Esta pandemia no ha hecho más que traernos dudas e incertidumbre, desde el origen del virus hasta la vacuna y sus efectos, todo parece ser ya tan común como incierto, lo cierto es que cada una de las acciones que tomamos como individuos nos afectan como sociedad y viceversa.

Lamentablemente, tanta información y desinformación en muchos casos genera desconfianza, en algún momento llegamos a pensar que llegada la vacuna todo sería color rosa, hoy los repuntes y las cifras parecen indicar lo contrario y más de uno se preguntará si en verdad funciona la inoculación.

En un par de artículos para The Atlantic, Katherine J. Wu nos explica de la mano de algunos expertos como es que la vacuna funciona en el cuerpo y cómo podemos ayudar a defenderlo aun más continuando con el habito de usar la mascarilla.

En uno de estos artículos Wu compara el virus con un conflicto bélico en épocas de castillos, las defensas del cuerpo son un par de perros a las puertas que son vencidos con facilidad por un enemigo nuevo (el Covid).

Al vacunarse, las defensas reciben información de un infiltrado en el enemigo que ayuda a proteger mejor tu castillo (el cuerpo), por supuesto que al ser un enemigo poderoso si tu castillo no cuenta con las defensas suficientes aún con la vacuna puede causar estragos, pero en pocos muy pocos casos el virus sale vencedor.

Estar vacunado no significa que eres inmune y repelente al virus, menos aún con la evolución del enemigo y sus variantes que aún se encuentran poco estudiadas y al parecer son más contagiosas, pero estar vacunado si ayuda a que la batalla sea menos peligrosa y desgastante.

Todo este conflicto al parecer llegó para quedarse al menos por un largo tiempo, por ello la información es nuestra mejor arma en esta guerra.