Durante seis días, la Riviera Maya se convirtió en punto de encuentro para algunas de las figuras más destacadas de la gastronomía nacional e internacional. Apapaxoa Festival GastroCultural Xcaret 2026 reunió a más de 50 invitados y más de 70 Estrellas Michelin en una celebración que llevó la alta cocina mucho más allá de la mesa.
Del 18 al 23 de septiembre, Hotel Xcaret Arte, Hotel Xcaret México, La Casa de la Playa y Parque Xcaret fueron escenario de cenas especiales, encuentros, talleres, música, arte y conversaciones alrededor de una idea central: descubrir los múltiples colores que construyen la identidad gastronómica de México.
Bajo el concepto “Los Colores de México”, la tercera edición de Apapaxoa reunió a chefs, cocineras tradicionales, sommeliers, productores, artistas, escritores y especialistas de diferentes disciplinas.
El resultado fue un festival en el que la gastronomía se convirtió en un punto de encuentro entre tradición, creatividad, territorio, memoria e innovación.
Cuando la gastronomía se convierte en experiencia
Apapaxoa planteó una pregunta que atravesó buena parte de su programación: ¿qué sucede cuando la gastronomía deja de ser solamente lo que ocurre en un plato?
La respuesta apareció en diferentes formatos. Hubo cenas de gala, almuerzos, experiencias de mixología, demostraciones culinarias, talleres y encuentros en los que la cocina dialogó con la música, la literatura, el diseño, la ciencia y la tecnología.
Uno de los ejes fue precisamente la relación entre tradición y vanguardia. Los chefs Paco Méndez y Diego Guerrero reflexionaron sobre la importancia de conocer e investigar aquello que existe antes de transformarlo.
La innovación, desde esta perspectiva, no necesariamente significa romper con el pasado, sino encontrar nuevas maneras de interpretar el conocimiento que ya existe.
Dominique Crenn y una noche dedicada a ellas
Uno de los momentos más especiales del festival fue la Cena de Gala “Ellas Cantan”, un homenaje a la chef francesa Dominique Crenn.
La velada estuvo construida alrededor de los siete colores que dieron identidad a esta edición y reunió las propuestas de reconocidas chefs como Lula Martín del Campo, Sheyla Alvarado, Karime López, Gaby Ruiz, Mariana Valencia, Martha Ortiz, Fernanda Prado, Maribel Aldeco y Mao Montiel.
Más que una cena, el encuentro se convirtió en una celebración de diferentes voces femeninas dentro de la gastronomía.
35 Estrellas Michelin alrededor de una misma mesa
La noche del 22 de septiembre llegó uno de los acontecimientos más exclusivos de Apapaxoa: la Cena Legado, creada para celebrar los 35 años de Parque Xcaret.
La experiencia reunió a 35 Estrellas Michelin y 70 invitados en el Gran Tlachco. El menú estuvo compuesto por nueve tiempos y 26 preparaciones.
Entre los chefs participantes estuvieron Andoni Luis Aduriz, Alex Atala, Paolo Casagrande, Antonio Bachour, Carlos Gaytán, Karime López, Jonatán Gómez Luna, Roberto Solís, Paco Ruano, Gonzalo Aramburu, Atsushi Tanaka y Giuseppe Mancino, además de integrantes del Colectivo Gastronómico de Xcaret y otros invitados.
La experiencia comenzó en Hotel Xcaret México y continuó con un recorrido en trajinera hasta el Gran Tlachco.
Ahí, el escenario de México Espectacular se transformó en una mesa para 70 personas, donde la alta cocina convivió con el espectáculo, el maridaje, la música y la puesta en escena.
Del territorio a la mesa
Uno de los conceptos más presentes durante Apapaxoa fue el territorio.
Para Andoni Luis Aduriz, la biodiversidad y la identidad forman parte de una conversación inseparable de la gastronomía. Esa misma reflexión apareció en “Apapacho de Territorios Vivos”, encuentro que reunió a Juan Emilio Villaseñor, Alex Atala y Alex Ruiz.
La pregunta fue sencilla, pero profunda: ¿qué significa cocinar un territorio?
La respuesta no está solamente en los ingredientes. También se encuentra en quienes los cultivan, recolectan, transforman y conservan, así como en los ecosistemas y las historias que hacen posible cada producto.
Cuando una receta se convierte en música
La gastronomía también encontró un vínculo inesperado con la música.
En “Cocina Sinfónica, la composición y la gastronomía”, la chef Martha Ortiz y la compositora Gabriela Ortiz exploraron las similitudes entre una receta y una partitura.
Ambas parten de instrucciones y estructuras, pero adquieren una identidad diferente cuando son interpretadas.
La conversación permitió reflexionar sobre la creatividad, la sensibilidad y la manera en que cada persona puede transformar una misma estructura en una experiencia completamente distinta.
