Texto de Fanny Carrillo

En este pueblo quieto de Baja California (Todos Santos), donde hace poco se inauguró el precioso Hotel San Cristóbal, propiedad de la hotelera texana Liz Lambert – un oasis en ese desértico clima y paisaje que merece un post propio-, nos encontramos con el restaurante Jazamango, recién estrenado por el chef, Javier Plascencia, el autor de maravillas como la Finca Altozano en el Valle de Guadalupe.

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Es un espacio al aire libre que de noche tiene una ambientación muy romántica, con luz baja salpicada por todo el restaurante que le proporciona un cierto aire de privacidad. La cocina es abierta –lo que siempre me da confianza- y los platos cambian según lo que esté disponible en el mercado local ese día, con prioridad de productos orgánicos.

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Es así, como las ensaladas hechas, ya sea con tomates, betabeles, ejotes o coles, tienen un sabor único. También los pescados, ostiones, las almejas chocolatas al carbón, son totalmente imperdibles, al igual que los tacos de fideo seco a la leña, que cada vez que los recuerdo quiero de inmediato comprar un boleto de avión de regreso a ese pedazo de paraíso.

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Hay que dejar un espacio para los platos fuertes como el conejo a la leña, el pollo orgánico o la costilla braseada. La buena noticia es que todos los platos son estilo familiar, o sea, para compartir.

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Cuentan con un menú de mixología, en el que los cocteles mezclados con mezcal o la margarita de papaya deberían estar en un nicho aparte para venerarlos.

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La carta de vinos está especialmente compuesta de vinos blancos, tintos y rosados de las mejores etiquetas y bodegas bajacalifornianas.

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