Hay personas que parecen imposibilitadas para llegar a tiempo, pero aún así lucen más relajadas, felices y saludables que algunas puntuales. Incluso, algunos casos con mayor éxito del mundo, resulta ser gente impuntual, y frente a esta situación, muchos se preguntan ¿cómo es posible?

Las personas impuntuales o que llegan fuera de la hora acordada, han sido objeto de estudio científico y el resultado revela que los rasgos que tienden a retrasar a las personas son los mismos rasgos que pueden ayudarlos a tener vidas más largas y productivas.

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El estrés es un elemento que afecta a la salud en general y las personas que llegan tarde generalmente sienten menos estrés, sin preocuparse por los plazos y, en general, más relajadas. Esto se traduce en una presión arterial más baja, menor riesgo de una enfermedad cardiaca, mayor salud cardiovascular y menor probabilidad de depresión, factores elementales para una vida longeva.

También, el optimismo es una de las características de los tardistas según Diana DeLonzor en su libro, Never Late Again. Como cuando una persona cree realmente que puede, por ejemplo, salir a correr, tomar una ducha, elegir su atuendo adecuado, detenerse a comprar alimentos, recoger la tintorería y recoger a los niños en una hora. Un cronograma y visión realmente optimista en el que realmente creen posible la realización de toda la lista de tareas, por lo que resultan a su manera ser personas más productivas.

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Según los investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard, “las investigaciones nos dicen que un pronóstico optimista temprano en la vida puede predecir una mejor salud y una tasa de muerte más baja durante los períodos de seguimiento de 15 a 40 años”.

Finalmente, es importante entender que para algunas personas, la impuntualidad no es enteramente su culpa, porque pueden tener un sentido del tiempo completamente diferente. Un equipo de científicos puso un minuto en el reloj y preguntó a dos grupos diferentes de personas con personalidades Tipo A (ambicioso, impulsado) o Tipo B (relajado, creativo) y les pidió que adivinaran cuánto tiempo había pasado. Su estudio reveló que las personas con personalidades Tipo A suponían que había pasado un promedio de 58 segundos, mientras que las personas con personalidades Tipo B pensaban que había pasado un promedio de 77 segundos. Esa diferencia de 19 segundos en la percepción podría sumarse rápidamente llevando a alguien a llegar tarde a la hora del almuerzo.

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Ya sea por tu percepción del tiempo u optimismo,  la próxima reunión con tu amigo impuntual, pide un café mientras esperas; o bien, ahora entenderás mejor por qué eres feliz aunque seas impuntual.