Delano Miami Beach: el regreso del ícono que cambió el lujo en South Beach

Después de seis años cerrado y una renovación de alrededor de 100 millones de dólares, el legendario hotel de South Beach inicia una nueva etapa. Su regreso recupera parte del espíritu que lo convirtió en uno de los grandes símbolos del Miami de los años 90, pero ahora con una propuesta renovada que combina diseño, gastronomía, bienestar y vida social.

La historia del Delano está estrechamente ligada a la transformación de South Beach en uno de los destinos más sofisticados y cosmopolitas de Estados Unidos. En 1995, Ian Schrager y Philippe Starck transformaron la propiedad en un punto de encuentro para celebridades, creativos y viajeros, ayudando a convertir la zona en un referente internacional del lujo y la vida nocturna.

Ahora, el hotel busca recuperar ese lugar con una propuesta pensada para una nueva generación de huéspedes.

Un regreso que mira al pasado sin quedarse en él

Ubicado en el corazón de Miami Beach, Delano conserva algunos de los elementos que definieron su identidad original. Elastic Architects estuvo a cargo de la restauración, que recuperó la fachada Art Déco, los pisos de terrazo, las columnas hexagonales, los tragaluces, la pasarela del mezzanine, además de la piscina y los jardines.

El lobby mantiene ese aire teatral que siempre distinguió al hotel. Las tradicionales cortinas blancas vuelven a formar parte de la escena, acompañadas por piezas como la silla Leda de Salvador Dalí, una silla Calvet de Antoni Gaudí, un piano acrílico de Lenny Kravitz y las lámparas Narcisso de cristal de Murano.

La intención es que la experiencia comience desde el primer momento: iluminación, música, aromas y arte fueron integrados al diseño para recuperar la atmósfera sensorial que convirtió a Delano en un referente del lifestyle.

El proyecto también incorpora una colección de arte contemporáneo que reúne el trabajo de artistas como Nina Surel, Edouard Duval-Carrié, Marielle Plaisir, Emma Ortiz, Natalie Galindo y Richard Rodriguez, entre otros creadores vinculados con la escena artística de Miami.

Habitaciones pensadas para disfrutar Miami

La nueva versión del hotel cuenta con 171 habitaciones y suites, incluidos los Poolside Bungalows y dos nuevas Penthouse Suites.

Los espacios privilegian las vistas, la luz natural y una estética de tonos neutros, complementada con formas curvas y detalles arquitectónicos contemporáneos.

Los Poolside Bungalows están distribuidos en dos niveles. Mientras la planta baja conecta directamente con Gigi Rigolatto, el nivel superior ofrece mayor privacidad, con dormitorios y baños.

En lo más alto del hotel se encuentran la Ocean View Penthouse y la City View Penthouse, dos suites que ocupan completamente el piso 14. Cada una cuenta con tres dormitorios, terrazas privadas, cocina y áreas destinadas a recibir invitados. La City View Penthouse suma además un bar privado en la terraza.

La gastronomía toma protagonismo

Uno de los grandes atractivos de esta nueva etapa es la llegada de Paris Society a Estados Unidos. El grupo francés debuta en el mercado norteamericano con dos de sus conceptos: Gigi Rigolatto y Mimi Kakushi.

Gigi Rigolatto ocupa el primer nivel del hotel y se extiende hasta la playa. El concepto, conocido por sus sedes en destinos como Saint-Tropez, París, Dubái, Roma y Bodrum, lleva a Miami su interpretación de la hospitalidad italiana.

El restaurante combina espacios interiores y exteriores, mesas junto a la piscina, cabañas frente al mar, camastros y una boutique. En el menú aparecen clásicos italianos como Vitello Tonnato, Linguine alle Vongole, Tagliata di Manzo y Cotoletta alla Parmigiana, además de propuestas pensadas para compartir.

La experiencia se completa con Bellini Bar, ubicado entre el hotel y la playa, y Gigi Boutique, donde se pueden encontrar prendas, accesorios, artículos para el hogar y productos de bienestar.

En el cuarto nivel, Mimi Kakushi propone una experiencia completamente distinta. El restaurante japonés se inspira en la Osaka de los años veinte y combina cocina tradicional y contemporánea con una propuesta de coctelería de fuerte carácter escénico.

Su menú incluye sashimis, sushis, gyozas y cortes de Wagyu, mientras que la carta de cocteles Kintarō toma como inspiración al actor japonés del cine mudo Sessue Hayakawa.

El regreso del legendario Rose Bar

Para quienes recuerdan el Delano original, uno de los regresos más esperados es el de Rose Bar.

Ubicado junto al lobby, el pequeño espacio conserva sus características lámparas Narcisso de Murano y apuesta por una atmósfera íntima, con terciopelo, mármol Rosso Lepanto y una iluminación tenue.

La nueva carta de cocteles busca reinterpretar el glamour de la vida nocturna de décadas pasadas, pero con una estética contemporánea.

Bienestar y vida social

El regreso de Delano no se limita al alojamiento y la gastronomía. Este nuevo capítulo incorpora también The Source by Delano, un concepto de bienestar cuya apertura está prevista para otoño.

El proyecto combinará tratamientos de spa con experiencias sociales y actividades como meditaciones sonoras, sesiones de sauna y otros rituales enfocados en el bienestar y la conexión.

Uno de sus espacios protagonistas será una sauna para 22 personas, concebida para experiencias grupales.

A esto se suma el Delano Members Club, una comunidad privada dirigida a personas vinculadas con los mundos del arte, cine, moda, música, negocios y tecnología. Sus integrantes tendrán acceso a espacios exclusivos del hotel, además de una agenda de encuentros culturales y sociales.

Un nuevo capítulo para un viejo ícono

La reapertura de Delano Miami Beach llega en un momento en que Miami continúa consolidándose como uno de los grandes destinos internacionales de lujo. La apuesta del hotel consiste en recuperar aquello que lo hizo especial sin convertirlo en una pieza de nostalgia.

Su renovado diseño, la llegada de Paris Society, las nuevas experiencias gastronómicas, el regreso de Rose Bar y la incorporación de propuestas de bienestar buscan devolverle al Delano su papel como punto de encuentro para quienes buscan algo más que una estancia frente al mar.

Después de seis años de ausencia, el hotel vuelve a South Beach dispuesto a escribir una nueva etapa de una historia que comenzó hace más de tres décadas y que todavía forma parte de la identidad de Miami.

Beryl Cook convierte Bicester Village en una galería de arte al aire libre

Arte, humor y espíritu británico se encuentran este otoño en Bicester Village, donde el universo de Beryl Cook toma las calles para celebrar el centenario de una de las artistas más entrañables del Reino Unido.

 

Hay algo profundamente británico en la obra de Beryl Cook: el gusto por reunirse, salir, vestirse para la ocasión, comer bien, bailar y, sobre todo, disfrutar. Su mirada sobre la vida cotidiana, cargada de color, ironía y personajes imposibles de ignorar, convirtió a la artista en una de las figuras más queridas del arte popular británico del siglo XX.

Ahora, cien años después de su nacimiento, sus protagonistas dejan el lienzo para tomar uno de los destinos de compras más sofisticados de Reino Unido.

Del 10 de septiembre al 25 de octubre de 2026, presentará una intervención artística de aproximadamente una milla de extensión, concebida en colaboración con House of Voltaire, que llevará el imaginario de Cook a sus calles, jardines y espacios abiertos.

El resultado promete transformar la experiencia habitual de shopping en un recorrido cultural en el que el arte aparece prácticamente en cada esquina.

