Texto de Emilio Farfan

Si hay un chef famoso en el Valle de Guadalupe y casi considerado como toda una luminaria, en este caso del fogón, ese es Drew Deckman.

Con su aire desenfadado y hasta diríamos un poco hípster sin tener deseos de serlo, sino simplemente siendo él mismo, este artista y protagonista estelar que impuso un estilo de cocina particular en la zona entre viñedos, rocas y paisaje desértico, ha marcado un hito en la historia culinaria del norte de la península de Baja California.


Desde hace un par de semanas llegó a la Ciudad de México invitado por la Cantina Palacio para compartirnos sus recetas y dar testimonio de su particular manera de aliñar, procesar, enriquecer, respetar y cuidar las características esenciales de los productos locales y sustentables de aquellas tierras al norte
del país, con los que crea y reproduce sabores y aromas únicos que te dejan boquiabierto.

Todavía estás a tiempo de darte una vuelta y comprobarlo durante un mes más, ya que su menú especial Deckman’s estará vigente hasta mediados de abril 2021. Sus recetas están siendo replicadas por el equipo de cocina de la famosa cantina gastronómica con la terraza más amplia de la capital mexicana, que permite cumplir a perfección todas las normas y protocolos sanitarios posibles como en ninguna otra parte.

Bajo la supervisión continua de su fundador el famoso chef estadounidense de nacimiento y bajacaliforniano de pura cepa y corazón, se ofrecen allí platillos diseñados para hacerte sentir como si estuvieras gozando en las propias inmediaciones de su restaurante Deckman’s en el Mogor.

Entre los platillos del menú no te puedes perder las ostras Kumiai de Ensenada, frescas y voladas a diario desde allá para que las pruebes con la misma frescura de recién extraídas del océano. Vienen con una mignonette con hoja de pirul y sal de Colima. Asimismo, el plato imperdible son sus codornices asadas marinadas con semillas de hinojo, cilantro y comino y acompañadas con puré de calabaza squash y vinagreta de mole negro.

Como plato fuerte, de aplauso está la papada de cerdo empanizada con couscous, puré y encurtido de coliflor y jugo de tomillo. Para rematar, nada como unas rebanadas de exquisito queso doble crema del rancho de los buenos amigos de Ramonetti, también procedentes del vecino Valle de Ojos Negros, en Baja California, acompañadas de chamoy de membrillo y pan campesino.

Drew nos confiesa que jamás imaginó que después de haber elegido la carrera de filosofía en Georgia, terminaría afincándose definitivamente en el área del Mogor, habiendo hecho escuela antes codeándose al lado de grandes chefs europeos como el propio Paul Bocuse, Gilles DuPont, Jacques Maximin y
Tommy Byrne.

Bien recuerda cuando por su dedicado trabajo y esfuerzo obtuvo una estrella Michelin para el restaurante Vitus en Alemania y el premio como Rising Star Chef en Berlín en el 2003 cuando fungía como chef ejecutivo del Four Seasons de esa ciudad.

Hoy día, nadie puede dejar de hacer la escala obligada para comer en su célebre restaurante, que afortunadamente en estos momentos es posible gozar una probadita de su extraordinaria cocina, que lo eleva a formar parte de la Guía México Gastronómico Culinaria Mexicana, San Pellegrino y Nespresso,
entre los mejores restaurantes del país.

Apúrate y haz tu reserva en cualquiera de las Cantina Palacio, vale mucho la pena darte el gusto de saborear platos llenos de sabor y magia.