En México son muchos los personajes famosos que se distinguen por su singular bigote: Cantinflas, Don Ramón, Mauricio Garcés, Pedro Infante, Francisco Villa, Emiliano Zapata y, por supuesto, Porfirio Díaz.

Durante el porfiriato el bigote no sólo era una muestra de crecimiento facial sino también un símbolo de virilidad y estética que aportaba fuerza y elegancia al portador, siempre y cuando luciera impecable. Sin embargo, su representatividad en el look mexicano no contaba con un lugar dedicado a su cuidado y belleza.

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Todo empezó hace algunos años cuando un joven llamado Beto, aturdido por los dolores del corazón, decidió dejarse crecer la barba y el bigote, pero al querer darle una “manita de gato” se dio cuenta que no existía en el país un producto a la altura.

Fue así que junto a uno de sus colegas comenzó a crear fórmulas de cera y luego de casi 30 intentos encontró en la apis mellifera (la abeja europea) y la apis melipona beecheii (abeja Maya) los ingredientes perfectos para hacer algo diferente en el mercado.

A sus ceras las nombraron Don Porfirio Díaz las cuales encontraron su primer cliente en la Barbería Capital cuando ésta apenas inauguraba su primera sucursal. A la fecha su oferta ha crecido hasta contar con bálsamos de barba y crecimiento, peines, shaving oils, tónicos de barba, jabones de aseo y afeitado; todo fabricado, empaquetado y etiquetado  de manera artesanal.

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