológico clásico francés.

La compra fue realizada por el Museo Pablo Picasso en 1908, en el marco de un banquete de celebración para recibir a los invitados durante un paseo en bote y dar origen a una leyenda.

Rousseau creó retratos de personas cercanas acompañados de paisajes alucinantes, situados entre lo realista y lo surrealista. En ellos comenzó a destacar su particular interpretación de la fauna y la flora, un estilo por el que posteriormente sería reconocido.

Modelos presentes en celebraciones familiares de los domingos.

Estas obras reflejan su estilo y la época social que representaban.

Conservó sus pinturas más íntimas para el círculo de comerciantes o mostró su talento en los salones de exposición.

“La Noce” (El casamiento), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1905.

“Jeune fille en Rose” (La joven chica de rosa), pintura al óleo sobre lienzo realizada entre 1906 y 1907.

“L’Enfant à la marionnette” (El bebé con la marioneta), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1903.

“L’Enfant à la poupée” (La niña con la muñeca), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1892.

“Portrait de Femme dans un paysage” (Retrato de mujer en el paisaje), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1899.

Esta pintura simboliza el pasado y el presente en un solo retrato, con una atmósfera dominada por tonos verdes y los primeros elementos florales de la primavera.

Los nomeolvides que la mujer sostiene en la mano funcionan como un símbolo de respeto, amor y gratitud.

Se trata de un retrato de la madre del artista, Éléonore Guiard, representada en relación con la iglesia clerical de la villa de Laval, Francia.

“Fleurs et dahlia dans un vase” (Flores y dalias en un vaso).

“Nature morte à la cafetière” (Naturaleza muerta con cafetera), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1910.

Al final de su vida, el maestro Rousseau prestó atención a los artistas de la avant-garde, rindiendo homenaje a ese estilo y visitando algunos talleres de amigos.

Entre ellos se encontraba el pintor italiano Ardengo Soffici, quien le pidió una pintura de naturalezas muertas con estas características.

La composición es sobria y limpia, acorde con la modernidad, destacando por sus volúmenes y brillos.

“Le Repas du lapin” (La comida del conejo), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1908.

La artista Sonia Delaunay descubrió dos notables pinturas de Rousseau: “La Carriola”, un retrato animal, y esta obra, que fue reservada para el coleccionista y representante de artistas Paul Guillaume, quien adquirió la pieza perteneciente a Antoine Villard. La obra pasó por distintas manos hasta 1926.

Esto representó un importante impulso comercial, aumentando el valor de la obra del maestro.

Finalmente, constituyó un éxito comercial al ser vendida al coleccionista Albert Barnes junto con la naturaleza muerta.

“La carriole du Père Junier” (El carruaje del padre Junier), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1908.

Rousseau realizó probablemente otro retrato familiar, en el que se observa a su vecino Claude Junier viajando con su sombrero. La obra está inspirada en las fotografías de la época, utilizadas como modelo.

El poeta Guillaume Apollinaire quedó impresionado la primera vez que vio esta pintura. Posteriormente, fue adquirida en 1926 e incorporada a su colección, donde convivía con el majestuoso salón de objetos africanos y esculturas de Picasso.

“Promeneurs dans un parc” (Paseantes en el parque), pintura al óleo sobre lienzo realizada entre 1900 y 1910.

«La Fabrique de Chaises à Alfortville» («La fábrica de sillas en Alfortville»), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1907.

Este edificio representa para Rousseau otro giro en su visión de París, donde comienza a explorar la gráfica y el diseño.

Son los comienzos de una etapa marcada por el naturalismo, en la que predominan los tonos verdes y las naturalezas en movimiento.

“Vue du quai d’Asnières, dit aussi Le Canal et Paysage avec troncs d’arbre”
(Vista del Quai d’Asnières, también conocido como El Canal, y paisaje con troncos de árboles)

Pintura al óleo sobre lienzo, de formato horizontal mediano, realizada entre 1900 y 1902.

Esta pintura fue realizada para un concurso organizado por la Intendencia de la ciudad de Asnières, con el objetivo de decorar la sala principal de matrimonios.

Fue la primera vez que Rousseau participó en un concurso de pintura, cuyo premio era de 1,500 francos, equivalentes aproximadamente a 1,600 euros actuales.

Al quedar descalificado, la obra pasó a la venta en el Salón de los Artistas Independientes de París por un valor aproximadamente tres veces superior.

“La Guerre” (La guerra), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1894.

Marcado por la guerra franco-prusiana de 1870 y la Comuna de París de 1871, Rousseau denuncia en esta pintura las atrocidades de la masacre humana. La obra constituye una crítica a la violencia, con una fuerte carga simbólica y una cuidada composición.