Una galería sin paredes

Quienes visiten Bicester Village durante estas semanas podrán encontrarse con algunos de los personajes más reconocibles de Cook en formatos monumentales y escenarios especialmente creados para la ocasión.

Mujeres sofisticadas, grupos de amigos, compradores, jardineros y personajes entregados al baile aparecerán integrados en distintos puntos del Village. La propuesta también recupera algunos de los animales que forman parte del universo de la artista, entre ellos perros, gatos y palomas.

Uno de los puntos centrales será una recreación a escala real de Breakfast at Elvira’s, obra de 1996 que remite a un conocido establecimiento de Plymouth relacionado con la familia de Cook. La instalación está pensada también como un espacio para interactuar y fotografiarse, una manera contemporánea de acercarse a una obra que nació precisamente de observar los rituales sociales de la vida diaria.

La intervención convierte así el paseo entre boutiques y restaurantes en una experiencia donde el arte deja de ser contemplativo para convertirse en parte del paisaje.

El universo de Cook, ahora en edición limitada

El homenaje continúa en un espacio pop-up de House of Voltaire ubicado en el corazón de Bicester Village.

Bajo el nombre “Beryl Cook and Friends”, la propuesta reúne una selección de ediciones, objetos y piezas inspiradas en la obra de la artista. La colección abarca desde impresiones y textiles hasta pañuelos de seda, accesorios, vajillas, tazas, bandejas, manteles y otros artículos de diseño.

Para los coleccionistas habrá además una oportunidad particularmente especial: algunas obras originales de Beryl Cook estarán disponibles para adquisición.

La propuesta de precios es amplia, desde piezas accesibles de alrededor de £7 hasta obras que alcanzan las £70,000, permitiendo que tanto nuevos admiradores como coleccionistas experimentados encuentren una forma de acercarse a su legado.

Pero “Beryl Cook and Friends” no se limita a celebrar a la artista. También explora la influencia que su lenguaje visual ha ejercido en generaciones posteriores, reuniendo piezas de creadores contemporáneos como Ashish, Jeremy Deller, Patrizio di Massimo, Anthea Hamilton, Chantal Joffe, Rachel Jones, Ella Kruglyanskaya, Linder, Sarah Lucas y France-Lise McGurn.

La selección incorpora igualmente nombres históricos como Stanley Spencer, Edward Burra y Louis Wain, estableciendo un diálogo entre diferentes momentos de la tradición artística británica.

Una celebración que mira hacia el futuro

El proyecto tiene además una dimensión social que amplía su alcance.

La iniciativa inaugura una alianza de tres años entre Bicester Village y Studio Voltaire, destinada a respaldar el Learning Programme de esta organización artística.

A través de esta colaboración se ampliarán actividades creativas dirigidas a escuelas, universidades y comunidades locales, con talleres gratuitos y programas diseñados para acercar las artes a personas que habitualmente encuentran barreras para acceder a este tipo de experiencias.

Es un componente especialmente significativo porque convierte el centenario de Cook en algo más que una celebración de su pasado: también en una inversión en nuevas generaciones de creadores y públicos.

La familia de la artista ha participado directamente en el proyecto, que llega en un momento de renovado interés por su obra. En 2024, Studio Voltaire presentó una exposición dedicada a Beryl Cook y Tom of Finland, mientras que en 2026, The Box, en Plymouth, su ciudad natal, presentó una retrospectiva que atrajo una audiencia récord.

El arte británico continúa su recorrido hacia Mayfair

La celebración tendrá una segunda escala en Londres. Del 27 de noviembre al 19 de diciembre de 2026, House of Voltaire llegará a Frieze No. 9, en Cork Street, Mayfair, con una selección más amplia de obras, ediciones y objetos creados por más de un centenar de artistas y diseñadores.

La cita coincidirá con la temporada de compras navideñas y permitirá descubrir piezas de arte, diseño, moda y objetos para el hogar en un contexto especialmente ligado al coleccionismo y al lujo londinense.

Para Bicester Village, el proyecto representa también una evolución de su propuesta: el shopping deja de ser únicamente una experiencia de consumo para convertirse en un punto de encuentro entre moda, arte, gastronomía, cultura y entretenimiento.

Y pocas artistas podrían encarnar mejor esa filosofía que Beryl Cook.

Su obra nunca necesitó grandes acontecimientos para encontrar una historia. Le bastaban una mesa llena de amigos, una noche de fiesta, un café, una tienda o un jardín.

A cien años de su nacimiento, sus personajes llegan a Bicester Village para recordarnos precisamente eso: que el lujo también puede encontrarse en el placer de vivir, reír y compartir.

Graciela Zamudio: el nuevo lujo inmobiliario se trata de vivir una experiencia

Graciela Zamudio, Regional Manager de Puerto Vallarta Sotheby’s International Realty, analiza la transformación del lujo residencial, el auge de las branded residences y el nuevo perfil del comprador internacional en Puerto Vallarta y Riviera Nayarit.

El lujo residencial atraviesa una transformación profunda. Si durante décadas estuvo asociado con la ostentación, la amplitud y los elementos visibles de exclusividad, hoy el verdadero valor se encuentra cada vez más en aquello que no necesariamente puede medirse: bienestar, privacidad, comunidad, naturaleza, servicios y, sobre todo, la posibilidad de vivir una experiencia integral.

Desde su experiencia de más de 30 años en el sector inmobiliario, Graciela Zamudio, Regional Manager de Puerto Vallarta Sotheby’s International Realty, identifica en esta evolución un cambio fundamental en la manera en que se concibe y se adquiere una propiedad de alta gama.

“A través de los años se ha ido redefiniendo el lujo. Antes pensábamos que el lujo era como ostentación, muchas cosas sobrecargadas, y creo que ahora menos es más. Para mí el lujo es lo simple, lo sencillo, pero bien hecho, bien elaborado, y que definitivamente es escaso en el mercado”, explica.

Para Zamudio, una propiedad de lujo contemporánea ya no comercializa únicamente arquitectura y ubicación. Lo que ofrece es una identidad y una forma de vivir. El comprador actual busca que su propiedad sea parte de un ecosistema capaz de responder a sus necesidades presentes y futuras.

“Un cliente de lujo está comprando seguridad, está comprando comunidad, naturaleza, está comprando ambientes armónicos, está comprando wellness, sentirse bien. Y yo creo que también están comprando ya futuro”, señala.

Esta visión también está modificando el diseño de los desarrollos residenciales. La flexibilidad y la capacidad de una propiedad para acompañar distintas etapas de la vida se vuelven atributos relevantes para compradores que no piensan únicamente en el presente.

“Son propiedades que van también pudiéndose modular a través de la vida de las personas. Eso para mí es esencial”, afirma Zamudio.

La marca como promesa de experiencia

En este nuevo escenario, las marcas inmobiliarias y las marcas de lujo adquieren un papel cada vez más relevante. Para Zamudio, una marca funciona como un elemento de diferenciación, pero también como una promesa que debe sostenerse durante toda la vida de una propiedad.

“Una marca lo que hace es ir distinguiendo y segmentando al mercado. El mercado se identifica con esa marca y, por lo tanto, la promesa de la marca atrae al comprador”, explica.

Sin embargo, el verdadero desafío está en cumplir esa promesa a largo plazo. En el caso de las propiedades vinculadas con marcas de lujo, la experiencia no puede limitarse al momento de la venta o a la entrega de las llaves.

