Trabajar muchas horas, definido como más de 55 horas a la semana, incrementa significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2, según un informe de la Organización Mundial de la Salud.
El estrés crónico asociado a largas jornadas laborales mantiene al cuerpo en un estado constante de alerta, elevando los niveles de cortisol, lo que puede desencadenar problemas de salud graves como hipertensión, ansiedad y trastornos del sueño.

El exceso de trabajo no solo tiene efectos directos, sino que también reduce el tiempo para actividades saludables como el ejercicio, la buena alimentación y el descanso. Esto puede agravar las consecuencias para la salud, especialmente a largo plazo. Incluso trabajar más de 40 horas semanales se ha demostrado perjudicial, y la tendencia a semanas laborales más largas en algunos países podría empeorar estos efectos.

Además, el sedentarismo prolongado en trabajos de oficina aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Los expertos recomiendan contrarrestar estos efectos haciendo pausas regulares, ejercicio, y considerando la posibilidad de usar escritorios de pie.
Para quienes realizan trabajos manuales, la «paradoja de la actividad física» sugiere que la actividad física intensa en el trabajo puede ser dañina si no se combina con el descanso adecuado.








Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!