Una mujer desciende sobre un caballo, blandiendo un sable mientras siembra la destrucción, como representación de una justicia divina que pone fin a la guerra.

La obra fue expuesta en el Salón de los Independientes y adquirida por el escritor Alfred Jarry, quien encargó una litografía para su difusión pública en L’Ymagier.

“Les Représentants des puissances étrangères venant saluer la République en signe de paix”
(Representantes de potencias extranjeras vienen a saludar a la República como señal de paz)

Pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1907. En esta obra, Rousseau resalta los valores republicanos a través de la figura de Marianne, durante la presidencia de Armand Fallières, así como la presencia de representantes de Europa, Oriente y el norte de África.

La pintura posee un profundo simbolismo patriótico y político. Sorprendió a los espectadores y se relaciona con el contexto de la Segunda Conferencia de La Haya por la Paz. Tras su exposición, fue adquirida por el Estado, con la intervención del marchante Ambroise Vollard.

“Les Artilleurs” (Los artilleros), pintura al óleo sobre lienzo realizada entre 1893 y 1895.

En esta obra, Rousseau representa a varios de sus amigos, inspirándose en una fotografía en la que posaron juntos. Entre ellos destaca el comandante Frumence Biche, identificado por su uniforme blanco.

La pintura muestra una escena sobria de una brigada militar junto a su cañón durante una campaña. Rousseau retrata el ambiente como observador, sin haber desempeñado funciones militares de rango, evocando el espíritu del conflicto de Alsacia-Lorena entre 1870 y 1871.

 

“Rendez-vous dans la forêt” (Nos vemos en el bosque), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1889.

En esta obra, Rousseau representa una escena de carácter místico y romántico, en la que un caballero y su dama pasean por el bosque.

“Femme se promenant dans une forêt exotique” (Mujer caminando por un bosque exótico), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1910.

En esta pintura, Rousseau imagina una escena misteriosa protagonizada por una mujer elegante que camina por un bosque exótico, donde la naturaleza la envuelve e ilumina con flores de gran tamaño.

“Joyeux farceurs” (Bromistas alegres), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1906.

La obra representa una familia de mandriles, en la que algunos ejemplares muestran una actitud afectuosa mientras otros permanecen en actitud de alerta, protegiendo a la manada.

“Forêt tropicale avec singes” (Selva tropical con monos), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1910.

“La Cascade” (La cascada), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1910.

En esta obra, Rousseau supera los estereotipos propios de la ilustración de prensa de su época al representar a un hombre de piel oscura en su hábitat natural, rodeado de animales, una cascada de agua dulce y una exuberante vegetación.

En la profundidad de este espacio decorativo, entre la densa jungla, se percibe una atmósfera de serenidad y paz interior.

Los tonos de la selva están inspirados en los colores reales que adquiere la naturaleza en diferentes horas del día.

“Le Charmeuse de serpents” (El encantador de serpientes), pintura al óleo sobre lienzo realizada en 1907.

Esta obra presenta referencias orientales y elementos asociados al jardín del Edén, creando una composición en la que los distintos símbolos se complementan para construir una atmósfera misteriosa y poética.

De formato mediano, fue expuesta en el Salón de los Independientes como una presentación individual. Posteriormente, también fue desarrollada como proyecto de tapicería bajo la dirección de Berthe Delaunay, madre del pintor Robert Delaunay.

La obra forma parte del acervo del Museo del Louvre desde 1925, integrándose a la colección del patrimonio cultural francés.

Para mí, al final del recorrido, cierra con su obra más famosa: “La Bohémienne endormie” (La gitana durmiente), realizada en 1897.

Pintura al óleo sobre lienzo de gran formato, prestada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Estados Unidos.

“El manifiesto del final del recorrido. En mi impresión personal, es una fuente de gran inspiración, ya que profundiza en la naturaleza humana y animal dentro de sus dos hábitats.”
Santo Guichon

Las obras reunidas en este homenaje retrospectivo son presentadas por primera vez juntas en la historia. Esta exposición permite al público descubrir la maestría artística de Rousseau, reflejada en una amplia trayectoria marcada por experiencias y una constante búsqueda creativa.

Gracias al Museo de la Orangerie de París por la invitación.

Les presento mi más reciente obra, titulada “Notre Dame appelle-tech”.

Pintura realizada con óleo sobre un pedazo de sábana de hotel, creada en vivo y en directo frente al Pont Saint-Michel de París.

