En el lenguaje empresarial, el concepto de ‘unicornio’ hace referencia a aquellas compañías que consiguen un valor superior a los 1.000 millones de dólares en su etapa inicial y para Rappi, es tan sólo el comienzo.

Esta empresa de origen colombiano ha conquistado fronteras rápidamente con su servicio de entregas a domicilio con repartidores que viajan en bicicleta y transportan lo solicitado en mochilas cúbicas de color naranja claro con el logo, un bigote al estilo del hombre de Monopoly, que hace homenaje a los pequeños almacenes familiares comunes en los barrios latinoamericanos.

Este crecimiento posiciona a Rappi como solo la segunda startup colombiana que supera ese umbral y pone en la mira mundial el desarrollo tecnológico de la región, así como su modelo de negocios y nuevos proyectos.

Desde México, hasta Argentina, esta aplicación cuenta con un ejército de 20 mil repartidores que entregan compras y comida caliente, así como la realización de los “rappifavores”, compras en establecimientos, servicios financieros y más.

Ahora, lejos de pensar en vender su empresa o disfrutar las ganancias que rinde la startup, sus socios y fundadores piensan en cómo detonar ese potencial tecnológico e impulsar la región conquistando nuevas fronteras.

No importa si está lloviendo o si es muy tarde, Rappi no sólo lleva en menos tus antojos, parece estar convirtiéndose en un nuevo básico de los servicios.