Una vez más, el chef español Fran López Abad sorprende con otra de sus inmejorables propuestas dirigidas siempre a sus amigos, a los conocedores y seguidores del comer y beber muy bien; en general a todos aquellos foodies de corazón que se dejan cautivar con los sabores y aromas originales que gracias a él llegan a la Ciudad de México desde la Madre Patria.
Fran y sus socios estrenan nuevo local en pleno corazón de la emblemática colonia Roma -donde él mismo reside- que da continuidad al proyecto original desde que fundó La Barra de Fran en Polanco hace algunos ayeres.
Esta es una tercera sucursal hermana y ahora bajo el nombre de «Fran Ultramarinos, ostras y vinos, Roma», brillando con garbo por sus espacios acogedores que invitan a quedarse a disfrutar cómodamente una gozosa tarde de extrema gula.
Inmerso dentro del complejo que abarca varios frentes culinarios, conocido como Casa Basalta de la calle Colima en la Roma Norte, el sótano fue transformado en un espacio lleno de luz, vida y magnífica vibración, para dar cabida a este concepto que destaca la esencia de la gastronomía española contemporánea en franca comunión con la expresión de la cultura y las fases dinámicas de la tendencia.
Fran abre las puertas de la nueva casa e invita a su mesa para disfrutar una cocina veraz y sin tapujos, siguiendo las reglas infalibles para crear platillos auténticos, como son la cuidadosa ejecución, la frescura de los ingredientes y la fidelidad en el empleo de técnicas de toda la vida que garantizan el resultado óptimo.
Esto es evidente y se puede apreciar en sus arroces, en los guisos y platos de cuchara; entremeses, pescados y mariscos frescos; el tapeo, los entrantes, panes y productos de latería, así como conservas que se pueden adquirir ahí mismo; desde luego, el acompañamiento ideal es logrado por una curaduría esmerada en vinos, que maximiza la experiencia integral.
Sólo para despertar el antojo y aprovechando que estamos en plena temporada futbolera mundialista, es un gran plan disfrutarla allí, entonces Fran sugiere y comparte un previo y refrescante tinto de verano o una caña bien fría para preparar el paladar; las aceitunas de la casa y las almendras fritas con sal que son un ‘must’.
¿Y para el primer tiempo -como en el partido- qué tal unas croquetas de jamón, los boquerones en vinagre con chips, la infaltable tortilla de patata en cocción tierna (como debe ser) y un carpaccio de tomates con anchoas?
Del segundo tiempo, nada como unos tradicionales huevos rotos con gulas y jamón; el arroz de rabo de toro que el mismo Fran prepara y la ensalada de la casa que romancea con un chuletón calidad Prime.
Para celebrar o no el resultado final, de cualquier manera la alegría extra llega con un ate con queso curado de oveja o la apetitosa tarta vasca.
El rocío con vino durante el convivio ya depende de la elección de la etiqueta que más apetezca, entre la amplia variedad de la cava de la casa.
Y como en sus propias palabras Fran comenta: «La mejor celebración es la que termina en la mesa».
Por Emilio Farfan



















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