Nacida del deseo de sanar y reconectarse consigo misma, Morena Corazón es mucho más que una firma de joyería: es una declaración de alma, arte y poder femenino. Su creadora Sofía Berlanga transformó las emociones en piezas que cuentan historias —de mujeres, de raíces y de espiritualidad—, dando vida a un concepto que ella define como “diseño emocional”.

Inspirada en la fuerza simbólica del arte wixárika y en la dualidad que caracteriza a la cultura mexicana, la marca fusiona lo ancestral con lo contemporáneo para crear joyas que no solo adornan, sino que protegen, acompañan y sanan. Cada pieza es un talismán que invita a recordar quiénes somos y de dónde venimos, un puente entre lo sagrado y lo cotidiano.

Con motivo de su próxima presentación dentro de LuxuryLab Pop Up Market 2025, que se celebrará en el Beverly Wilshire, A Four Seasons Hotel en Beverly Hills, conversamos con su fundadora, quien nos comparte el origen espiritual de Morena Corazón, la energía que habita en cada creación y su visión de una joyería que trasciende la estética para convertirse en arte con propósito.

¿Cómo nació Morena Corazón y qué motivaciones personales o espirituales te llevaron a crear una joyería de “diseño emocional”?
Morena Corazón nació como una forma de sanar y reconectarme conmigo misma. Era un momento en el que necesitaba transformar emociones en algo tangible, y la joyería se convirtió en mi lenguaje. Siempre sentí una atracción profunda por la artesanía mexicana, en especial el arte wixárika, por lo que guarda historia y alma, así que empecé a crear piezas que no solo adornaran, sino que contaran una historia… la de las mujeres que somos fuerza, arte y corazón. Morena Corazón es, en esencia, una marca con alma femenina: intuitiva, sensible y poderosa.

Tu marca se define como un homenaje al arte, la espiritualidad y las raíces ancestrales. ¿Qué significado tiene para ti fusionar estos tres universos en una pieza de joyería?
Para mí, el arte es la forma más pura de expresión, la espiritualidad es el hilo invisible que nos conecta con lo sagrado, y las raíces son nuestra verdad, nuestra memoria. Cuando uno logra unir esos tres mundos en una pieza, se genera una vibración muy especial: algo que no solo se ve, sino que se siente. Me gusta pensar que cada joya de Morena Corazón es un pequeño altar  contemporáneo que honra la herencia cultural y el espíritu humano.

¿De qué manera traduces conceptos tan intangibles como la identidad, la memoria o el alma en materiales y formas concretas?
Trabajo desde la emoción. Primero conecto con una historia o símbolo que me conmueva —una diosa, un animal sagrado, una ceremonia ancestral— y luego empiezo a buscar materiales que transmitan esa energía. Uso chaquiras, metales, piedras y texturas que evocan lo natural, lo humano, lo imperfecto. Mi proceso es muy intuitivo, como si cada pieza me fuera diciendo cómo quiere nacer.
¿Cómo encuentras inspiración en las expresiones artísticas del pasado sin dejar de hablarle al presente?
Me inspiro mucho en lo ancestral, pero no desde la nostalgia, sino desde la reinterpretación. Me interesa tomar lo que fue sagrado y darle un nuevo lenguaje visual, contemporáneo y libre. Así, una joya puede tener el espíritu de una diosa prehispánica, pero dialogar perfectamente con una mujer moderna, urbana y consciente. El pasado me guía, pero el presente le da ritmo.

Morena Corazón parece tener una voz propia, muy ligada a la emoción. ¿Qué deseas que sienta una persona cuando lleva puesta una de tus piezas?
Quiero que sienta poder. Que se reconozca. Que al mirarse al espejo diga: “Esto soy yo”. Mis piezas no buscan perfección, buscan conexión. Que te acompañen como un talismán, que te den fuerza en los días buenos y también en los días difíciles. Que recuerdes quién eres y de dónde vienes.

Tus colecciones resignifican el patrimonio cultural. ¿Qué valores o símbolos de la herencia mexicana te interesa preservar o reinterpretar?

