El legendario “Pink Palace” ocupa el puesto 65 en The World’s 50 Best Hotels 2026 y reafirma su lugar como uno de los grandes clásicos de la hotelería internacional.

 

Hay hoteles que forman parte de un destino y otros que terminan convirtiéndose en parte de su identidad. The Beverly Hills Hotel pertenece a la segunda categoría. Desde 1912, el emblemático “Pink Palace” ha acompañado la evolución de Beverly Hills y, con el paso de las décadas, se ha convertido en uno de los escenarios más reconocibles del imaginario de Hollywood.

Ahora, su nombre vuelve a figurar entre los grandes referentes de la hospitalidad internacional. El hotel ocupa el puesto No. 65 en The World’s 50 Best Hotels 2026, dentro de la lista ampliada de posiciones 51 a 100, un reconocimiento que pone nuevamente en perspectiva la vigencia de una propiedad que ha sabido preservar su personalidad sin renunciar a las expectativas del viajero contemporáneo.

Su fachada rosa, las palmeras que rodean sus jardines y el inconfundible estampado de hojas de plátano de sus interiores forman parte de una estética que prácticamente no necesita presentación. Pero más allá de su imagen, el atractivo del Beverly Hills Hotel está en la experiencia que ha construido alrededor de ella: privacidad, servicio personalizado y una atmósfera que conserva el glamour de otra época.

Una dirección inseparable de Hollywood

Antes de que Beverly Hills se consolidara como sinónimo de lujo, moda y celebridad, el hotel ya comenzaba a convertirse en punto de encuentro para algunas de las figuras que marcarían la cultura estadounidense del siglo XX.

Actores, músicos y productores encontraron en sus habitaciones, restaurantes, bungalows y espacios al aire libre un refugio alejado del ritmo de Los Ángeles. Esa relación con Hollywood permanece como uno de los grandes atributos de la propiedad, aunque hoy se expresa de una manera menos ostentosa y más ligada a la idea de discreción.

El hotel cuenta actualmente con 209 habitaciones y suites, además de 23 bungalows, una de sus propuestas más distintivas para quienes buscan mayor privacidad. Distribuidos entre jardines y espacios de la propiedad, estos alojamientos contribuyen a esa sensación de tener un pequeño universo propio en el corazón de Beverly Hills.

El glamour también se sirve a la mesa

Dentro del hotel, The Polo Lounge ocupa un lugar especial. Su historia está estrechamente vinculada con la vida social de Hollywood y, todavía hoy, mantiene el carácter de uno de esos lugares donde desayunar, almorzar o tomar una copa forma parte de la experiencia de estar en Beverly Hills.

La propuesta gastronómica se extiende hasta The Cabana Cafe, junto a la piscina, y The Fountain Coffee Room, un espacio de inspiración diner que forma parte de la memoria cotidiana del hotel desde 1949.

Más que restaurantes independientes, estos espacios funcionan como distintas puertas de entrada al universo del Pink Palace: desde el ritual de una comida pausada hasta una experiencia más informal junto al agua.

Una piscina con su propia historia

Pocas piscinas de hotel tienen una historia tan cinematográfica como la del Beverly Hills Hotel. El espacio abrió en 1938 bajo el nombre de The Sand and Pool Club, con arena alrededor para recrear la atmósfera de un club de playa en medio de la ciudad.

Con los años, se convirtió en escenario de anécdotas que parecen sacadas de un guion. Katharine Hepburn protagonizó una de las más recordadas al lanzarse al agua completamente vestida; The Beatles celebraron allí una fiesta privada y Leonard Bernstein desarrolló parte de la idea de West Side Story mientras se encontraba en la cabaña número 3.

Hoy, las cabanas privadas ofrecen una versión mucho más sofisticada de aquel espíritu de club, mientras la piscina continúa siendo uno de los espacios centrales para experimentar el particular ritmo de vida de Beverly Hills.

Un refugio de bienestar en medio de la ciudad

El carácter hedonista del hotel también encuentra una expresión contemporánea en The Beverly Hills Hotel Spa, dedicado a tratamientos faciales y corporales, además de servicios de belleza y espacios privados.

Es una extensión natural de una experiencia que privilegia el tiempo libre y la privacidad. Después de una mañana de compras, una jornada de reuniones o un recorrido por Los Ángeles, el spa permite regresar al ritmo pausado que define la propiedad.

Beverly Hills comienza más allá de la puerta del hotel

Parte del atractivo de hospedarse aquí está en su capacidad para funcionar como punto de partida. La ubicación permite alternar la tranquilidad de los jardines del hotel con algunas de las direcciones más codiciadas de Beverly Hills.

A poca distancia aparece Rodeo Drive, donde las grandes firmas internacionales de moda, joyería y relojería conviven con boutiques concebidas como auténticos espacios de arquitectura y diseño. Chanel, Hermès, Louis Vuitton, Cartier, Loewe y Harry Winston forman parte de este recorrido, que convierte las compras en una experiencia mucho más cercana al universo del lujo.

Pero Beverly Hills ofrece una dimensión menos evidente para quienes la visitan por primera vez. Sus calles arboladas, parques, arquitectura residencial, galerías y espacios de arte público invitan a recorrer la ciudad sin prisa.

Entre las paradas destaca Greystone Mansion & Gardens, antigua residencia de la familia Doheny, cuyos jardines y arquitectura también han servido como escenario para numerosas producciones cinematográficas.

Un clásico que permanece vigente

El reconocimiento de The World’s 50 Best Hotels 2026 resulta especialmente significativo porque habla de algo más complejo que una colección de habitaciones o de una dirección privilegiada. El verdadero lujo del Beverly Hills Hotel está en haber construido una identidad tan reconocible que puede evolucionar sin perder aquello que la hizo especial.

Más de un siglo después de su apertura, el Pink Palace continúa siendo una postal de California, pero también un lugar vivo: uno donde la historia de Hollywood convive con la gastronomía, el bienestar, la moda y el nuevo lujo experiencial.

Para quienes buscan descubrir Beverly Hills desde una perspectiva más íntima, hospedarse aquí significa mucho más que reservar una habitación. Es entrar, aunque sea por unos días, en uno de los capítulos más perdurables de la historia de la hospitalidad californiana.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *