Si caminas por las calles de Santa María la Ribera, un barrio tradicional del centro de la Ciudad de México, seguramente, te encontrarás con su alameda y en ella con un peculiar y bonito Kiosko con un estilo arquitectónico bastante peculiar que te remontará o hará pensar inevitablemente en oriente.

Aunque bien podría ser una obra del inmenso legado que los árabes exportaron a México por medio de la conquista Española, este kiosko en realidad fue diseñado como un pabellón de México en la Exposición Universal de 1884 en Nueva Orleans, la primera en la que el país participaba, es un diseño del ingeniero José Ramón Ibarrola y tienen tanto en el exterior como interior motivos islámicos basados en formas geométricas y vegetación estilizada.

El kiosko a su llegada a México luego de unos cuantos paseos más por Estados Unidos, se instaló en la Alameda Central, dónde sirvió como sedé para la Lotería Nacional e incluso para proyectar cine, hasta que fue remplazado por el Hemiciclo a Juárez durante los festejos del centenario de independencia.

Al referirnos a la herencia árabe tomamos en cuenta que esta cultura hábito tierras españolas por más de siete siglos hasta poco antes de el descubrimiento de América, este legado se encuentra inmerso desde en el lenguaje, como con la expresión ojalá que significa “si Dios quisiera” /“shaa Allaah”, hasta en los tacos al pastor, que llegaron en migraciones posteriores con el nombre de Shawarma.

Como podemos ver, la arquitectura no se quedo atrás en la mezcla de culturas que nos componen como mexicanos, hay un buen numero de construcciones entre conventos e iglesias con este estilo, además el reboso que bien se conoce como una prenda Mexicana por excelencia es una mutación de prendas traídas desde oriente y aunque no lo crean  la granada y el cilantro del los chiles en nogada también lo son.