Después de seis años cerrado y una renovación de alrededor de 100 millones de dólares, el legendario hotel de South Beach inicia una nueva etapa. Su regreso recupera parte del espíritu que lo convirtió en uno de los grandes símbolos del Miami de los años 90, pero ahora con una propuesta renovada que combina diseño, gastronomía, bienestar y vida social.
La historia del Delano está estrechamente ligada a la transformación de South Beach en uno de los destinos más sofisticados y cosmopolitas de Estados Unidos. En 1995, Ian Schrager y Philippe Starck transformaron la propiedad en un punto de encuentro para celebridades, creativos y viajeros, ayudando a convertir la zona en un referente internacional del lujo y la vida nocturna.
Ahora, el hotel busca recuperar ese lugar con una propuesta pensada para una nueva generación de huéspedes.
Un regreso que mira al pasado sin quedarse en él
Ubicado en el corazón de Miami Beach, Delano conserva algunos de los elementos que definieron su identidad original. Elastic Architects estuvo a cargo de la restauración, que recuperó la fachada Art Déco, los pisos de terrazo, las columnas hexagonales, los tragaluces, la pasarela del mezzanine, además de la piscina y los jardines.
El lobby mantiene ese aire teatral que siempre distinguió al hotel. Las tradicionales cortinas blancas vuelven a formar parte de la escena, acompañadas por piezas como la silla Leda de Salvador Dalí, una silla Calvet de Antoni Gaudí, un piano acrílico de Lenny Kravitz y las lámparas Narcisso de cristal de Murano.
La intención es que la experiencia comience desde el primer momento: iluminación, música, aromas y arte fueron integrados al diseño para recuperar la atmósfera sensorial que convirtió a Delano en un referente del lifestyle.
El proyecto también incorpora una colección de arte contemporáneo que reúne el trabajo de artistas como Nina Surel, Edouard Duval-Carrié, Marielle Plaisir, Emma Ortiz, Natalie Galindo y Richard Rodriguez, entre otros creadores vinculados con la escena artística de Miami.
Habitaciones pensadas para disfrutar Miami
La nueva versión del hotel cuenta con 171 habitaciones y suites, incluidos los Poolside Bungalows y dos nuevas Penthouse Suites.
Los espacios privilegian las vistas, la luz natural y una estética de tonos neutros, complementada con formas curvas y detalles arquitectónicos contemporáneos.
Los Poolside Bungalows están distribuidos en dos niveles. Mientras la planta baja conecta directamente con Gigi Rigolatto, el nivel superior ofrece mayor privacidad, con dormitorios y baños.
En lo más alto del hotel se encuentran la Ocean View Penthouse y la City View Penthouse, dos suites que ocupan completamente el piso 14. Cada una cuenta con tres dormitorios, terrazas privadas, cocina y áreas destinadas a recibir invitados. La City View Penthouse suma además un bar privado en la terraza.
La gastronomía toma protagonismo
Uno de los grandes atractivos de esta nueva etapa es la llegada de Paris Society a Estados Unidos. El grupo francés debuta en el mercado norteamericano con dos de sus conceptos: Gigi Rigolatto y Mimi Kakushi.
Gigi Rigolatto ocupa el primer nivel del hotel y se extiende hasta la playa. El concepto, conocido por sus sedes en destinos como Saint-Tropez, París, Dubái, Roma y Bodrum, lleva a Miami su interpretación de la hospitalidad italiana.
El restaurante combina espacios interiores y exteriores, mesas junto a la piscina, cabañas frente al mar, camastros y una boutique. En el menú aparecen clásicos italianos como Vitello Tonnato, Linguine alle Vongole, Tagliata di Manzo y Cotoletta alla Parmigiana, además de propuestas pensadas para compartir.
La experiencia se completa con Bellini Bar, ubicado entre el hotel y la playa, y Gigi Boutique, donde se pueden encontrar prendas, accesorios, artículos para el hogar y productos de bienestar.
En el cuarto nivel, Mimi Kakushi propone una experiencia completamente distinta. El restaurante japonés se inspira en la Osaka de los años veinte y combina cocina tradicional y contemporánea con una propuesta de coctelería de fuerte carácter escénico.
Su menú incluye sashimis, sushis, gyozas y cortes de Wagyu, mientras que la carta de cocteles Kintarō toma como inspiración al actor japonés del cine mudo Sessue Hayakawa.
El regreso del legendario Rose Bar
Para quienes recuerdan el Delano original, uno de los regresos más esperados es el de Rose Bar.
Ubicado junto al lobby, el pequeño espacio conserva sus características lámparas Narcisso de Murano y apuesta por una atmósfera íntima, con terciopelo, mármol Rosso Lepanto y una iluminación tenue.
La nueva carta de cocteles busca reinterpretar el glamour de la vida nocturna de décadas pasadas, pero con una estética contemporánea.
Bienestar y vida social
El regreso de Delano no se limita al alojamiento y la gastronomía. Este nuevo capítulo incorpora también The Source by Delano, un concepto de bienestar cuya apertura está prevista para otoño.
El proyecto combinará tratamientos de spa con experiencias sociales y actividades como meditaciones sonoras, sesiones de sauna y otros rituales enfocados en el bienestar y la conexión.
Uno de sus espacios protagonistas será una sauna para 22 personas, concebida para experiencias grupales.
A esto se suma el Delano Members Club, una comunidad privada dirigida a personas vinculadas con los mundos del arte, cine, moda, música, negocios y tecnología. Sus integrantes tendrán acceso a espacios exclusivos del hotel, además de una agenda de encuentros culturales y sociales.

Un nuevo capítulo para un viejo ícono
La reapertura de Delano Miami Beach llega en un momento en que Miami continúa consolidándose como uno de los grandes destinos internacionales de lujo. La apuesta del hotel consiste en recuperar aquello que lo hizo especial sin convertirlo en una pieza de nostalgia.
Su renovado diseño, la llegada de Paris Society, las nuevas experiencias gastronómicas, el regreso de Rose Bar y la incorporación de propuestas de bienestar buscan devolverle al Delano su papel como punto de encuentro para quienes buscan algo más que una estancia frente al mar.
Después de seis años de ausencia, el hotel vuelve a South Beach dispuesto a escribir una nueva etapa de una historia que comenzó hace más de tres décadas y que todavía forma parte de la identidad de Miami.
























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