“La clave de todas las marcas es que la promesa de la marca se cumpla en el tiempo”, subraya.

Esta lógica también se traslada al trabajo de una firma inmobiliaria especializada en el segmento de lujo. Sotheby’s International Realty cuenta con una presencia global que, de acuerdo con Zamudio, permite generar conexiones y colaboraciones que trascienden la operación inmobiliaria.

“Pertenecer a esa marca te diferencia del resto de los asesores inmobiliarios”, comenta. Y agrega que su labor implica ofrecer una experiencia cercana a la hospitalidad: “Casi que damos un servicio de hospitality nosotros también como asesores inmobiliarios”.

La filosofía, explica, parte de un principio que define la esencia de la marca: “Unir propiedades extraordinarias con vidas extraordinarias”.

Puerto Vallarta y Riviera Nayarit: naturaleza como nuevo lujo

El cambio en las prioridades del comprador internacional también ha favorecido a destinos como Puerto Vallarta y Riviera Nayarit. La combinación entre infraestructura, servicios, conectividad y naturaleza convierte a la región en uno de los mercados más atractivos para el segmento residencial de alto nivel.

“Puedes tener todos los servicios de la gran ciudad y a la vez sentirte que estás en un pueblito”, describe Zamudio.

La cercanía con la naturaleza, la calidad del entorno y la posibilidad de mantener una conexión con el exterior se han convertido en factores determinantes. La región también destaca por la diversidad de su oferta, que va desde propiedades de lujo hasta lo que en el mercado se conoce como trophy properties.

“La Riviera Nayarit es uno de los sectores del país de bienes raíces en donde hay propiedades más caras. Tenemos propiedades que van desde el sector de lujo, desde 6,500 dólares el metro cuadrado hasta 20,000”, señala.

Este mercado tiene además un fuerte componente internacional. Estados Unidos y Canadá continúan siendo mercados fundamentales para Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, aunque Zamudio observa una oportunidad creciente para atraer compradores provenientes de otras regiones del mundo.

Branded residences: cuando la propiedad se convierte en lifestyle

El crecimiento de los proyectos residenciales asociados con marcas de lujo, hoteles de experiencia y conceptos de hospitality apunta hacia una nueva categoría en la que la propiedad deja de ser un activo aislado para convertirse en parte de una experiencia de marca.

Para Zamudio, más que hablar de una extensión de la marca, se trata de “vivir la marca”.

En este modelo, el valor de una propiedad no termina en su arquitectura ni en su ubicación. La comunidad, los servicios, el mantenimiento, la administración y la experiencia cotidiana forman parte del producto que adquiere el propietario.

“Yo creo que esa es la promesa de las Branded Luxury Residences: que lo que te prometen permanezca en el tiempo y en la experiencia. No nada más cuando te entregan la llave de la propiedad”, afirma.

El property management adquiere así un papel estratégico. En destinos de playa, donde los propietarios pueden pasar varios meses fuera de su residencia, contar con un equipo que garantice el mantenimiento y la operación del inmueble se convierte en un elemento de valor.

“Tu propiedad no sea un tormento, sino que se maneje sola, que haya todo un equipo que te ayude”, resume Zamudio.

Del baby boomer al nómada digital

Otro de los cambios que identifica la especialista es el relevo generacional entre los compradores de lujo. Durante años, los baby boomers representaron una parte importante de la demanda, pero la transferencia de riqueza está incorporando a generaciones más jóvenes.

“Ya estamos viendo también compradores de lujo de la generación X, obviamente, y ya estamos viendo millenials y a veces generación Z”, explica.

La nueva generación de grandes patrimonios tiene además perfiles diferentes. Emprendedores tecnológicos, fundadores de compañías y personas que han generado riqueza a través de nuevas industrias están buscando diversificar sus portafolios mediante activos inmobiliarios.

Para destinos como Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, esto representa una oportunidad para ampliar el perfil de los compradores y atraer capital de nuevos mercados internacionales.

Pero conquistar a estas generaciones exige transformar también la oferta. Las propiedades deben incorporar tecnología, servicios y conceptos relacionados con bienestar y longevidad, sin perder la conexión con la naturaleza.

“Está integrado el wellness, el lifestyle, el tema de la longevidad. Yo veo a las nuevas generaciones muy preocupadas por la longevidad”, comenta.

El resultado es aparentemente paradójico, pero cada vez más característico del nuevo comprador de lujo: tecnología y naturaleza conviviendo en un mismo estilo de vida. Son profesionales cuya generación de riqueza puede estar vinculada con industrias digitales, pero que buscan desconectarse físicamente de ese mundo cuando eligen dónde vivir.

“Son viajeros, son nómadas digitales. Definitivamente”, concluye Zamudio.

Comprar una forma de vivir

La transformación del lujo inmobiliario puede resumirse, para Zamudio, en el paso de comprar una propiedad a adquirir una experiencia completa.

En Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, esa experiencia puede traducirse en atardeceres, acceso a clubes, deporte, naturaleza, bienestar y la posibilidad de disfrutar de una residencia respaldada por servicios profesionales.

“Desde que te levantas hasta que te acuestas. Yo creo que eso es lo que ofrece ese tipo de propiedades”, afirma.

En este contexto, el verdadero lujo ya no se encuentra necesariamente en tener más, sino en tener acceso a aquello que resulta difícil de replicar: tiempo, bienestar, privacidad, comunidad, naturaleza y experiencias significativas.

LuxuryLab Global 2026

Esta visión sobre la evolución del lujo inmobiliario fue también el eje de la participación de Graciela Zamudio, Gerente Regional de Puerto Vallarta Sotheby’s International Realty, en la reciente edición de LuxuryLab Global 2026, donde encabezó la ponencia “Viviendo la marca: cómo el sector inmobiliario de lujo está redefiniendo el estilo de vida”, junto con Roberto Pulido, CEO y propietario de MIRA, y bajo la moderación de Alejandra Muriel, Asociada Senior de Transacciones de Baker McKenzie México.

Su participación puso sobre la mesa una tendencia que está transformando al sector: el futuro del lujo residencial no estará definido únicamente por la propiedad que se compra, sino por la calidad, identidad y experiencia del estilo de vida que esa propiedad permite construir.

Aldo Chaparro presenta «fake gods», una mirada al lujo, el poder y el deseo

Después de una década sin presentar una exposición individual en la capital mexicana, Aldo Chaparro regresa con una nueva propuesta que pone bajo la lupa aquello que determina nuestra percepción del valor. fake gods llegará a CAM Galería del 3 de septiembre al 31 de octubre de 2026.

La muestra, curada por Tania Ragasol, reúne pinturas, esculturas y móviles que marcan una nueva etapa en la trayectoria del artista mexicano. La exposición parte de una pregunta tan contemporánea como provocadora: ¿qué imágenes, objetos e ideas consiguen captar nuestra atención y, al hacerlo, influyen en la manera en que entendemos el mundo?

Cuando el consumo se convierte en una nueva forma de poder

La obra de Chaparro se ha caracterizado por una exploración directa de los materiales y por una práctica que transita entre la escultura, la pintura, el diseño y la arquitectura. En fake gods, esta búsqueda se amplía con la incorporación de la pintura como uno de los ejes centrales de su producción reciente.

La exposición establece un diálogo entre elementos que suelen ocupar extremos opuestos dentro de nuestra cultura visual: lo exclusivo y lo desechable, el lujo y lo residual, el deseo y el consumo. A través de estas tensiones, Chaparro cuestiona las jerarquías que utilizamos para decidir qué merece nuestra atención y qué consideramos valioso.