Dimensiones aproximadas: 58 x 62 cm.

Artista: Santo Guichon

https://draft.blogger.com/blog/post/edit/8961682231735342240/616308363701505164

Merci, à la prochaine !

The Bicester Collection convierte las compras de lujo en un viaje por el arte y la cultura europea

Este verano, los exclusivos Villages de The Bicester Collection invitan a descubrir Europa desde una nueva perspectiva: aquella donde el shopping de lujo convive con el arte, la artesanía y las tradiciones locales.

Viajar ya no se trata únicamente de conocer nuevos destinos, sino de vivir experiencias capaces de conectar con la esencia de cada lugar. Bajo esa premisa, The Bicester Collection presenta una ambiciosa programación cultural que transforma sus reconocidos destinos de compras en auténticos escenarios donde el diseño, el patrimonio y la creatividad dialogan con el estilo de vida contemporáneo.

Con once Villages distribuidos en algunos de los destinos más atractivos de Europa y Asia, la colección reafirma una tendencia que gana cada vez más adeptos entre los viajeros de alto poder adquisitivo: convertir el lujo en una experiencia inmersiva donde la cultura local es protagonista.

Este verano, cada Village desarrolla una propuesta inspirada en la identidad de su región, invitando a los visitantes a recorrer galerías al aire libre, descubrir instalaciones artísticas, participar en talleres de artesanía y acercarse a las expresiones creativas que definen el carácter de cada destino.

En Bicester Village, muy cerca de Oxford y a poca distancia de Londres, la temporada gira en torno a All Roads Lead to The Village, una celebración del estilo británico contemporáneo. Jardines efímeros, música en vivo, experiencias inmersivas inspiradas en el automovilismo y una cuidada selección gastronómica acompañan una programación que refleja el equilibrio entre la tradición inglesa y la energía cosmopolita de la capital.

La propuesta también incluye una nueva edición de The Villager, la publicación editorial del Village, que este año fortalece su vínculo con el reconocido quiosco londinense Shreeji News, creando un espacio dedicado a las publicaciones impresas y al descubrimiento cultural.

En las afueras de París, La Vallée Village pone el foco en uno de los mayores orgullos franceses: el savoir-faire. En colaboración con el Institut pour les Savoir-Faire Français, el destino rinde homenaje a los oficios artesanales mediante instalaciones inmersivas y demostraciones en vivo donde maestros artesanos revelan técnicas transmitidas de generación en generación, acercando al visitante al verdadero valor del trabajo hecho a mano.

España también ocupa un lugar destacado dentro de la programación. En La Roca Village, a las puertas de Barcelona, el arte floral y la fotografía contemporánea celebran el legado de Antoni Gaudí y la designación de la ciudad como Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO 2026. Las instalaciones reinterpretan algunas de las obras más emblemáticas del arquitecto catalán, mientras una serie fotográfica retrata el espíritu creativo que distingue a Barcelona.

Por su parte, Las Rozas Village rinde tributo a Madrid con Madrid. En vena, una intervención artística que rescata algunos de los símbolos más reconocibles de la capital española: desde claveles monumentales y esculturas elaboradas con cuerdas de aceituna hasta guiños a los tradicionales bares de barrio y la gráfica urbana que ha dado identidad a la ciudad durante décadas.

Italia aporta otra dimensión a esta experiencia cultural. En Fidenza Village, el arte contemporáneo ocupa el espacio público con la incorporación permanente de Wild Kong, la monumental escultura del artista francés Richard Orlinski. Con esta nueva pieza, el Village fortalece su colección de obras al aire libre, consolidándose como un museo donde las compras conviven con el arte.

Mientras tanto, en Alemania, Wertheim Village apuesta por el arte inmersivo con Mille Miroirs, una instalación del artista Cyril Lancelin formada por estructuras espejadas y esferas metálicas que transforman el recorrido de los visitantes mediante juegos de reflejos, luz y perspectiva. La obra forma parte de las actividades de la Capital Mundial del Diseño Frankfurt RheinMain 2026.

La ruta concluye en Ingolstadt Village, donde el programa Nouveau Bavaria reinterpreta la identidad bávara a través de delicadas instalaciones de papel creadas por la artista Anja Shahinniya. Sus composiciones tridimensionales, elaboradas completamente a mano, fusionan la artesanía tradicional con una estética contemporánea inspirada en la naturaleza y el diseño.

Con esta programación, The Bicester Collection demuestra que el lujo contemporáneo trasciende las boutiques y las grandes firmas. Hoy, la verdadera exclusividad también se encuentra en descubrir el talento de los artesanos, recorrer instalaciones concebidas para un momento irrepetible y acercarse a la cultura de cada destino desde una mirada más auténtica.

