En un contexto donde consumidores, colaboradores y comunidades exigen mayor coherencia a las empresas, el reto ya no consiste únicamente en comunicar un propósito, sino en demostrarlo a través de la manera en que opera el negocio. Para Javier Herrero Postigo, Executive Director at Sistema B Mexico, la transformación empresarial comienza cuando las compañías son capaces de medir su impacto y asumir una responsabilidad que va más allá de sus resultados financieros.
“Qué bueno que una empresa tenga un propósito, que esté conectado con la generación de un impacto social y ambiental, pero con eso no es suficiente”, señala Herrero Postigo. En su visión, la medición se convierte en una herramienta fundamental para distinguir entre las organizaciones que realmente están transformando su modelo de negocio y aquellas que simplemente han perfeccionado su comunicación.
Desde Sistema B, explica, las empresas pueden utilizar B Impact, una herramienta que permite evaluar su desempeño de acuerdo con estándares internacionales y considerando aspectos como la gobernanza, los grupos de interés, los derechos humanos, el salario digno, la diversidad y la inclusión, así como la gestión del impacto ambiental, la acción climática y la economía circular.
La certificación Empresa B, puntualiza, no representa la perfección, sino un compromiso con la mejora continua. “No significa que seas empresa perfecta o que lo hagas todo impecable, sino que sobre todo estás comprometido con la mejora”, afirma.
De las iniciativas aisladas al corazón del negocio
Uno de los principales desafíos para las compañías consiste en dejar atrás las acciones de sostenibilidad que funcionan como iniciativas periféricas y comenzar a transformar el núcleo de sus operaciones. Para Herrero Postigo, toda empresa genera impacto por el simple hecho de existir.
“Si tienes personas, si trabajas con proveedores, si estás en un territorio, estás generando impacto”, sostiene. La pregunta, entonces, no es si una empresa genera impacto, sino qué tipo de impacto produce y qué puede hacer para mejorarlo.
En este proceso, las herramientas de medición pueden ayudar a las organizaciones a hacerse preguntas fundamentales sobre su propósito, su gobierno corporativo y su relación con colaboradores, proveedores y comunidades. Herrero Postigo destaca que B Impact puede servir como punto de partida incluso para empresas que no buscan necesariamente obtener una certificación.
“La certificación es una consecuencia, es como el plus, el máximo. Para empezar, que tengan acceso a estas herramientas, que son gratuitas, y que se puedan empezar a hacer estas preguntas”, explica.
El cambio, añade, debe ser progresivo, pero tiene que estar vinculado desde el principio con la operación. Más que construir una estrategia paralela de sostenibilidad, se trata de profundizar en la propia razón de ser de la compañía.
La colaboración como motor de cambio
Para el directivo, ninguna empresa puede enfrentar por sí sola los grandes desafíos sociales y ambientales. La transformación requiere acción colectiva y, en ocasiones, implica colaborar incluso con competidores, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos.
“Los grandes cambios no los logran las empresas solas, los logran con otras empresas”, afirma.
Esta colaboración supone superar barreras culturales y de lenguaje entre distintos actores. Sin embargo, es precisamente esa capacidad de construir alianzas la que puede permitir que las soluciones alcancen una escala mayor.
Herrero Postigo también cuestiona la idea de que una empresa pueda evaluar su impacto exclusivamente desde su propia perspectiva. “Más que quedarnos solamente con ‘qué bueno que soy, miren lo que hago’, muéstrame cuál es tu impacto”, plantea, al insistir en la importancia de contar con mediciones y estándares reconocidos internacionalmente.
Una nueva generación de liderazgo empresarial
La transformación también exige nuevos perfiles de liderazgo. En opinión de Herrero Postigo, las empresas necesitan líderes capaces de integrar perspectivas sociales y ambientales en sus decisiones.
“Necesitamos una nueva generación de líderes con habilidades diferentes para construir empresas más inclusivas, equitativas y sostenibles”, señala.
La pandemia y los cambios posteriores en las formas de trabajar y de entender la vida aceleraron, desde su perspectiva, una transformación en las expectativas de las personas. Fenómenos como la llamada Gran Renuncia llevaron a muchos trabajadores a cuestionarse qué querían hacer con su vida y qué lugar ocupaba el trabajo dentro de ella.
Para el directivo, las nuevas generaciones muestran una sensibilidad creciente hacia estos temas y están contribuyendo a modificar las expectativas alrededor del liderazgo y de las organizaciones.
Frente a los desafíos, Herrero Postigo opta por el optimismo. “Hay muchos elementos como para ser pesimistas. Pero prefiero poner la energía en la posibilidad”, afirma.
