Texto y fotos por Mónica Almada

Es el segundo día de la Milán Fashion Week y estoy muy emocionada de compartirles cómo se llevó a cabo el desfile de Fendi, una de mis marcas favoritas y fiel seguidora del trabajo de Karl Lagerfeld.

Desde que vi la invitación hecha con madera supe que todo sería impresionante. Y así lo fue.

Para llegar a tiempo tuvieron que pasar por mí una hora antes, debido a que el tránsito de Milán aumenta cada vez que hay desfiles y sus calles aledañas están cerradas. Antes de entrar a la pasarela varios fotógrafos dispararon los flashes de sus cámaras y gritaron: “Shoes, shoes” pues llevaba unos zapatos rojos que llamaban bastante la atención.

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Al entrar el lugar bien merecía ni un parpadeo; la pasarela con el logo de la firma era enorme e imponente. Las salidas de las modelos estaban tan perfectamente colocadas que se podía ver hasta el más mínimo detalle de la colección que contó con 47 looks.

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Con una combinación perfecta entre lo tradicional y lo contamporáneo el desfile estuvo lleno de sastrería impecable con más de una pinza en los pantalones y, contrastes de tela en los sacos, abrigos y bolsas grandes de las faldas.

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Telas vaporosas con transparencias resaltaron en los vestidos con puños y escotes, algunos confeccionados con bordados o telas más pesadas. La paleta de color pasó del negro, blanco, marrón, gris, azul y rojos hasta lo monocromático.

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Por último, los accesorios estuvieron de impacto como siempre: bolsas, lentes y botas altas en diferentes tonos de rojo y texturas.

¡Esto me enamoró aún más de la colección!