Cuando hablamos de México es imposible no mencionar su color, arraigado desde tiempos prehispánicos en los que la naturaleza proveía de elementos para generar tintes que se usaban entre otras cosas para acabados en alfarería, el teñido de telas y la coloración de madera. En Glits, te contamos un poco de esta técnicas milenarias:

Las plantas e insectos son los principales elementos naturales de los que incluso hoy en día se extraen tintes naturales, en diferentes zonas de Oaxaca como Teotitlán del Valle se ocupan y recolectan elementos como el pericón, hojas de jarilla, y un musgo de árbol llamado barba de viejo, que le dan a la lana colores frescos y sobrios como el verde y amarillo.

Adriana Zehbrauskas para The New York Times

Quizá, uno de los elementos naturales más conocidos o populares es la Grana Cochinilla, un insecto o parásito del nopal que genera un color rojo intenso que se llegó a utilizar para teñir los uniformes del ejército inglés en el pasado, es de la hembra de este parasito de dónde se extrae el ácido cármico que da este color, este  pigmento tiene propiedades para adherirse de una manera intensa a la lana, su extracción artesanal es compleja y no del todo sustentable si no se tienen las medidas adecuadas para su generación.

Existen desde semillas, plantas, caracoles y hasta tierra que han servido como colorantes por siglos, entre ellos el Achiote que da tonos rojizos amarillentos, el añil con un color azul intenso, los Caracoles púrpura, el Xochipa, Flores de la Commelina y la tierra Tláhuitl por nombrar algunos de los que aún puedes encontrar en piezas artesanales.

Los artesanos de todo tipo cada vez optan más por este tipo de tintes en un intento por revivir las tradiciones antiguas, también por ser más seguros y amigables con el medioambiente y por supuesto, por la identidad que le da a el colorido mexicano.