Texto de Jeanette Alcantar

No sabemos si nos encontramos en Oaxaca, Puebla, Tamaulipas o Veracruz. La música de fondo, el ambiente y la comida tienen un toque especial de varios estados del país que bien podríamos estar en el sur o en el norte, en el Golfo o en el Pacífico. Pero es la Ciudad de México.

En la calle Maximino Ávila Camacho número 15 en la colonia Ampliación Nápoles se encuentra La Comunal, un mercado gourmet que apenas en octubre del año pasado abrió sus puertas a todo amante de la gastronomía.

Ya sea entre semana o en fines se sirve una carta con platillos de tres restaurantes diferentes aunque con el mismo chef a la cabeza: Antonio Castillo. El primero de ellos es La Barra (muy pronto se abrirá una sucursal más en Lamartine y Newton en Polanco) con cocina de mar, le sigue Cleotilde con una parrilla italo-argentina y, Guajillo con esencia mexicana.

A diferencia de otros mercados, La Comunal se distingue por ser un espacio con tres conceptos distintos que pueden servirse en una misma mesa y, por una ubicación distinta a las usuales como la Roma, la Condesa o Polanco. Precisamente su creador, Mauricio Moreno, optó por ofrecer algo distinto.

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Nuestra experiencia

La cita fue a las 2 de la tarde para comenzar a degustar de todo un poco. Tanto el gerente como el chef y el dueño nos acompañaron en la mesa para contarnos un poco más de La Comunal.  

Un jugo de carne de Clotilde servido en una taza de peltre con limón, cebolla y cilantro fue nuestra primera parada culinaria, la cual continuó con una empanada de picadillo y una pizca de crema. Aquellos que aman los mariscos y el pescado probaron un sopecito de marlín que llegó a la mesa sobre un comal.

Minutos después, un servicio demasiado rápido, una tostada capitán y una California con atún y tiritas agridulces fueron servidas en cada lugar en compañía de una cerveza clara u oscura, una copita de licor, un tarro de agua de guanábana o una limonada.

Para continuar con la perfección un taco de marlín al pastor, una quesadilla K-Tal y un taco de pulpo con tocino, cebolla, pimiento y sazonado con aceite de oliva parecían cerrar muy bien la degustación, pero aún un taco godin con chicharrón seco faltaba por probar junto con una pizza 4 estaciones con mucho queso y arúgula.

Y como siempre el postre no podía faltar bajo un show de preparación que sólo los maestros de la cocina pueden hacer. Unos plátanos flameados con lechera y helado de vainilla se encendieron con las llamas de un licor que logró llevarnos a nuestra infancia, tal cual crítico de Ratatouille.

¿Qué más podemos decir de La Comunal? Aunque su término es el de un mercado gourmet también tiene karaoke y promociones tentadoras para los gustosos del buen comer y beber. Mientras el tenedor está a menos de 300 pesos, los tragos son al 2×1, ideales para disfrutar hasta la una de la mañana. Y si alguien lo desea puede organizar aquí su cumpleaños o una reunión con otras promociones igual de atractivas. En fin de semana los niños no pagan.

En cuanto a la decoración Mauricio Moreno contó que una de las paredes tiene a Santa Cleotilde, una reina francesa que ayudó mucho a su esposo y llamó su atención al grado de ponerla en su negocio.

En otros de los rincones se encuentran intervenciones artísticas con el rostro de Dolores del Río y Tin Tan. Y un poco más hacia el techo una escalera que Moreno compró en un bazar y decidió convertirla en lámpara con focos industriales y cadenas delgadas.  

Así es La Comunal, un mercado gourmet para todos los gustos.