El consumidor también mueve la aguja
El comportamiento del consumidor constituye otro elemento de presión para acelerar la transformación empresarial. Las compañías, explica, toman decisiones a partir de las señales que reciben del mercado, incluso cuando provienen de segmentos que inicialmente podrían parecer pequeños.
“Las empresas toman decisiones en base al comportamiento del consumidor”, sostiene.
En el caso de México, considera necesario ampliar la conversación para no limitarla exclusivamente a los consumidores con mayor poder adquisitivo. El país enfrenta una profunda diversidad socioeconómica y, por ello, cualquier persona que consume puede convertirse en un actor capaz de generar consecuencias positivas o negativas mediante sus decisiones.
La responsabilidad, por tanto, no corresponde únicamente a las marcas. También implica generar mayor conciencia sobre el impacto que tienen las decisiones cotidianas de consumo.
Hacia un nuevo reconocimiento legal para las empresas con propósito
Para que la transformación trascienda a un grupo reducido de empresas, Herrero Postigo considera indispensable escalar los esfuerzos y avanzar incluso hacia cambios en las políticas públicas.
Una de las iniciativas en las que trabaja Sistema B en Latinoamérica es el reconocimiento legal de las empresas con propósito. En distintos países ya existen figuras como las Benefit Corporations o las Empresas de Beneficio e Interés Colectivo.
En México, explica, el objetivo es crear un marco que permita reconocer legalmente a empresas que incorporan el propósito de impacto positivo dentro de su modelo.
“Es como el primer ladrillo de un nuevo edificio, de una nueva arquitectura, de una nueva forma diferente de entender las empresas”, afirma.
Para Herrero Postigo, este reconocimiento podría abrir posteriormente la puerta a otros mecanismos, incluidos eventuales tratamientos fiscales diferenciados, pero el primer paso consiste en ofrecer una estructura legal para quienes desean emprender integrando el impacto desde el origen.
Imaginar una nueva economía
La discusión, sin embargo, va más allá de las empresas individuales. Herrero Postigo considera que el modelo económico actual enfrenta límites estructurales que obligan a replantear la manera en que entendemos el crecimiento y el uso de los recursos.
“Somos un planeta con recursos limitados y hablamos del crecimiento infinito. Eso no sucede”, advierte.
La economía circular, la gestión responsable de los residuos y la transición hacia fuentes de energía renovable son parte de las alternativas que pueden contribuir a construir un modelo diferente. Pero, para él, todavía no existen todas las respuestas.
“Tenemos que evolucionar de una forma diferente de entender las relaciones económicas. Aquí tenemos que imaginarlo, no tenemos las respuestas”, señala.
Esta transformación implica reconocer que los recursos del planeta tienen límites y que las consecuencias ambientales y sociales de la actividad económica no pueden continuar tratándose como externalidades ajenas al negocio.
Cambiar para sobrevivir
Ante la pregunta de si resulta más difícil convencer a una empresa de cambiar o demostrarle que el cambio puede convertirse en una ventaja competitiva, Herrero Postigo considera que la segunda aproximación es la que tiene mayor capacidad de generar una respuesta empresarial.
“La empresa al final lo que quiere es perpetuarse”, explica. Por ello, mostrar que las nuevas variables sociales y ambientales están modificando el entorno en el que opera una compañía puede convertirse en un argumento determinante.
La transformación, desde esta perspectiva, no debe plantearse únicamente como una obligación moral, sino como una condición para que las organizaciones puedan adaptarse y permanecer relevantes.
“¿Cómo puedes adaptar tu funcionamiento para que te vaya mejor entendiendo que este contexto está cambiando?”, plantea.
Para Javier Herrero Postigo, el futuro empresarial pasa así de una lógica centrada exclusivamente en la rentabilidad hacia una visión integral, en la que el impacto sobre las personas, las comunidades y el planeta forme parte de la propia arquitectura del negocio.
Impulsor de modelos empresariales más inclusivos, equitativos y sostenibles, Herrero Postigo cuenta con experiencia en sostenibilidad, impacto social y transformación organizacional, y ha colaborado con organismos como Naciones Unidas, UNICEF, Oxfam y Natura México. En 2024 fue reconocido por Forbes México como una de las “30 Mentes Más Sostenibles”.
Recientemente participó en la edición 2026 de LuxuryLab Global, donde presentó la ponencia “CHANGEMAKERS SHAPING WHAT’S NEXT”, junto a Melodie Treviño, CEO & Founder of Saving Our Sharks Foundation, con Marianela Villasuso, CEO & Founder of Revolta, como moderadora.







Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!