Marinas intervenidas, bodegones, esculturas y estructuras móviles forman parte de un recorrido en el que las imágenes y los materiales adquieren nuevos significados. La propuesta no busca ofrecer respuestas definitivas, sino poner en perspectiva la manera en que el exceso de estímulos modifica nuestra relación con los objetos, las imágenes y el deseo.

Las nuevas deidades de la era visual

El título de la exposición alude precisamente a esas figuras y estructuras que, en la cultura contemporánea, parecen adquirir un lugar similar al de las antiguas deidades.

El entretenimiento, el consumo y el poder pueden convertirse en fuerzas capaces de dirigir nuestra atención, generar aspiraciones y establecer nuevas escalas de valor. En un entorno dominado por la circulación constante de imágenes, fake gods explora cómo estas dinámicas terminan moldeando nuestra experiencia cotidiana.

Más que centrarse exclusivamente en fenómenos como la inteligencia artificial, los algoritmos o el consumismo, la exposición plantea una reflexión más amplia sobre nuestra relación con aquello que vemos. ¿Quién decide qué merece ser observado? ¿Por qué determinadas imágenes se convierten en objetos de deseo? ¿Y qué ocurre cuando la saturación visual termina por uniformar nuestra manera de mirar?

En ese contexto, la pintura aparece como un espacio de singularidad frente a la producción masiva de imágenes. Para Chaparro, el acto de crear se convierte así en una forma de detenerse, observar y replantear aquello que damos por sentado.

Una nueva etapa para Aldo Chaparro y CAM Galería

La exposición también marca el comienzo de una nueva etapa en la relación profesional entre Chaparro y CAM Galería. Bajo la dirección de Daniela Carrasco Zanini, Sofía Creel Ojeda y Diego García Chavolla, el espacio incorpora al artista a su programa de representación.

La colaboración tendrá continuidad más allá de la muestra en Polanco. La obra de Chaparro será presentada por CAM Galería durante ZⓈONAMACO 2027, consolidando así una nueva plataforma para su producción dentro de la escena artística contemporánea.

Con fake gods, el regreso de Chaparro a la Ciudad de México no es solamente el reencuentro con una ciudad después de diez años. Es también la oportunidad de conocer una etapa distinta de su trabajo, en la que pintura, escultura y movimiento convergen para explorar una pregunta esencial de nuestro tiempo: qué elegimos mirar y cuánto poder tiene aquello que consigue nuestra atención.

fake gods, de Aldo Chaparro

  • Curaduría: Tania Ragasol
  • Fechas: 3 de septiembre al 31 de octubre de 2026
  • Lugar: CAM Galería
  • Dirección: Aristóteles 354, Polanco IV Sección, Miguel Hidalgo, Ciudad de México
  • Horario: martes a jueves, de 10:00 a 18:00 horas; viernes y sábado, de 10:00 a 16:00 horas.

L’Obsidian: el nuevo bar de Sofitel Mexico City Reforma donde el diseño se encuentra con la alta coctelería

Hay lugares en Ciudad de México que adquieren otra dimensión cuando cae la noche. En el piso 14 de Sofitel Mexico City Reforma, L’Obsidian es uno de ellos: un espacio donde las vistas de la capital, la coctelería y el interiorismo se encuentran en una misma experiencia.

Frente al Paseo de la Reforma y con el Ángel de la Independencia como protagonista del paisaje, el bar propone una lectura contemporánea del lujo. La inspiración parte de la obsidiana, piedra volcánica profundamente ligada al territorio mexicano y asociada simbólicamente con la transformación y el reflejo.

El resultado es un ambiente de estética sofisticada que toma referencias del Art Déco y las lleva hacia un lenguaje más actual, marcado por tonos profundos, bronce, texturas y una iluminación diseñada para cambiar la atmósfera conforme avanza la noche.

Un interiorismo pensado para la noche

En L’Obsidian, la arquitectura interior no funciona simplemente como telón de fondo. Es parte esencial de la experiencia.

El proyecto, desarrollado por los diseñadores Philippe Deroy y Mario Leal, juega con contrastes entre materiales cálidos, superficies oscuras y detalles metálicos. La intención es crear un espacio envolvente que conserve cierta intimidad pese a encontrarse en uno de los puntos más privilegiados de Reforma.

Uno de los elementos que más contribuyen a esta sensación son las mesas del bar, realizadas con Silestone Chateau Brown Pulido. Su tonalidad café chocolate introduce profundidad y calidez, mientras que su acabado dialoga con el bronce y los textiles presentes en el espacio.

La superficie también permitió desarrollar piezas de mobiliario diseñadas específicamente para el proyecto, con bordes volados y acabados de precisión que enfatizan las posibilidades del material.

“La combinación de Silestone Chateau Brown con los detalles en bronce nos permitió crear un equilibrio entre funcionalidad y diseño”, explica Mario Leal. “La resistencia del material, junto con su excelente trabajabilidad, fue clave para desarrollar piezas que responden a las exigencias de un proyecto de hospitality sin perder el carácter sofisticado que define el concepto”.

El lujo está en los detalles

La elección de materiales adquiere particular importancia en un bar donde la experiencia ocurre tanto a través de la vista como del tacto. Las superficies, los reflejos y la iluminación construyen una atmósfera que cambia durante la noche y acompaña el ritmo de la coctelería.

En este contexto, Cosentino se integra al proyecto desde una perspectiva que va más allá de lo funcional. La superficie utilizada en el mobiliario se convierte en parte de la narrativa visual del lugar y ayuda a establecer el carácter contemporáneo del espacio.

“Silestone Chateau Brown nos permitió llevar la propuesta de diseño más allá de las aplicaciones tradicionales”, señala Philippe Deroy. “Su tonalidad aporta la calidez y sofisticación que buscábamos, mientras que su versatilidad hizo posible crear elementos de mobiliario a medida con una gran precisión y presencia dentro del espacio”.

Además de su apariencia, el material fue elegido por sus características de resistencia y facilidad de mantenimiento, aspectos especialmente relevantes en un espacio de hospitalidad sometido al uso constante, al agua y a la humedad.

Una nueva perspectiva de Ciudad de México

Pero quizá uno de los mayores atractivos de L’Obsidian está fuera del propio bar.

Desde las alturas, Reforma adquiere otra escala. El movimiento de la ciudad se convierte en parte del escenario y el Ángel de la Independencia aparece como punto focal de una panorámica que cambia con la hora del día.

La experiencia combina así dos caras de Ciudad de México: la energía urbana que ocurre al otro lado de los ventanales y una atmósfera interior mucho más contenida, inspirada en el art de vivre francés y reinterpretada desde una sensibilidad cosmopolita.

El nombre del espacio tampoco es casual. La obsidiana, uno de los materiales más representativos de la historia prehispánica de México, aporta una conexión sutil con el territorio y funciona como concepto rector de un lugar construido alrededor de los reflejos, las texturas y la transformación de la luz.

L’Obsidian termina por convertirse en algo más que un bar dentro de un hotel: es una experiencia donde la arquitectura, el diseño y la noche dialogan con una de las postales más reconocibles de la capital mexicana.

ZSONAMACO LAB explora el futuro a través de Radical Optimism

Del 11 de septiembre al 11 de octubre, ZSONAMACO LAB llevará a Casa Hotbook una experiencia inmersiva que explora nuestra relación con la tecnología, el juego y las posibilidades del futuro.