El color también se puede saborear
El concepto de “Los Colores de México” tuvo una de sus interpretaciones más particulares de la mano de Gaby Ruiz.
La chef habló sobre la sinestesia y sobre la manera en que colores y sonidos pueden convertirse en sabores dentro de su percepción. Una idea que incluso la ha llevado a “cocinar canciones”.
En el terreno de la pastelería, Antonio Bachour convirtió el color en una herramienta creativa a través de flores, formas, texturas y tonalidades.
Mientras tanto, Martha Ortiz y Pamela Cerdeira llevaron la conversación hacia la inteligencia artificial con una pregunta tan inesperada como provocadora: ¿de qué tiene hambre la inteligencia artificial?
El diálogo exploró las posibilidades de esta tecnología, pero también los límites que deberían mantenerse en manos de las personas.
Una feria para quienes también disfrutan leer sobre gastronomía
La gastronomía salió también de las cocinas para llegar a los libros.
Durante el festival se inauguró Biblioteca Viva, presentada como la primera feria de libro gastronómico de Latinoamérica.
Autores, publicaciones y conversaciones encontraron un espacio para hablar de cocina desde la literatura y la documentación.
La propuesta recordó que la gastronomía no solamente se disfruta: también se escribe, se investiga y se convierte en memoria.
El lujo de sentarse a la mesa
A lo largo de seis días, Apapaxoa convirtió diferentes espacios de Hoteles Xcaret en escenarios gastronómicos.
El programa comenzó con una cena especial de apertura en el Gran Tlachco de Parque Xcaret y continuó con la Alfombra Rosa Apapaxoa, donde desfilaron chefs invitados, integrantes del Colectivo Gastronómico de Xcaret y cocineras tradicionales.
La agenda también incluyó almuerzos con chefs como Alex Atala, Alex Ruiz, Juan Emilio Villaseñor, Álvaro Clavijo, Jonatan Gómez Luna, Sergio Díaz, José Luis Hinostroza y David Castro, entre otros.
Estos encuentros permitieron trasladar la conversación de los grandes escenarios a un formato más íntimo: una mesa compartida entre chefs de diferentes generaciones y procedencias.
El conocimiento detrás de cada ingrediente
Las cocineras tradicionales tuvieron un papel fundamental en esta edición.
El festival reunió a 32 maestras de la cocina tradicional mexicana, quienes compartieron conocimientos y técnicas que forman parte del patrimonio gastronómico del país.
También hubo espacio para las maestras mezcaleras, quienes hablaron sobre los procesos y saberes detrás de una de las bebidas que mejor representan la diversidad de México.
La premisa fue clara: conservar una tradición no significa mantenerla inmóvil, sino permitir que continúe evolucionando y llegue a nuevas generaciones.
Arte, sostenibilidad y nuevas preguntas
El programa de Apapaxoa también abordó temas que van más allá del restaurante.
En “Historias de Alebrijes”, Jacobo Ángeles y María del Carmen Mendoza hablaron sobre el arte zapoteco de San Martín Tilcajete, Oaxaca.
Por otra parte, Pablo Usobiaga llevó la conversación hacia el desperdicio alimentario desde el diseño, mientras que Sandra Fernández y Carlos Borboa analizaron la relación entre agua, cambio climático, producción de alimentos y bebidas.
La mixología y la fermentación también tuvieron su propio espacio, con conversaciones sobre la evolución de la coctelería, los procesos vivos de fermentación y el crecimiento de propuestas sin alcohol.
Seis días que terminaron con música
Después de seis días de encuentros, cenas y conversaciones, Apapaxoa llegó a su cierre el 23 de septiembre.
La celebración final tuvo lugar en Hotel Xcaret México y combinó gastronomía, mixología y música, con un concierto especial de Emmanuel.
El cierre resumió el espíritu de una edición que buscó mirar la gastronomía desde distintos ángulos: tradición y vanguardia, territorio y tecnología, memoria y creatividad.
Más que presentar una única manera de entender la cocina, Apapaxoa 2026 convirtió a la Riviera Maya en un punto de encuentro para distintas voces que comparten una misma inquietud: cómo crear hacia el futuro sin perder de vista aquello que nos conecta con nuestro origen.
Y quizá ahí está la esencia de “Los Colores de México”: no solamente en sus ingredientes y paisajes, sino en las personas que los mantienen vivos, los reinterpretan y encuentran nuevas maneras de llevarlos a la mesa.







































































































