El Surrealismo es una corriente artística que nació en 1924, tras un manifiesto del escritor y poeta francés André Breton, inspirado en el libro de Freud ‘La interpretación de los sueños’, aunque son muchos los artistas hombres reconocidos en esta corriente como Dalí, Joan Miró y René Magritte, el poder femenino ha marcado esta corriente con sus múltiples representantes.

En México, Frida estaba inmiscuida como punta de lanza en esta corriente, la presencia de Leonora Carrignton y Remedios Varo, que sin duda dejaron huella con su arte. Además, había muchas otras exponentes mexicanas como María Izquierdo, la primera mexicana en exponer su obra en el extranjero, Carmen Mondragón, quien se codeó con lo grandes nombres de aquellas épocas y Sofía Bassi, reconocida en el surrealismo mexicano.

Fuera de México, principalmente en Estados Unidos y Europa, muchas artistas de esta corriente dejaron su legado, algunas independientemente de estar ligadas sentimentalmente con los grandes nombres del surrealismo, su obra tomó un camino propio y sincero que hoy es reconocido y admirado por todo el mundo, es el caso de Jacqueline Lamba, quien era la mujer de André Breton o Dorothea Tanning y Leonora Carrington, compartieron con Max Ernst, entre ellas Eileen Agar, Yves Toyen, Claude Cahun y Meret Oppenheim también vivieron las glorias del surrealismo.

En 1943 muchas de estas artistas surrealistas coincidieron en la exposición 31 mujeres artistas, que organizó Peggy Guggenheim, en su galería neoyorquina Art of this Century, por supuesto en México entre fiestas y reuniones Frida la española Remedios Varo y la británica Leonora Carrington, seguramente compartieron sueños y pesares, un verdadero sueño estas reuniones.