Desde el primer paso al entrar en Las Rozas Village, se siente la alegría del Día de Muertos. Calaveras mexicanas reciben a los visitantes con una explosión de color: flores, luces y símbolos que transmiten la felicidad de una tradición que honra la vida a través de la muerte. El ambiente invita a detenerse, observar y dejarse envolver por una experiencia que va mucho más allá de un día de compras.

En medio de este escenario vibrante, el Village revela su encanto habitual. Desde la terraza del mirador de Starbucks, el primer café de la mañana se disfruta con vistas privilegiadas, mientras el murmullo de los visitantes marca el despertar del día. Aquí, familias y amigos descubren que se trata de un día especial, en el que la celebración del Día de Muertos se entrelaza con el placer de pasear por boutiques exclusivas.

Moda, tradición y estilo

El altar de muertos en la Glass House se convierte en el corazón de la experiencia: tres niveles llenos de simbolismo, con fotografías, velas, pan de muerto y ofrendas que unen pasado y presente. Muy cerca, las boutiques recién renovadas, como Adolfo Domínguez, invitan a los visitantes a detenerse entre tejidos fluidos y diseños de ensueño.

Para quienes deseen pasear sin prisas y con las manos libres, el servicio Hands-free Shopping se convierte en el aliado perfecto. Basta con un mensaje para que el equipo recoja las bolsas de compras mientras los visitantes continúan explorando. Sunglass Hut sorprende con accesorios pensados para un día soleado, y Hoff cautiva con sus icónicas zapatillas, que se integran de inmediato en el guardarropa de quienes recorren el Village.

Una experiencia multisensorial

A lo largo del recorrido, los visitantes se reencuentran con la esencia del Día de Muertos. La colorida y majestuosa Calavera se alza en el centro del Village, recordándonos serenamente que vida y memoria laten juntas. Cada detalle artesanal habla de identidad, celebración y conexión con la cultura mexicana.

La gastronomía completa la experiencia. En Joselito’s, se sirve una interpretación culinaria única del Día de Muertos: guacamole mexicano con embutido curado y totopos. Mientras tanto, en Cristina Oria, una margarita preparada con esmero se convierte en la compañera ideal para alargar la sobremesa en un ambiente relajado.

Así, entre compras, cultura y sabores, Las Rozas Village ofrece una experiencia única: un lugar donde la moda dialoga con la tradición mexicana, donde la innovación del Hands-free Shopping convive con la calidez de los altares, y donde cada paso, en última instancia, celebra la vida.

Las Rozas Village lo tiene todo

Reconocida por su exquisita artesanía perfeccionada a lo largo del tiempo, utilizando solo los mejores materiales y técnicas tradicionales, Madrid aporta su célebre sentido de la excelencia al bello entorno de Las Rozas Village, ubicado a los pies de la sierra,
a poco más de 30 minutos de la capital.

La experiencia de compra exclusiva y lujosa cuenta con más de 100 boutiques a lo largo de bulevares peatonales al aire libre, con descuentos de hasta un 60% sobre el precio original recomendado en una selección de marcas nacionales e internacionales, los siete días de la semana, durante todo el año.

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