Porque, en estos Villages, comprar es apenas el comienzo del viaje.

Cuando la arquitectura se vuelve pintura: Bea Sarrias llega a CDMX

La Galería Santa & Cole CDMX presenta la primera exposición en México de la artista catalana, donde la modernidad arquitectónica se convierte en un lenguaje cromático

La Galería Santa & Cole CDMX, de Díez Company, presenta Bea Sarrias. Arquitectura en color, la primera exposición en México de la artista catalana Bea Sarrias (Barcelona, 1978), una muestra que explora la relación entre arquitectura moderna, memoria y pintura contemporánea.

A través de un conjunto de obras recientes, la exposición plantea una reflexión sobre cómo la arquitectura no solo dialoga con el arte, sino que también se convierte en una fuente activa de inspiración pictórica. La muestra permanecerá abierta a partir del 18 de junio en Campos Elíseos 158, en la Ciudad de México.

Arquitectura como origen del color

En Arquitectura en color, Sarrias propone un diálogo visual con las obras de tres figuras esenciales de la arquitectura moderna: Luis Barragán, Josep Lluís Sert y Paul Rudolph. Sus pinturas establecen un puente entre estas visiones y el legado de Piet Mondrian, cuyo lenguaje abstracto atraviesa la exposición como un hilo conceptual.

La artista entiende los edificios como organismos vivos donde la luz, la forma y el color construyen no solo espacios, sino también emociones. En palabras de su propia práctica, la arquitectura se convierte en un territorio que puede ser observado, reinterpretado y pintado.

Barragán, Mondrian y la arquitectura del color

El diálogo con Luis Barragán resulta central en la exposición. El arquitecto mexicano entendía el color como estructura, transformando muros en planos vibrantes que dialogan con la luz y la naturaleza.

Mientras Mondrian avanzaba hacia la abstracción pura basada en geometría y color primario, Barragán expandía ese lenguaje hacia una dimensión sensorial y profundamente ligada al contexto mexicano. Obras como las Torres de Satélite, realizadas junto a Mathias Goeritz, ejemplifican esta convergencia entre arquitectura, escultura y pintura.

Sert y Rudolph: geometría, luz y modernidad

La obra de Josep Lluís Sert introduce una modernidad sensible, donde el orden geométrico convive con la luz mediterránea y la vida cotidiana. En proyectos como el Taller de Miró, la arquitectura se aproxima a la pintura a través del ritmo, la proporción y el uso del color.

Por su parte, Paul Rudolph representa una modernidad más estructural y rigurosa. Su arquitectura, marcada por la complejidad volumétrica y el uso expresivo de la luz, encuentra eco en el interés de Sarrias por la geometría como herramienta de percepción. El edificio Modulightor sintetiza esa búsqueda entre estructura y luminosidad.

La arquitectura como memoria pintada

El trabajo de Bea Sarrias se construye desde la observación y la investigación. Sus obras no representan únicamente edificios, sino atmósferas habitadas por la memoria, la ausencia y la huella humana.

La artista incorpora fotografía, estudio de archivo y procesos de documentación para construir imágenes donde el espacio arquitectónico se convierte en relato visual. En su obra, el color no es solo un recurso estético, sino un elemento vivo que articula la experiencia del espectador.

Una exposición en tránsito internacional

La muestra forma parte de una itinerancia internacional que conecta Barcelona, Ciudad de México y Nueva York, en el marco del programa UNESCO Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura, consolidando el diálogo entre arte, diseño y arquitectura contemporánea.

La exposición incluye ediciones, bocetos y obras sobre tela que revelan el proceso creativo de Sarrias como una forma de arquitectura pictórica. Entre las piezas destacan Cielo y geometría, Saratosa o Primer recuerdo: Rosa, donde la luz y la estructura se convierten en protagonistas.

Cada obra funciona como una interpretación de la arquitectura moderna desde la pintura, explorando cómo el espacio puede ser reconstruido a través del color.

Sobre la artista

Bea Sarrias (Barcelona, 1978) desarrolla una obra centrada en la representación de la arquitectura y la luz. Influida por el realismo americano del siglo XX, su práctica combina investigación visual y sensibilidad pictórica para retratar espacios habitados y arquitecturas icónicas.

Ha trabajado sobre la obra de arquitectos como Antonio Bonet Castellana, José Antonio Coderch, Miguel Fisac, Richard Neutra o Josep Lluís Sert, consolidando una trayectoria internacional con exposiciones en Barcelona, Madrid, Bruselas, México, Nueva York y Oslo.