¿Puede el optimismo convertirse en una forma de resistencia? Esa es una de las preguntas que atraviesan Radical Optimism, la exposición con la que ZSONAMACO LAB presenta su segunda edición y que, durante un mes, transformará Casa Hotbook en un espacio de exploración, interacción y arte contemporáneo.

Bajo la curaduría de Damián Romero, la muestra parte de una realidad cada vez más familiar: vivimos permanentemente conectados, rodeados de pantallas, imágenes y estímulos que compiten por nuestra atención. Pero esa conexión también puede producir cansancio, aislamiento y una sensación de estar siempre disponibles.

En lugar de ofrecer respuestas definitivas, Radical Optimism propone experimentar con esas contradicciones a través del arte.

Entre pantallas, juego y percepción

La exposición reúne instalaciones, piezas interactivas y experiencias sensoriales que reflexionan sobre temas como la dopamina, los ecosistemas, el cuerpo y las narrativas tecnológicas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Aquí, el juego adquiere un papel especial. Más que un simple recurso para acercarse a las obras, se convierte en una manera de cuestionar aquello que damos por establecido y de imaginar otras posibilidades.

La propuesta se mueve entre conceptos aparentemente opuestos: placer y agotamiento, conexión y aislamiento, progreso y colapso. El resultado es un recorrido que busca involucrar al visitante de manera física y emocional, más allá de la contemplación tradicional de una obra de arte.

Una mirada hacia lo que viene

La selección reúne el trabajo de artistas y creadores vinculados con el arte digital y contemporáneo, entre ellos AMIANGELIKA, Brian Eno, CNDSD & Iván Abreu, Iregular, Linnea Goransson, Matthew Feyld, Orly Anan & Brian Close, Rodrigo Garrido, Stefan Bruggemann y Tania Candiani.

Sus propuestas plantean diferentes escenarios para pensar el futuro desde la imaginación y la sensibilidad. No se trata necesariamente de anticipar cómo será el mundo, sino de preguntarnos qué posibilidades todavía podemos construir.

Para Damián Romero, quien también es fundador y director de MUTEK México, el optimismo que plantea la exposición no es ingenuo, sino una postura consciente frente a los desafíos del presente. La idea es imaginar futuros en los que todavía exista espacio para la creatividad, el deseo y la capacidad de transformar lo que parece inevitable.

Una nueva manera de acercarse al arte

Con esta segunda edición, ZSONAMACO LAB continúa explorando formatos que llevan el arte contemporáneo fuera de los espacios expositivos tradicionales. La apuesta está en crear experiencias donde el público no sea únicamente espectador, sino parte activa del recorrido.

En colaboración con Casa Hotbook, Radical Optimism busca precisamente eso: que sus salas se conviertan en espacios para experimentar, jugar, descubrir y generar nuevas conexiones con las obras.

La exposición será presentada por HSBC, con MINI como patrocinador principal y el apoyo de Casa Hotbook.

¿Cuándo y dónde visitar Radical Optimism?

ZSONAMACO LAB: Radical Optimism estará abierta del 11 de septiembre al 11 de octubre de 2026 en Casa Hotbook, ubicada en Monte Líbano 280, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.

El público podrá visitarla de martes a domingo, de 11:00 a 20:00 horas.

Los boletos y el registro están disponibles en línea. Además, los clientes HSBC podrán acceder a un 15% de descuento durante la Gran Venta del 3 y 4 de septiembre.

Más que una exposición, Radical Optimism propone una pausa para mirar de otra manera aquello que forma parte de nuestra vida diaria: la tecnología, las imágenes, el deseo de estar conectados y, sobre todo, nuestra capacidad de imaginar qué viene después.

Muere Yayoi Kusama, ícono del arte contemporáneo y reina de los puntos

La creadora japonesa, una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en Tokio. Su obra trascendió museos y galerías para convertirse en un fenómeno cultural global.

Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más influyentes de las últimas décadas, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. Su fallecimiento ocurrió el pasado 14 de agosto y fue confirmado por su estudio y por el museo que lleva su nombre.

Con una trayectoria que se extendió durante más de siete décadas, Kusama construyó un lenguaje artístico propio a partir de puntos, redes, espejos, calabazas, colores intensos y patrones repetitivos. Aquello que comenzó como una búsqueda personal terminó convirtiéndola en una figura reconocida prácticamente en todo el mundo.

IG yayoikusamamuseum

Una visión que nació desde la infancia

Nacida en 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama comenzó a desarrollar su interés por el arte desde muy joven. Sus experiencias visuales y alucinaciones de la infancia tuvieron una influencia profunda en su producción artística y, con el paso del tiempo, los puntos y las formas repetitivas se transformaron en una de las principales características de su trabajo.

En lugar de ocultar aquella particular manera de percibir el mundo, la artista la convirtió en materia creativa. De ahí surgió una obra en la que las formas parecen multiplicarse sin límite, borrando las fronteras entre el objeto, el espacio y quien lo observa.

IG yayoikusamamuseum

Nueva York y el nacimiento de una artista de vanguardia

En 1957 Kusama dejó Japón y viajó a Estados Unidos, donde buscó abrirse camino en la escena artística de Nueva York. La decisión significó enfrentarse a años de precariedad y escaso reconocimiento, pero también le permitió desarrollar propuestas alejadas de las convenciones de su país de origen.

Durante la década de 1960 participó en el ambiente de vanguardia neoyorquino y realizó performances y propuestas experimentales. Su trabajo dialogó con corrientes como el arte pop, el minimalismo y el arte conceptual, aunque la propia Kusama rechazaba que una sola etiqueta pudiera definir su producción.

En aquella etapa también tuvo contacto con figuras relevantes del arte estadounidense, entre ellas Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell. Su propuesta, marcada por la repetición y la acumulación, terminó convirtiéndose en una de las expresiones más singulares de la vanguardia de aquellos años.

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Los puntos como sello de identidad

Si existe una imagen inmediatamente asociada con Kusama es la del lunar. Sus llamados polka dots aparecieron una y otra vez en pinturas, esculturas, objetos e instalaciones.

Pero para la artista no se trataba simplemente de un recurso decorativo. La repetición funcionaba como una manera de extender las formas hasta producir la sensación de infinito y, al mismo tiempo, cuestionar la idea del individuo como algo aislado.

Las superficies cubiertas de puntos se convirtieron así en una especie de firma visual que hizo reconocible su obra incluso para personas que no suelen acercarse al arte contemporáneo.

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Los espejos que hicieron del infinito una experiencia

Otro de sus grandes aportes fueron las instalaciones conocidas como Infinity Mirror Rooms, espacios en los que espejos, luces y elementos repetidos producen la ilusión de encontrarse frente a un universo que no termina.

La experiencia dejó de ser exclusivamente contemplativa. El visitante pasó a formar parte de la obra y a percibirse dentro de una sucesión aparentemente interminable de luces y reflejos.

Ese carácter inmersivo ayudó a que Kusama alcanzara nuevas generaciones de espectadores y convirtió sus exposiciones en algunos de los encuentros más populares entre el público y el arte contemporáneo.

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De las calabazas a la cultura popular

Las calabazas amarillas cubiertas de puntos negros son otra de las imágenes inseparables de la artista. Junto con sus habitaciones de espejos, estas piezas contribuyeron a consolidar una estética que podía trasladarse con facilidad de los grandes museos a la cultura popular.

Con el tiempo, su universo visual apareció también en productos, colaboraciones comerciales y proyectos vinculados con la moda. Incluso marcas internacionales como Louis Vuitton trabajaron con ella, ampliando todavía más el alcance de su obra.

