El Ganzo no sólo es un hotel a la orilla de Los Cabos, sino también un lugar para contemplar las olas del Mar de Cortés desde su piscina infinity o barra de sushi en el rooftop y, hacer y escuchar música en su estudio de grabación underground.

Este rincón hotelero le rinde un homenaje a la creatividad, originalidad, servicio, estilo y comodidad. Su exterior en color blanco le da la bienvenida a artistas (Ana Teresa Fernández, Andrik Noble, Desmon Mason, Eduardo Sarabia, Francisco Muñoz, Lourdes Villagómez, Marío García Torres, Rodrigo Sastre, José Dávila y Jenaro de Street Art Chilango) y huéspedes, pues mientras los primeros impregnan su obra sus lienzos los otros la admiran gracias a su programa Artists in Residence.

Su diseño modernista con elementos rústicos es ideal para descansar un fin de semana, rejuvenecer o cuidar el cuerpo o, simplemente, deleitar un platillo de su menú con cocina gourmet y cocteles artesanales.

En junio la cantante Natalia Lafourcade ofreció un concierto privado en el que tocó sus mayores éxitos y compartió su experiencia en El Ganzo, a donde acude para buscar inspiración y disfrutar de las instalaciones.

En otra de sus áreas ofrece un Cool Meetings, un lugar inspirador para hacer y cerrar negocios tras llegar del Aeropuerto Internacional de San José ubicado a menos de 20 minutos.

También puedes disfrutar una de sus actividades como tour en bici, a caballo o por la reserva Wirikuta, buceo en Cabo Pulmo, visita al jardín de esculturas con trabajos de artistas mexicanos, paseo en kayak o avistamiento de aves.

Un total de 60 habitaciones y nueve suites conforman el hotel con un diseño hippie/chic que no deja de lado el lujo y la decoración moderna en tonos neutros, ya que sus materiales de construcción como decorativos son naturales y ecológicos.

A su club de playa localizado frente al hotel se puede llegar en solo dos minutos a bordo de una lancha, caminando o en bici. Al regresar es posible recorrer su boutique con joyería artesanal Kalosoma, huipiles y blusas bordadas hechas con materiales naturales y por manos de más de 100 artesanos mexicanos expertos.

Para relajarse hay que hacer una parada obligatoria en su spa operado por MexSun con servicios y tratamientos holísticos y prehispánicos como cinco cabinas con camas de masaje, regadera y baño, terraza con una cama lounge privada, jacuzzi, vapor, sauna y área común intervenida por la artista mexicana Lourdes Villagómez.

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