Arquitectura en color no solo revisita la modernidad arquitectónica, sino que la reinterpreta desde la pintura contemporánea, proponiendo una nueva forma de mirar el espacio construido: como memoria, como luz y como color en movimiento.

Información de la exposición

Galería Santa & Cole CDMX
Campos Elíseos 158, Ciudad de México

A partir del 18 de junio de 2026
Lunes a viernes, 10:00 a 19:00 h
Más información: galeria.mexico@santacole.com

“Le Regard” Paris Art – Museo de Montmartre

“Museo de Montmartre”

(Adya y Otto van Rees) (En el corazón de la vanguardia)

Presenta una exposición única de una pareja de artistas que no conocía y que me pareció imperdible visitar: Adya y Otto van Rees. Él nace en Freiburg im Breisgau, Alemania, en 1884, y ella en Róterdam, Países Bajos. “En el corazón de la vanguardia” es el nombre de la exposición, que reúne las obras más relevantes para presentar este homenaje a su unión. La creatividad que juntos trasciende épocas, desde el avant-garde europeo del siglo XX, la modernidad y hasta el movimiento cubista.

El jardín interior del museo es un espacio tranquilo para disfrutar de un buen café antes de ver la exposición y el viñedo floral.

Obras que durante mucho tiempo se mantuvieron en silencio y solo salían a la luz por pedidos de colecciones de nobles y burócratas.

Esta exposición ofrece una larga trayectoria destacada en los cambios de la época y las adaptaciones creativas originales, e influencias de sus amigos cercanos como Jean Arp, Georges Braque, Blaise Cendrars, Kees van Dongen, Juan Gris, Piet Mondrian y el maestro Joaquín Torres García. En esa época no era común una mujer artista, así que ella trabajaba con él a puerta cerrada.

Participaron del movimiento dadaísta en Zúrich y no se encuentran fácilmente en los libros de historia por su trabajo en dupla.

Adya Dutilh nace en Holanda, siendo parte de una familia burguesa de la época, donde encuentra el amor de otro artista y creador del mismo nivel intelectual y socioeconómico. Otto van Rees es hijo de un linaje de profesores universitarios y críticos literarios.

Los jóvenes enamorados realizan sus primeros dibujos, “bocetos”.

Se instalan en un atelier en el centro de Montmartre (Bateau-Lavoir), en París, en 1904 por recomendación de Pablo Picasso.

Retrato de “Adya de perfil” por Otto en 1904-1905 / el atelier y espacio de trabajo de Otto en el Bateau-Lavoir de noche en 1905, realizado por Adya.

(Se retratan mutuamente como parte de sus prácticas.)

Retratos paralelos de Adya y Otto, pintura al óleo sobre tela entre 1905-1906, con una profunda influencia de los maestros italianos del Renacimiento del siglo XV. Se inspiran en los maestros florentinos para realizar este retrato doble, que dialoga en el espacio generando una atmósfera romántica.

Viviendo en Montmartre, Otto encuentra a su compatriota Kees van Dongen, con quien frecuentaba la Académie Humbert, el taller de Clichy, donde conocen a Georges Braque. Allí descubren los grandes estudios del cuerpo humano y queda cautivado con su trabajo en cromos sobre tela y otras obras que influyeron en el impresionismo puntillista de la época.

Luego vendrían los registros de momentos cotidianos de inspiración en sus espacios creativos. Otto pintando.

Visitaron la villa de Barbizon, donde se instalaron varios artistas para pintar la naturaleza por su gran cantidad de bosques y rocas surrealistas que sirvieron de inspiración natural y entrenamiento del ojo. Allí vivían Van Dongen y Chagall; este último tenía un pequeño atelier en el centro. Fascinados por los paisajes, Adya y Otto decidieron pasar un tiempo creando en Fleury-en-Bière, combinando su viaje con Italia, especialmente Venecia.

Detalles de obras muy impresionistas, con un puntillismo perfecto que parece hecho a máquina, con gran armonía en su paleta.

“El agave” (1906), óleo sobre tela, colección Wim Kruidenberg / “La cavadora” (1907), pintura al óleo sobre cartón, colección Claire de Roovere.

Detalles de “Adya cocinando” (1906). Ella amaba la costura y los bordados. Pintura al óleo con mucho volumen y textura realizada por Otto.

Y un retrato del rostro de Adya a lápiz y carboncillo, muy expresivo, en 1906 (boceto para pintura).

“Adya leyendo” embarazada en la cama.