El fenómeno Kusama también encontró un impulso inesperado en la era de las redes sociales: sus instalaciones, por su intensidad visual y carácter inmersivo, se convirtieron en escenarios especialmente atractivos para el público.

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Una vida marcada por la creación

La relación de Kusama con la salud mental fue una parte conocida de su trayectoria. Desde finales de la década de 1970 vivió voluntariamente en una institución psiquiátrica en Japón y continuó trabajando desde un estudio cercano. Lejos de abandonar su producción, mantuvo una actividad artística constante durante sus últimos años.

Su historia personal y su trabajo terminaron entrelazándose de manera inseparable. Las visiones que alguna vez pudieron representar una fuente de angustia se transformaron en pinturas, esculturas e instalaciones capaces de provocar fascinación en millones de personas.

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Un reconocimiento que llegó con el tiempo

La fama internacional de Kusama se consolidó especialmente durante las últimas décadas de su vida. Sus obras llegaron a importantes museos y exposiciones internacionales, mientras el mercado del arte comenzó a reconocer también su enorme valor.

En 2016 recibió la Orden de la Cultura, uno de los máximos reconocimientos que Japón concede a sus artistas.

Su influencia terminó superando las categorías tradicionales. Fue considerada artista de vanguardia, precursora del arte pop y figura vinculada con el feminismo y el minimalismo, pero su producción difícilmente puede reducirse a uno solo de esos movimientos.

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El último capítulo

El estudio de Kusama informó que la artista continuó pintando hasta sus últimos días. En el comunicado difundido tras su muerte se destacó precisamente esa entrega permanente a la creación y su búsqueda artística alrededor del amor y el alma.

La artista deja una producción que abarca pintura, escultura, instalaciones, performance, literatura y poesía. Su legado no se limita a una colección de obras famosas: también representa una manera de convertir experiencias personales, obsesiones y percepciones particulares en un lenguaje capaz de comunicarse con públicos de todo el planeta.

A los 97 años, Yayoi Kusama deja atrás un universo construido con millones de puntos, reflejos y formas repetidas. Un universo que, paradójicamente, encontró en la repetición una de sus maneras más poderosas de hablar sobre lo infinito.

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Swatch imagina un universo alterno con WHAT IF…JELLY?, su nueva colección de relojes cuadrados

¿Qué habría pasado si el primer reloj de Swatch no hubiera sido redondo? Esa pregunta, tan sencilla como provocadora, es el punto de partida de WHAT IF…JELLY?, la nueva colección con la que la firma suiza continúa explorando una realidad alternativa donde el diseño, el color y la innovación marcan el paso del tiempo.

La propuesta retoma uno de los conceptos más creativos de la marca: reinventar su historia a partir de un reloj cuadrado. Ahora, esa idea evoluciona con una colección de cinco modelos que apuestan por la transparencia, los tonos vibrantes y materiales de origen biológico, dando como resultado piezas de espíritu lúdico y estética contemporánea.

Transparencia, color y nostalgia

Cada reloj de la colección combina una caja transparente con una esfera en colores intensos y una correa translúcida que deja ver el mismo tono en su parte posterior. El efecto visual recuerda a las gelatinas de colores que inspiraron su nombre y aporta una nueva personalidad a la característica caja cuadrada de la línea.

Los relojes conservan un formato de 33 x 33 milímetros, pero ahora incorporan materiales de origen biológico, una apuesta con la que Swatch continúa integrando alternativas más responsables en el desarrollo de sus productos sin renunciar a su identidad creativa.

El diseño se completa con manecillas en colores contrastantes que aportan dinamismo a cada modelo. Entre las cinco versiones destaca una en color negro que rinde homenaje al mítico JELLY FISH, uno de los relojes transparentes más recordados de la marca desde finales de los años ochenta y hoy convertido en una pieza de culto para coleccionistas.

Un ejercicio de imaginación convertido en diseño

Más que lanzar una nueva colección, Swatch propone un ejercicio de imaginación. WHAT IF…JELLY? forma parte de una serie que juega con la posibilidad de reescribir la historia de la firma, preguntándose cómo sería su universo si el primer reloj que revolucionó la industria en 1983 hubiera tenido una silueta completamente distinta.

El resultado son relojes con un aire futurista, ligeros y llenos de personalidad, pensados para quienes entienden el accesorio como una extensión de su estilo y buscan piezas capaces de romper con lo convencional.

En una industria donde la tradición suele marcar el ritmo, Swatch vuelve a demostrar que la creatividad sigue siendo uno de sus mayores activos. La colección WHAT IF…JELLY? ya está disponible en boutiques de la marca y en su tienda en línea, sumándose a un catálogo que desde hace más de cuatro décadas ha convertido el reloj en un objeto de diseño, expresión y cultura pop.

Así nació Impression Isla Mujeres, el hotel que transformó un espacio abandonado en un ícono de lujo

En el extremo sur de Isla Mujeres, donde los acantilados se encuentran con las aguas turquesa del Caribe Mexicano, un proyecto hotelero encontró una segunda oportunidad. Lo que durante años fue conocido por los habitantes de la isla como “el hotel abandonado” hoy es Impression Isla Mujeres, un resort solo para adultos donde arquitectura, arte, diseño y naturaleza conviven como parte de una misma experiencia.

La transformación ha llamado la atención más allá de la industria turística. En 2026, el proyecto fue seleccionado como uno de los tres finalistas en la categoría Hotels de los Porcelanosa International Project Awards (PIPA), reconocimiento internacional que distingue proyectos sobresalientes de arquitectura, interiorismo y construcción.

Pero quizá lo más interesante de Impression Isla Mujeres no es el reconocimiento, sino la historia detrás de su transformación.

De construcción abandonada a refugio de lujo

El proyecto comenzó durante la pandemia, cuando los arquitectos Nadia Borrás Markovic, Andrés Cajiga y Javier Uma conocieron el inmueble que llevaba alrededor de 12 años sin recibir mantenimiento.

La estructura original había quedado inconclusa y, pese al paso de varios huracanes, permanecía en pie. El abandono, sin embargo, había permitido que la vegetación se apoderara poco a poco de los espacios, creando una curiosa convivencia entre la construcción y el paisaje.

Para el equipo de arquitectos, aquella primera visita reveló el potencial del lugar: el edificio se encontraba en uno de los puntos más altos de la isla, con vistas hacia el Parque Natural Garrafón, el Caribe y, a lo lejos, el perfil de Cancún.

En lugar de demoler y comenzar nuevamente, la propuesta tomó una decisión que terminaría siendo fundamental: aprovechar buena parte de la estructura existente.

La intervención buscó reducir demoliciones y desperdicios y, al mismo tiempo, replantear por completo la experiencia del huésped. El resultado fue una arquitectura de líneas orgánicas, materiales naturales y grandes aperturas hacia el mar.

Una arquitectura pensada para mirar al Caribe

Uno de los principales retos consistía en conectar un edificio ubicado en lo alto de los acantilados con el mar. La solución llegó a través de una serie de plataformas escalonadas que incorporan piscinas, terrazas y espacios de diferentes dimensiones.

A nivel de playa, muelles de madera permiten incluso la llegada por mar y delimitan una especie de piscina natural frente al hotel.

La arquitectura se construyó alrededor de una idea sencilla: que el paisaje fuera el protagonista.

Las fachadas fueron redefinidas con bandas ondulantes que evocan el movimiento del viento sobre el agua, mientras que los tonos blancos cálidos, la madera y la vegetación ayudan a integrar el edificio con el entorno.

