Texto de Andrew Scoular

Imagínense mi deleite cuando una amiga de antaño me invitó a un sit-down dinner en su apartamento a celebrar el pasado Día de Muertos, donde la gastronomía corrió a cargo de Raíz de Polanco. Elogio y aplaudo a mi amiga por el esfuerzo de reunir a un grupo de amigos en casa. Los platillos eran asombrosos como el Ceviche de Cecina, Pescado al Pil Pil y un delicioso Pastel de Elote.

Pero me gustaría puntualizar lo siguiente: ¿Qué pasa con la costumbre perdida de cenar en casa?

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Recuerdo que mis padres constantemente tenían invitados y parecía que sus amigos llegaban a otra fiesta para cenar. Como niños, la regla era que podríamos ser vistos pero no escuchados. Tomamos esto en serio con la esperanza en que un postre extra quizás vendría en camino.

Entones, ¿qué pasó con invitar a nuestros amigos y conocidos a cenar con nosotros en casa? Yo siempre lo vi como la forma más sincera de amistad. A quien no estás dispuesto a invitar en tu casa y compartir los alimentos, seguramente no son parte de tu circulo cercano.

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Nos hemos acostumbrado a organizar una cena en grupo en un restaurante local. Pero no creo que sea un acto sincero. Me pregunto si somos ahora muy reservados o nos hemos convertido en seres perezosos. Solía entretenerme más en casa con amigos, aprendí de mis padres esa costumbre que ahora parece mucho más difícil de alcanzar.

Pero esta cena me dejó inspirado y espero que a ti también ¡Vamos a regresar a la fiesta de la cena en casa!