Y las participaciones de Otto en el movimiento cubista impulsado por Picasso y Braque, entre otros.

Presenta una escultura en bronce de un rostro muy amoroso y una madre con un bebé en brazos.

La familia van Rees es representada por la Galería Clovis Sagot y participa en colectivas en la famosa galería de la época Berthe Weill, con una fuerte influencia del cubismo, donde presentan figuras egipcias, Adán y Eva como fuente de inspiración en el Salón de los Independientes de 1910.

Adya: “Santo Tomás de Aquino” (1913) / “El poeta L.R. (Ludwig Rubiner)” (1913), después de sus prácticas de diseño en 1910.

La cara con una composición caleidoscópica muestra una gran evolución de trazos y dimensiones.

La guitarra sobre la mesa refleja la bohemia de la época, con gran influencia de Picasso y Braque.

Adya, “Naturalezas muertas”, óleo sobre tela (1917). Colección con rectángulos asimétricos que convergen en el centro de la obra, con colores pálidos propios del periodo de la guerra.

“Adya descansando con libro” / “La mujer bañándose”, óleo sobre tela con una línea cubista y art déco entre 1910-1911.

Retrato de la hija de los van Rees y otro de Adya, óleo sobre tela entre 1926-1927.

“Silla con bodegón” / Adya, “Tormenta en la playa” (1932), explorando el movimiento del instante que realiza en La Panne, Bélgica, donde crea una gran amistad con Joaquín Torres García y su familia. El dinamismo y la construcción están influenciados por el maestro.

Otto: “El jardín”, en su casa de campo (1925), pintura al óleo sobre tela / Adya: “Dahlias” (1926), pintura sobre tela.

Y al final, retornando a la figuración simple de objetos cotidianos en la etapa final de sus vidas.

Fue una gran experiencia visitar esta exposición de dos artistas enormes, de gran talento y con una increíble historia de amor y unión.

Esta retrospectiva única estará del 20 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

Muchas gracias por la invitación al Museo de Montmartre y por poder vivir esta experiencia única.

Les comparto el proceso de mi última pieza pictórica, un momento cotidiano entre padre e hijo.

Santo Guichon posando con su nueva obra de arte: “Homework with Dad”.

Óleo sobre lienzo mixto (electroart), 150 x 125 cm, París 2026.

Un homenaje a la mejor educación: la de casa.

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Merci et à la prochaine!

Por @santoguichon888

Muere David Hockney a los 88 años: el artista que convirtió el color en una forma de libertad

El mundo del arte despide a una de sus figuras más influyentes. David Hockney, considerado uno de los artistas más importantes de los siglos XX y XXI, falleció a los 88 años en su residencia de Londres, dejando un legado que transformó para siempre la pintura contemporánea.

Reconocido por sus vibrantes piscinas californianas, sus retratos íntimos y su capacidad para reinventarse constantemente, Hockney construyó una carrera de más de siete décadas en la que desafió las convenciones artísticas y abrazó nuevas tecnologías sin perder nunca su identidad creativa.

Su publicista, Erica Bolton, confirmó que el artista murió pacíficamente el 11 de junio, a pocas semanas de cumplir 89 años.

El hombre que encontró el color en California

Nacido en Bradford, Inglaterra, en 1937, David Hockney creció en una familia de clase trabajadora y desde muy joven mostró una inclinación natural por el dibujo y la pintura.

Tras estudiar en el Royal College of Art de Londres, se convirtió en una de las figuras centrales del movimiento pop británico de los años sesenta. Sin embargo, sería su llegada a Los Ángeles la que cambiaría para siempre su obra.

Fascinado por la luz, la arquitectura moderna y las piscinas que contrastaban con los paisajes grises de su Inglaterra natal, Hockney encontró en California una nueva paleta de colores. Obras como A Bigger Splash y Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) se convirtieron en símbolos de una época y en algunas de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo.

 

 

Un artista que nunca dejó de experimentar

A diferencia de muchos creadores de su generación, Hockney nunca se conformó con un solo lenguaje artístico.

A lo largo de su trayectoria exploró la fotografía, el collage, el grabado, el diseño escénico para ópera, los vitrales y, en sus últimos años, el arte digital.

Mucho antes de que las tabletas fueran consideradas herramientas artísticas, el británico ya realizaba dibujos y paisajes en iPad, demostrando que la innovación podía convivir con la tradición.

Su curiosidad permanente lo convirtió en un referente para varias generaciones de artistas y coleccionistas.

Más allá de las piscinas

Aunque sus escenas californianas definieron gran parte de su popularidad, la obra de Hockney fue mucho más amplia.