En interiores, la propuesta sigue una línea similar. Piedra natural, maderas claras, textiles neutros, arcos y piezas artesanales mexicanas aparecen en las suites y áreas comunes.

Cada categoría de habitación tiene una personalidad propia, aunque todas comparten un elemento esencial: las vistas al Caribe desde sus terrazas privadas.

El Tëmplo, la gran joya arquitectónica

Hay un espacio que resume buena parte de la filosofía de Impression Isla Mujeres: El Tëmplo.

Concebido por Arquitectura Mixta y Javier Uma, este espacio de contemplación está coronado por una espectacular estructura de bambú inspirada en los arrecifes y las formaciones de coral cerebro características del Caribe Mexicano.

La pieza fue construida artesanalmente utilizando alrededor de 60 kilómetros lineales de bambú mexicano proveniente de plantaciones sustentables en Chiapas.

Sus grandes arcos, algunos de más de una tonelada, fueron ensamblados a mano y posteriormente entrelazados mediante patrones triangulares y un tejido artesanal conocido como “punta perdida” o “nido de ave”.

El resultado es una estructura escultórica que cambia con el movimiento de la luz y el viento. Sobre ella, pequeños móviles de bambú generan la sensación de que el mar se mueve también sobre el cielo.

Más que un escenario para fotografías, El Tëmplo funciona como un espacio para detenerse y contemplar el horizonte. Y su ubicación lo convierte en uno de los puntos privilegiados del resort para disfrutar del atardecer.

Un hotel que también es una galería

El arte mexicano forma parte de la identidad de Impression Isla Mujeres. Diversas intervenciones y piezas de artistas nacionales fueron integradas a la arquitectura para acompañar el recorrido por el resort.

La intención es que las obras no funcionen como simples elementos decorativos, sino que establezcan un diálogo con los materiales, las formas arquitectónicas y el paisaje.

Incluso algunos de los espacios gastronómicos fueron concebidos con una personalidad propia. Cacao, Isola, Wildfire Grill, Sake, La Vista y Spezia exploran distintas atmósferas y referencias culturales, desde la estética japonesa hasta influencias mediterráneas e italianas.

El resultado es que recorrer el resort implica pasar de un ambiente a otro sin perder la conexión con el Caribe.

El diseño también cambia con la luz

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la manera en que fue pensado para transformarse a lo largo del día.

Durante las horas de sol, UNIK Sky Lounge, ubicado en el punto más alto de la propiedad, funciona como un espacio abierto de descanso junto a las piscinas. Al caer la tarde, el ambiente cambia: aparecen las linternas, los fire pits y una iluminación inspirada en Marruecos, Tulum y el Mediterráneo.

En el acceso al rooftop, otra intervención de Arquitectura Mixta y Javier Uma recrea la sensación de atravesar una caverna submarina. Miles de piezas de bambú forman figuras ondulantes que recuerdan las olas y los arrecifes.

La iluminación nocturna también transforma otros espacios del hotel, como el atrio principal, donde una gran cascada de cristal atraviesa diferentes niveles y adquiere una apariencia casi estelar al caer la noche.

Una experiencia de lujo frente al mar

La arquitectura es el punto de partida, pero la propuesta de Impression Isla Mujeres se extiende a la experiencia del huésped.

La llegada comienza a bordo de un catamarán exclusivo, antes de instalarse en alguna de sus 123 suites frente al mar, todas con terrazas privadas y tinas mayas de relajación.

Bajo el concepto Endless Privileges®, el resort ofrece servicio personalizado de mayordomo, cinco restaurantes de especialidad a la carta y ocho bares, además de una selección de vinos y servicio de sommelier.

El bienestar también ocupa un lugar central. El spa fue diseñado como un recorrido orgánico de curvas, texturas, aromas y juegos de luz y sombra que culmina en una alberca de sensaciones abierta hacia el mar.

La conexión con la naturaleza continúa fuera del hotel mediante actividades como recorridos en bicicleta por la isla y experiencias relacionadas con el entorno marino.

Lujo con una mirada más responsable

La sostenibilidad fue otro de los criterios considerados desde la transformación del inmueble.

El aprovechamiento de la estructura existente permitió evitar demoliciones innecesarias, mientras que el resort incorporó medidas como paneles solares, un sistema propio de embotellado de agua y programas de conservación ambiental.

También mantiene una alianza con Saving Our Sharks Foundation, enfocada en la protección de los ecosistemas marinos.

En este sentido, el proyecto plantea una idea de lujo que va más allá de los acabados, las suites o el servicio personalizado: se trata de crear una experiencia sofisticada sin perder de vista la fragilidad del entorno donde se encuentra.

Un reconocimiento que pone la arquitectura en primer plano

La nominación a los Porcelanosa International Project Awards 2026 confirma que Impression Isla Mujeres ha logrado destacar también desde el punto de vista arquitectónico y de diseño.

El resort ha recibido además otros reconocimientos internacionales, entre ellos el AAA Five Diamond Award, Tripadvisor Travelers’ Choice Best of the Best y distinciones de Forbes y Luxury Travel Advisor.

Sin embargo, su historia resulta particularmente interesante por el punto de partida. Un inmueble que durante años permaneció abandonado terminó convirtiéndose en un proyecto que busca integrarse al paisaje en lugar de dominarlo.

Hoy, desde sus terrazas, piscinas y espacios de contemplación, el protagonista sigue siendo el mismo que encontraron los arquitectos durante aquella primera visita: el Caribe Mexicano.

Impression Isla Mujeres demuestra así que la arquitectura hotelera puede ser algo más que un escenario para las vacaciones. También puede convertirse en una forma de recuperar un espacio, contar una historia y crear una nueva manera de experimentar un destino.

Diseñar para regenerar: la visión de Nadja Borrás sobre el futuro de la arquitectura

La arquitectura y el diseño atraviesan un momento de transformación en el que la sustentabilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una responsabilidad. Para Nadja Borrás Markovic, arquitecta con más de 25 años de trayectoria, el reto está en recuperar principios que durante siglos fueron esenciales para construir en armonía con el entorno.

Formada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Borrás Markovic ha desarrollado proyectos corporativos, comerciales, hoteleros, residenciales y de salud, además de mobiliario. Su especialización en diseño sostenible y bioclimático incluye un Diplomado en Diseño y Construcción Sustentable por la Universidad Iberoamericana y una Maestría en Arquitectura Bioclimática por la UNAM.

Su experiencia en proyectos de hospitalidad y estilo de vida, así como sus colaboraciones con operadores internacionales de hoteles de lujo y marcas gastronómicas, la han llevado a desarrollar una visión en la que el diseño no se limita a la estética, sino que debe considerar el impacto ambiental, social y cultural de cada proyecto.

Regresar a lo básico

Para Borrás Markovic, hablar de arquitectura sustentable implica, en buena medida, recuperar conocimientos que estuvieron presentes desde las primeras construcciones de la humanidad.

“La realidad es que de pronto la sustentabilidad se puso de moda. Y nos olvidamos que desde que nos fuimos a vivir a las cuevas, ya tomábamos en cuenta el clima”, explicó en exclusiva para Glits.

La arquitecta recordó que distintas civilizaciones aprovecharon durante siglos elementos como la orientación solar, los vientos, la ventilación y la captación de agua para crear espacios adecuados a las condiciones de cada territorio.

“Desde que somos seres humanos habitando el planeta, hemos considerado los elementos del clima. Y en algún punto de la historia se nos olvidó”, señaló.

