Texto de Emilio Farfan

Luego de una carrera brillante y máxima notoriedad ponderando la calidad de la cocina salida de los fogones del famoso restaurante Astrid & Gastón-Casa Moreyra en Lima, Diego Muñoz decidió el año pasado parar su gestión allí y empacar maletas para irse a correr mundo entre los países más disímbolos en cultura, costumbres y desde luego tradiciones culinarias.

platos diego
Creo que bien podríamos llamarle “embajador itinerante” de la alta cocina peruana, pues la ha llevado orgullosamente a diversos rincones del planeta que difícilmente han tenido contacto con ella, y de lo cual han sido testigos únicamente algunos pocos y privilegiados comensales, durante privadísimos eventos. Ejemplo de ello, son algunas round tables que ofreció en Tel Aviv, un congreso en Oslo, una cena en un castillo austriaco, en Moscú y recientemente en el Estudio Millesime by American Express de la Ciudad de México, donde arrancó aplausos entre los socios, los anfitriones y varios de sus colegas invitados.

Oca, lamb and sage
Una probadita de ello tuvimos en un almuerzo exclusivo que sin más, dejó impactado a más de un comensal con la originalidad de sus creaciones y el experto dominio de los sabores, muy en la línea del respeto profundo a las cualidades del producto ante todo.

DMA
Diego Muñoz en su calidad de chef nómada cocinó especialmente para el selecto grupo de socios del Estudio Millesime y ofreció un espectacular menú que incluyó platillos como un snack crujiente con maracuyá que semejaba un huevo en cascarón con todo y yema; el arroz chupin; el lechón en costra; el cuy laqueado al estilo pekinés; la oca con cordero y salvia; el yuyo tejido y varias delicias más.

Pork Jowl

DMC
La trayectoria de Diego siempre lo ha llevado a una búsqueda constante, que no en vano le coronó con triunfos como el haber posicionado a Astrid & Gastón en los tres primeros lugares de la lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica durante tres años consecutivos (2013, 14 y 15) como su chef ejecutivo.

DMD
Inquieto, atrevido y con un afán por investigar y experimentar desde los inicios de su carrera allá por 1998, Diego recorrió los mejores restaurantes del mundo ávido de aprender de los mejores maestros, como Aduriz en Mugaritz, Ferrán Adriá en el Bulli y luego trabajó en sitios como el Hotel Royal Mail de Dunkeld en Victoria y en el Bilson’s en Australia, donde empezó a cosechar éxitos como el haberlo colocado en los ojos del panorama culinario internacional.

Peking Cuy

Chupin
En el 2012 regresó a Perú para investigar la biodiversidad y más acerca de los productos locales y fue entonces cuando Gastón Acurio lo llamó para sumarse al proyecto de revalorizar el arte culinario peruano de manera excepcional, como lo demuestran los hechos.