Retrató a familiares, amigos y amantes con una sensibilidad poco común y fue uno de los primeros artistas de relevancia internacional en representar abiertamente el amor entre hombres en una época en la que la homosexualidad todavía enfrentaba fuertes prejuicios sociales.

Su trabajo celebró la intimidad, la amistad, la naturaleza y la alegría cotidiana, convirtiéndose en una mirada profundamente humana sobre el mundo.

Un legado que trasciende generaciones

Durante su vida recibió algunos de los reconocimientos más importantes del arte internacional y sus obras alcanzaron cifras récord en subastas. En 2018, Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) se convirtió en una de las obras más caras jamás vendidas de un artista vivo.

Sin embargo, para muchos especialistas, su mayor legado no reside en los récords ni en los museos, sino en su capacidad para acercar el arte a nuevas audiencias a través del color, la tecnología y una mirada optimista de la vida.

Hasta sus últimos años continuó trabajando, dibujando y explorando nuevas formas de creación.

Con la muerte de David Hockney desaparece uno de los grandes maestros del arte contemporáneo, pero permanece una obra que transformó la manera de observar el paisaje, la luz y el tiempo. Un artista que convirtió el color en una forma de libertad y cuya influencia seguirá inspirando a generaciones futuras.

Leonora Carrington en el Museo de Luxemburgo, París, Francia

Leonora Carrington nació el 6 de abril de 1917 en Clayton Green, una aristocrática mansión en el pueblo de Chorley, Lancashire, Inglaterra. A los tres años, su familia se trasladó a Crookhey Hall, donde pasó parte de su infancia.

En la magnífica visita de este mes, es fundamental reconocer a esta gran maestra, creadora de un universo surrealista lleno de magia y simbolismo.

Actualmente, el Museo de Luxemburgo acoge una gran retrospectiva y homenaje a Carrington. Ubicado dentro del jardín homónimo, en el Distrito VI de París, en 19 Rue de Vaugirard, 75006, el museo se encuentra junto al Senado francés y fue establecido en 1750.

En 1818, la familia Medici lo convirtió en el primer museo de arte contemporáneo de su época, albergando obras de Rubens. En 1884, su colección se trasladó al gran invernadero del museo.

Desde el año 2000, el Museo de Luxemburgo está gestionado por el Ministerio de Cultura y el Senado francés, y se dedica a exposiciones temporales bajo el decreto de reunión nacional de museos vigente desde 2010.

Leonora de niña, una futura pintora surrealista y escritora británica.

En mi recorrido les presentaré sus primeros dibujos en sus libretas desde muy temprana edad, incluyendo esta fotografía, tomada cuando tenía 4 años, y sus garabatos imaginarios y figurativos.

Su fascinación por la exploración de sus sueños, al entrelazarlos con la realidad, crea una fusión alucinante entre sus primeros dibujos y su contacto con la pintura, especialmente en el uso de la acuarela sobre papel. Con influencias japonesas en sus nubes, volúmenes musculares y finas líneas en los personajes centrales.

Entre las máscaras (Chez les masques), 1936. Óleo sobre tela y Gioco del Biribissi (Juego de biribi proveniente de la casa de Saint-Martin-d’Ardèche).

Una de sus primeras pinturas al óleo refleja una fiesta en algún lugar de Francia, donde se puede observar a una pareja contemplando unas caras (máscaras) y un conejo blanco que los observa.

Usando diferentes soportes, como este marco de ventana, ella crea la imagen de un perfecto unicornio dragón rojo en llamas.

La novia del viento (“La Mariée du Vent”)

Durante un tiempo prolongado, ambos se unen en una historia surrealista.

Leonora se encuentra en Londres con Max en 1936; la pareja se muda a París, a la villa de Saint-Martin-d’Ardèche, donde descubren una casa para crear y llenarla del goce de la creación. Realizan obras de total entrega, dibujando, pintando, haciendo esculturas y leyendo abundante literatura.

Pintando las puertas, Leonora descubre su fascinación por los animales mitológicos y las quimeras, donde las dimensiones simbólicas se abrazan en cada una de sus creaciones, generando un lenguaje único. Ella crea dos obras literarias: La Dame Ovale o La Maison de la peur.