En su opinión, el desarrollo tecnológico y la aparición de nuevos materiales durante la Revolución Industrial modificaron radicalmente la manera de construir, al tiempo que introdujeron una lógica cada vez más vinculada con la velocidad y el consumo.

“Yo creo que tiene que ver con la revolución industrial y con el surgimiento de los nuevos materiales”, comentó. A partir de ese momento, agregó, “todo se volvió un tema económico y todo se volvió un negocio”.

Ante este escenario, considera necesario recuperar una aproximación más consciente al diseño: “Tenemos que regresar a lo básico un poquito”.

Reutilizar antes que construir de nuevo

Uno de los planteamientos centrales de Borrás Markovic es que la regeneración también pasa por mirar de otra manera los edificios que ya existen. En lugar de continuar expandiendo las ciudades con nuevas construcciones, propone darles nuevos usos a espacios que ya forman parte del tejido urbano.

“Para mí ya no se necesita un hotel más, ni un cuarto de hotel más. Ya no se necesita un edificio más”, afirmó.

La alternativa, desde su perspectiva, está en recuperar inmuebles existentes y adaptarlos a nuevas necesidades.

“Tenemos millones de espacios y que algunos lo han hecho y se ha logrado”, explicó. Para la arquitecta, esta estrategia permite reducir el impacto asociado con nuevas construcciones y, al mismo tiempo, revitalizar zonas urbanas que han perdido actividad.

Esta visión también implica diseñar edificios más flexibles, capaces de adaptarse con el paso del tiempo a diferentes usos.

“Hacerlos como más flexibles, y eso te ayuda a darle un uso secundario”, dijo al referirse a la posibilidad de que una construcción pueda transformarse, por ejemplo, de oficinas a vivienda o de vivienda a hotel.

El diseño regenerativo va más allá del edificio

Para Borrás Markovic, el concepto de regeneración no termina en las paredes de una construcción. También requiere observar qué sucede alrededor y de qué manera un proyecto puede contribuir positivamente a su comunidad.

“Pensar qué pasa alrededor de donde estoy yo, y cómo puedo ayudar a que lo que está alrededor no se contamine”, explicó.

En un entorno urbano, esto puede traducirse en incorporar espacios públicos, áreas verdes o infraestructura que beneficie a quienes viven y transitan por la zona. En contextos naturales, en cambio, considera indispensable trabajar de la mano con especialistas que conozcan el ecosistema.

“Nosotros, como arquitectos y diseñadores, no sabemos esas cosas. No tenemos por qué”, reconoció. Su papel, explicó, consiste en coordinar distintas disciplinas: “Nuestra especialidad es ser el director de orquesta”.

Como ejemplo, recordó un proyecto hotelero realizado en Playa del Carmen, donde el diseño tuvo que adaptarse a la presencia de un manglar protegido.

“Tuvimos que construir alrededor del manglar”, relató. El proyecto también contempló la protección de especies que habitaban en la zona. Con el paso del tiempo, el propio ecosistema continuó creciendo hasta modificar la experiencia del hotel.

“Si el manglar creció más alto que el edificio, entonces ya hay habitaciones que van al manglar, que ya no ves el mar, y ya son habitaciones de selva”, contó.

La autenticidad como parte de la experiencia

En proyectos de hospitalidad y lujo, la arquitecta considera que uno de los grandes retos consiste en crear experiencias que sean auténticas y estén verdaderamente vinculadas con el destino.

Para conseguirlo, considera indispensable investigar la historia, las características físicas y la dimensión social de cada lugar.

“La autenticidad es súper importante”, aseguró. “Conocerlos a profundidad, entenderlos y tratar de preservarlos lo más posible junto con la gente que vive ahí”.

Borrás Markovic también cuestionó la tendencia de representar la identidad de un destino únicamente mediante elementos decorativos.

“Muchos se van a los mercados de artesanías y empiezan a comprar zarapes y sombreros y jarritos y entonces se vuelve Disneylandia”, criticó. “Eso no es la identidad, la identidad es una cosa real”.

Desde su perspectiva, la verdadera identidad de un destino surge de su historia, su comunidad, sus materiales, sus tradiciones y la relación que mantiene con su entorno.

Diseñar experiencias que transformen

La arquitectura de hospitalidad tampoco debería limitarse a crear espacios visualmente atractivos. Para Borrás Markovic, el objetivo es que el usuario pueda llevarse algo más significativo de su paso por un lugar.

“Lo que nosotros podemos ofrecer es justamente buscar esas experiencias que de alguna manera te transformen”, explicó.

El primer paso, dijo, es comprender profundamente a quienes utilizarán el espacio: “Tenemos que ser psicólogos, tenemos que ser sociólogos y tenemos que ser antropólogos y entender el entorno y el tipo de gente que está en el lugar”.

Su aspiración es que un espacio pueda generar un cambio, aunque sea pequeño, en quien lo visita.

“Que cuando tú llegues como usuario, te vayas, aunque sea un añito cambiado en algo en tu vida diaria”, señaló.

La responsabilidad detrás de cada proyecto

La arquitecta también hizo énfasis en que la sustentabilidad no es una cuestión exclusiva de los grandes desarrollos. Incluso una remodelación pequeña tiene consecuencias que deben ser consideradas.

“Un trabajo chiquito también, remodelar tu baño implica una serie de cosas que también tienes que considerar”, afirmó.

Desde los residuos y materiales hasta el ruido generado durante una obra, cada decisión tiene un impacto.

“También generas basura, también generas ruido”, explicó. Por ello, considera fundamental preguntarse qué sucederá con los materiales que serán retirados y buscar alternativas para reutilizarlos o darles un nuevo destino.

“Regálaselo a alguien, o usa las cosas, el menor desperdicio”, recomendó.

Para Borrás Markovic, la escala del proyecto no elimina la responsabilidad: “La escala da lo mismo, de verdad, en una bodega que en un megaproyecto”.

Una arquitectura que necesita diálogo

Finalmente, la arquitecta destacó la importancia de trabajar desde una perspectiva multidisciplinaria. En su experiencia, diseñar espacios de hospitalidad implica escuchar a profesionales de diferentes áreas y comprender sus necesidades.

“Lo que hacemos está impregnado de muchas otras cosas”, explicó.

Desde chefs y especialistas en gastronomía hasta expertos en arte, biología o las particularidades de un territorio, cada disciplina puede aportar información para enriquecer el resultado final.

“Siempre estamos ávidos de dialogar y de conocer los puntos de vista de las otras personas que se dedican a algo que parece que no tiene nada que ver, pero que tiene todo que ver”, afirmó.

Así, su visión de la arquitectura sostenible no se centra únicamente en construir de manera distinta, sino en cambiar la manera de pensar los espacios, recuperar lo existente y entender cada proyecto como parte de un ecosistema mucho más amplio. Para Borrás Markovic, el futuro del diseño no necesariamente está en hacer más, sino en aprender a hacer mejor y con mayor conciencia.

Nadja Borrás Markovic participó en la reciente edición de LuxuryLab ESG, donde formó parte del panel “Diseñando el futuro: arquitectura, hospitalidad y regeneración”, en su calidad de Directora de Diseño de Gensler México. Durante el encuentro, la arquitecta compartió su perspectiva sobre los retos que enfrenta la industria y la importancia de replantear la manera en que se diseñan y habitan los espacios, apostando por la regeneración, la reutilización de edificios existentes y una arquitectura más consciente de su impacto en el entorno.