La cultura Maya además de sus conocimientos astronómicos tuvo un sin fin de aportaciones gastronómicas a los platillos que hoy son tradicionales en las regiones en las que estuvieron asentados, son tantas y tan deliciosas que con solo nombrarlas se te hará agua la boca.

Previo a la llegada de los españoles que trajeron con ellos el cerdo que hoy es parte importante de esta mencionada gastronomía, los mayas tenían como eje en su cosmovisión no solo gastronómica al maíz, sus creencias afirmaban que el mismo hombre venia de este alimento, por lo que en ello vemos la importancia del cultivo del que se obtienen tortillas, tamales, atole o pozol.

El cultivo de Maíz también fue acompañado por otros elementos entre, semillas, frutas y verduras como el frijol, epazote, la calabaza, el chile, jitomate, chayote, mamey, papaya, lima, zapote, chicozapote y por supuesto el achiote, que figura en platillos tan tradicionales como la cochinita pibil, que lleva el nombre gracias su forma de preparación dentro de un horno de tierra conocida como píib.

Sus conocimientos les permitieron obtener recursos no solo de la tierra, sino de especies endémicas como la abeja melipona o sin aguijón, de la que se obtiene una miel que hoy no solo se ocupa como ingrediente sino además por sus propiedades medicinales.

Entre la dieta de esta cultura prehispánica también se encontraban animales como venados, liebres, armadillos, tortugas, jabalíes, monos, guajolotes y camarones y ostiones del mar; entre las bebidas que hoy se conocen de los mayas están el balché y el sakab que fueron utilizadas para ceremonias y tienen una considerable porción alcohólica.