Me encanta la dualidad mexicana: lo terrenal y lo divino, la muerte y la belleza, la fragilidad y la fuerza. Trabajo con símbolos que vienen de las culturas originarias de México y del mundo, como la
mano de Fátima, el jaguar, los ojos que protegen, los círculos sagrados— reinterpretados desde una mirada femenina, libre y contemporánea. Quiero que el mundo vea la artesanía mexicana no como algo folklórico, sino como arte con alma.

¿Podrías contarnos la historia o el mensaje detrás de una pieza que consideres emblemática dentro de la marca?
Una de las colecciones más especiales para mí es la Colección Chakras, creada en colaboración con Aislinn Derbez. Nació del deseo de unir arte, espiritualidad y energía en una sola pieza. Cada joya representa un centro energético del cuerpo y está tejida por artesanas wixárikas con una intención de equilibrio y sanación. Más que accesorios, son amuletos que nos recuerdan la fuerza interior y la conexión entre el cuerpo, el alma y la belleza.

La joyería suele asociarse al adorno, pero tú hablas de conexión emocional. ¿Consideras tus piezas más como arte que como accesorio?
Totalmente. No me interesa crear algo solo “bonito”; me interesa que te mueva algo por dentro. Para mí, cada pieza es una obra de arte portátil, hecha para llevar tu historia. Es arte que se toca, que se siente, que se hereda. Es un diálogo entre quien la crea y quien la porta.

¿Cómo equilibras la parte artesanal con la contemporaneidad del diseño?
Ese equilibrio es el corazón de Morena Corazón. Colaboro con artesanas y artesanos wixárikas que tejen cada pieza a mano, con una precisión casi mística, y luego incorporo el diseño contemporáneo para que pueda vivir en el presente. Es un puente entre mundos: lo ancestral y lo moderno, lo espiritual y lo urbano.

En un mundo dominado por la producción en masa, ¿qué papel juega la autenticidad y la energía humana detrás de cada pieza?
Lo es todo. La energía de las manos que crean es irrepetible. Cada pieza tiene su alma, su respiración. La autenticidad no se fabrica, se siente. En Morena Corazón no buscamos “perfecto”,  buscamos “verdadero”. Y eso es lo que hace que cada joya tenga una historia única.

Si pudieras describir el espíritu de Morena Corazón en tres palabras, ¿cuáles serían?
Alma. Fuerza. Belleza.

¿Qué sueños o caminos creativos te gustaría explorar en el futuro para seguir expandiendo el universo de Morena Corazón?
Sueño con seguir llevando el arte mexicano al mundo. Quiero crear esculturas, piezas de gran formato, colaboraciones con artistas de otras disciplinas y exposiciones que mezclen joyería, arte y
espiritualidad. Pero también deseo abrir la marca a nuevas culturas, tanto mexicanas como internacionales. Hay tanto que aprender de los artesanos del mundo, de sus símbolos, de sus rituales y
de las historias de mujeres que, como las nuestras, transforman la vida en arte. Me gustaría que Morena Corazón se convirtiera en un puente entre culturas, una fusión viva donde lo ancestral y lo
contemporáneo dialoguen con libertad, y donde cada pieza siga contando historias de alma, fuerza y belleza.

¿Qué significa formar parte de esta edición de Pop Up?
Es una oportunidad padrísima para conectar con otras marcas y creativos que también están haciendo las cosas desde el alma. Me emociona ver cómo el diseño mexicano está teniendo un momento tan potente y tan diverso.

¿Qué expectativas tienes de la Pop Up?
Quiero compartir mi trabajo con personas que valoran lo auténtico, que buscan algo más que un accesorio. Espero que quienes se acerquen a Morena Corazón se lleven un pedacito de México,  pero también una emoción. Una historia que se quede con ellos.

 

La próxima edición de LuxuryLab Pop Up Market 2025 se celebrará en el Beverly Wilshire, A Four Seasons Hotel en Beverly Hills del 21 al 23 de noviembre.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *