Hablar de Stella McCartney, es hablar de sustentabilidad, desde sus inicios en 2001 esta marca se a inclinado por un camino más ético y transparente que la posiciona como pionera y la distingue de un montón de marcas de lujo en el mercado, estas son las claves para lograrlo.

La medición, desde el 2012 la marca mide cada paso que da, lo que les permite saber exactamente en números la cantidad de impacto que le generan al medio ambiente y con ello tomar acciones para contrarrestarlo, utilizan una herramienta llamada  pérdidas y ganancias medioambientales inventada por el grupo Kering.

Elección correcta y consiente de materiales y proveedores, la diseñadora habla de que en cada nueva colección es posible que llegue un nuevo elemento tecnológico que les permita utilizar menos recursos no renovables y así sustituirlos por materiales reciclados y circulares.

El origen de los materiales que utiliza, desde el algodón, la tela sintética hasta los metales es rastreable y certificado.

Concientización

La diseñadora inglesa es consiente de que hay un mundo muy frágil que cuidar y que trabaja en una de las industrias que más contaminan; sin embargo, en vez de ver el vaso medio vacío, prefiere verlo medio lleno y abordar la problemática con información y ejemplo.

En cada paso que dan busca concientizar tanto a su público como a sus colaboradores, la diseñadora participa en toda platica abierta de sustentabilidad y cuenta con manifiestos muy puntuales que abordan el tema.

La marca esta cumpliendo 20 años de vida con una filosofía siempre amigable con el medio ambiente, en  sus inicios apostando por la oposición a cualquier material de origen animal, hoy han avanzado montones y cuentan con toda una escuela de sustentabilidad que es un ejemplo para esta industria.