 

 

Pintura al óleo sobre tela: “Los Paderes de Madame Phoenicia”

Realizada en 1974 con técnica mixta sobre seda, es un tributo a sus raíces, que provienen de las tribus celtas originarias de la región del Reino Unido, generando un personaje “octoplásmico” que refleja su poder como médium y su interés por el esoterismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando sus caminos se separan, en 1940 ella se instala en Madrid, España, para continuar con su trabajo de investigación. Sus nuevas creaciones muestran un estilo más hermético. Tras vivir en Santander, se muda en 1941 a una residencia de refugiados europeos en Nueva York, Estados Unidos, donde entra en contacto con una comunidad de surrealistas de profunda iconografía y lenguaje europeo, marcada por las experiencias traumáticas de la guerra.

 

Retrato doble de ella con Max, una obra inconclusa, pintura al óleo sobre tela que refleja una creación compleja de una relación distante, tan inconclusa como la obra misma. Realizada en 1938, donde la presencia del caballo simboliza la libertad y Max aparece envuelto en plumas como un pájaro, representando su alter ego en el cierre de la relación.

La obra de Max Ernst se titula “La divinidad” (Divinité), realizada en 1940 al óleo sobre tela, en la que interpreta una imagen de Leonora en clave surrealista, reflejando su estilo característico en esta pintura.

Obra de arte realizada por Max Ernst en 1940, titulada “La medicina española”, regalo del coleccionista Joseph R. Shapiro en 1996 al Museo de Arte e Instituto de Chicago, Estados Unidos.

Esta pintura refleja una relación de larga duración, marcada por la partida de Leonora a España, dejando atrás una relación y enfocándose en su carrera artística.

En Santander, ella ayuda a enfermos en psiquiatría y allí surge su fascinación literaria por Franz Kafka, así como la visión de un caballo gigante petrificado en movimiento y el pájaro de Max.

«Caballos 1941”

Una obra alucinante se llama “La Casa Hoteles”, una pintura al óleo realizada en 1949, perteneciente a la colección de la familia Fox.

Es una casa abierta como un corazón, que muestra la dualidad de diferentes espacios íntimos y luminarios, simbolizando otras dimensiones de la subconsciencia.

“Bajo la Rosa de los Vientos”, pintura al óleo sobre tela realizada en 1955, pertenece a la colección del Museo de Dallas.

Cambiando de medio, con la construcción de personajes en madera y una marcada influencia africana o precolombina, se encuentra la obra “Espejo Mágico” (Gardines), una pieza tridimensional realizada en 1950.

 

 

«La oscuridad de la Luminiscencia”

Detalles de una obra de medianas proporciones en la que destaca, en el espacio, la Estrella del Norte en un tercer plano. Se puede observar un “lobo viejo de pie rojo cansado” que busca ser arropado, como símbolo del tránsito hacia la otra vida o de un ritual pagano cargado de simbología e interpretaciones.

Entre la oscuridad, aparecen las cartas del tarot como guías de creación, junto con una fuerte atracción por la astrología, reflejada en cielos llenos de estrellas y constelaciones que marcan sus composiciones, llenas de misterio.

En México, “Cocina y Alquimia” es una de sus últimas series de exploración profunda, donde integra diversas tradiciones ancestrales y explora técnicas de pintura medieval.

La magia manifestada en obras de gran riqueza surrealista llama la atención del mecenas Edward James por sus detalles y simbologías antiguas.

La artista queda fascinada por el entorno surrealista de México y se instala en la ciudad de Sonora y en la región de Puebla. Sus alrededores enriquecen su estilo pictórico único.

“Donde su cocina alquímica adquiere nuevos condimentos.”

“La Abuela”, pintura al óleo sobre tela realizada en 1975.

Una de sus últimas obras muestra una maestría de comunicación absolutamente surrealista entre sueños, magia y alquimia, donde refleja una conexión interdimensional.

En esta escena, rinde homenaje a su abuela irlandesa, quien le transmitió su pasión por la cocina ancestral y alquímica sagrada de los ingredientes, fusionándola con la cocina mexicana, como el “comal”, en una obra cargada de sabiduría.

Falleció a los 94 años en la Ciudad de México, el 25 de mayo de 2011, y fiel a su aversión hacia los periodistas, fue enterrada en el Panteón Inglés sin fotógrafos.

Gracias a la dirección del Museo de Luxemburgo en París, Francia, y a todo su equipo, quienes estuvieron muy atentos a mis curiosidades.

Para finalizar, les presento una de mis obras en proceso: una pintura al óleo neo-surrealista y electroexpresionista, de sus más recientes creaciones.

“Le Petit Cheval Rouge”, 2026, París, Francia.

Artista: Santo Guichon
https://www.instagram.com/santoguichon888/

Si desean ver la obra finalizada, pueden acceder al enlace:
https://draft.blogger.com/blog/post/edit/8961682231735342240/616308363701505164

Merci, à la prochaine !