En un mercado saturado de propuestas de bienestar, Caudal emerge como un refugio sensorial que redefine el autocuidado desde la autenticidad, la estética y la emoción.

En entrevista exclusiva para Glits, Erik Ramírez, uno de sus cofundadores, nos revela cómo la marca ha logrado conquistar a un público sofisticado —personas de 30 a 50 años que buscan diseño mexicano contemporáneo con significado— a través de objetos que celebran los materiales naturales, la intención y el placer cotidiano.

Entre colores vibrantes, fibras sustentables y una filosofía que abraza la belleza de lo simple, Caudal transforma batas, productos de belleza y piezas utilitarias en una invitación a reconectar con uno mismo.

IG caudalmexico

Glits: ¿Cuál es el público al que justo están buscando llegar con su propuesta?

Erik Ramírez: Pues principalmente creo que apostamos a conectar con las personas que están en un rango de edad entre los 30 a 50 años interesados en la escena contemporánea del diseño mexicano. Que estén en la búsqueda de proyectos que tienen una historia detrás de sí, que tienen esta búsqueda de ofrecer algo distinto, algo auténtico y también esta parte de crear un sentido de consumir tanto lo local como aquello que tiene un valor y un significado detrás.

Glits: Caudal, fue creada como una oda al cuidado personal, ¿qué detonó esta necesidad de resignificar los pequeños gestos del día en una marca como la que ya está establecida? 

Erik Ramírez: Justo nace de esta exploración de conectar con esos hábitos, esos rituales que te pueden ayudar a la realización personal, al sentirte satisfecho, que contribuyen a la felicidad y cómo a través de esta búsqueda personal de ambos podemos conectar con distintas posibilidades y ofrecerlo a un público, a un mercado igual de diverso, ofrecer una alternativa distinta, sustentable, amigable con los procesos incluso con las propias necesidades del ser.

Glits: ¿Cuáles son estos criterios que están tomando para elegir los productos como las batas, los bolsos o los productos de belleza?

Erik Ramírez:  Primero que nada viene de un interés personal, de forma personal y creo que hablando también por Sergio nos gusta explorar y conocer proyectos que resuenen con nosotros, con lo que nos gusta y a partir de ahí comenzar a ir deshojando o abriendo las capas de cada uno de ellos y conectando con los procesos. La calidad, la filosofía y el mensaje que hay detrás y a partir de ahí vamos creando un universo, una composición global donde cada una de las marcas y los elementos conforman un todo que genera un proyecto en el cual buscamos ofrecer algo distinto a lo que hay alrededor.

Glits: El proyecto con el que están trabajando coloca el bienestar lejos del lujo pero más cerca de la conciencia cotidiana, ¿cómo defines este cuidado personal desde tu perspectiva?

Erik Ramírez: Creo que contemplando el cuidado personal como ese momento que tenemos para estar con nosotros mismos y como a través de los objetos, de estos rituales, logramos conectar mediante el placer, mediante esos lujos que no necesariamente tienen que ser extravagantes o costosos, sino más bien, que te permiten conectar con el gozo, con el disfrute y a partir de ahí cultivar esta rutina del cuidado y del apapacho.

Glits: Ustedes en Caudal transforman los objetos cotidianos en rituales sensoriales, ¿qué rol juegan los materiales en esta transición de luz?

Erik Ramírez:  Justo en Caudal uno de los elementos principales es trabajar con toda esta riqueza natural de los materiales, de las fibras, de los ingredientes. Buscamos en cada uno de los objetos y de las piezas que conforman la selección apostar por ingredientes de calidad y de origen natural, por fibras que vengan de un sistema de producción sustentable y también de un origen natural y amigable con el ambiente y el contexto.

Glits: ¿Cómo equilibras la estética, la funcionalidad y la experiencia emocional en la elección de cada objeto dentro de la tienda?

Erik Ramírez:  Creo que cuando está claro el concepto desde un principio, los objetos y cada uno de los componentes de nuestra propuesta caen en el lugar correcto y van generando un todo integral. Se van alineando el concepto, se da de forma muy natural.

Glits:  En un mercado donde ahora hay muchos productos de bienestar, ¿qué distingue a Caudal como experiencia y no solo como punto de venta?

Erik Ramírez:  Existen muchas marcas, muchos proyectos que hablan al cuidado personal, lo cual es de celebrarse y nuestra propuesta lo que buscaba o lo que aspira es hacer una propuesta distinta, alejarnos del crudo y el blanco para referir al cuidado personal y apostar por los colores, por el movimiento, por las texturas, entender que el cuidado personal puede ser tan amplio y diverso como lo queramos entender.

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Glits: Muchos de los productos evocan calma, memoria, presencia, ¿qué emociones buscas despertar en quienes visitan Caudal?

Erik Ramírez: Creo que una de las emociones que más de forma personal me interesa generar en las personas que visitan Caudal es esa sensación de sorpresa, esa emoción al llegar a algo distinto y la apertura a explorar, a probar nuevos aromas, nuevas sensaciones y a partir de ahí integrar, si hace sentido, algunos de los elementos de nuestra propuesta, de nuestra oferta a su rutina de cuidado personal.

Ya por último, mirando hacia adelante, ¿cómo imaginas la evolución de Caudal como un espacio de diseño, cuidado personal y exploración sensorial?

Erik Ramírez:  Me gustaría que Caudal siga siendo fiel a esa irreverencia, a ese apostar, como lo mencioné anteriormente, al color, a las texturas, a todo aquello que nos conmueve y nos emociona Y a partir de ahí conectar con las personas que vayan llegando al proyecto y contribuir al bienestar de su día a día, dándoles un poco de toda esa alegría, color y textura.

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