Más allá del pozole: cuatro recetas con huachinango para celebrar las Fiestas Patrias

La cocina mexicana no entiende de una sola receta. Cada región tiene ingredientes, técnicas y sabores que cuentan su propia historia, y las Fiestas Patrias son una ocasión ideal para explorar esa diversidad desde la mesa.

Entre los ingredientes que permiten hacer este recorrido se encuentra el huachinango, un pescado presente en distintas tradiciones culinarias del país. De la península de Yucatán al Pacífico, sus posibilidades se transforman de acuerdo con los productos y costumbres de cada región.

Con la asesoría de la chef Mariana Orozco, proponemos cuatro preparaciones que llevan este ingrediente a distintos rincones de México y ofrecen alternativas para celebrar septiembre más allá de los platillos habituales.

Un viaje gastronómico de Yucatán al Pacífico

Tikin Xic: los sabores de la península

El recorrido comienza en Yucatán con el Tikin Xic, una preparación en la que el huachinango adquiere un intenso color y aroma gracias a una marinada de achiote, naranja agria, ajo y especias.

Tradicionalmente cocinado a las brasas y envuelto en hoja de plátano, también puede prepararse en casa al horno o a la parrilla. Tortillas recién hechas, arroz blanco o una ensalada fresca son algunos de los acompañamientos que completan el plato.

Huachinango a la veracruzana

Desde las costas del Golfo llega una preparación en la que el pescado se encuentra con una de las salsas más reconocibles de la gastronomía veracruzana.

El huachinango se cocina con jitomate, cebolla y ajo, mientras que aceitunas, alcaparras, laurel y chile aportan notas saladas, ácidas y ligeramente picantes. Servido con arroz blanco, es una alternativa sencilla que concentra buena parte de la personalidad de la cocina de Veracruz.

Tacos de pescado al estilo de Baja California

La cocina del noroeste mexicano propone una versión más casual. El huachinango se corta en tiras, se cubre con un rebozado ligero y crujiente y llega a la mesa dentro de tortillas de maíz.

Col, crema o mayonesa, salsa picante y unas gotas de limón terminan de construir estos tacos, inspirados en la estrecha relación que Baja California mantiene con el mar. Son una opción perfecta para una celebración relajada en la que compartir es parte de la experiencia.

Ceviche con inspiración sinaloense

El último destino es Sinaloa, donde el huachinango se convierte en un ceviche fresco y lleno de contrastes.

Los cubos de pescado se marinan con limón y se mezclan con jitomate, pepino, cebolla morada, chile serrano y cilantro. El aguacate se incorpora al final para aportar cremosidad y textura.

Puede servirse sobre tostadas o acompañado de galletas saladas. Para quienes buscan un contraste más dulce, el mango de temporada también puede incorporarse a la preparación.

Un ingrediente, cuatro maneras de celebrar México

Más allá de una colección de recetas, estas preparaciones muestran la riqueza de una gastronomía que cambia de acuerdo con el territorio. El mismo ingrediente puede adquirir una personalidad completamente distinta cuando se encuentra con los sabores, técnicas y productos de cada región.

Esta versatilidad convierte al huachinango en una alternativa para renovar la mesa durante septiembre, ya sea con una preparación tradicional, una propuesta fresca o un plato pensado para compartir.

El resultado es un recorrido gastronómico que permite celebrar la identidad mexicana desde distintos sabores y recordar que, en México, la tradición también se construye a partir de la diversidad.

¿Qué tienen en común Don Julio y Juan Gabriel? El amor por hacer las cosas diferente

Hay historias que comienzan con una decisión poco convencional. Elegir otro camino, desafiar las reglas conocidas y apostar por una intuición que, con el tiempo, termina convirtiéndose en legado.

Ese es el punto de encuentro entre Don Julio González y Juan Gabriel, dos figuras mexicanas que, desde universos completamente distintos, hicieron de la pasión una forma de vida y construyeron una manera propia de entender su oficio.

A diez años de la muerte de Juan Gabriel, Tequila Don Julio retoma su plataforma Por Amor para presentar “Hacerlo todo, por amor”, una campaña que conecta la historia del fundador de la casa tequilera con la del llamado Divo de Juárez a través de una idea común: cuando existe una verdadera convicción, seguir los caminos establecidos deja de ser una opción.

Dos maneras de hacer las cosas a su manera

La historia de Don Julio González está marcada por una búsqueda constante de excelencia. Desde sus primeros años en la industria del tequila, el fundador de la marca apostó por métodos que se apartaban de algunas prácticas tradicionales de la época. Entre ellos, plantar los agaves con mayor espacio para favorecer su crecimiento y esperar hasta que alcanzaran un nivel óptimo de madurez antes de llevarlos a producción.

Esa atención al detalle terminó convirtiéndose en parte de la identidad de la marca.

Décadas después, Juan Gabriel hizo algo similar desde los escenarios. Alberto Aguilera Valadez —su nombre de nacimiento— convirtió su propia historia en materia prima para crear una de las carreras más singulares de la música mexicana.

Su estética, sus letras y su manera de presentarse ante el público rompieron con expectativas de su tiempo. Desde reinterpretar el traje de mariachi hasta llevar la música popular mexicana al Palacio de Bellas Artes, el artista construyó un lenguaje propio sin renunciar a sus raíces.

Más que seguir una fórmula, creó una. Y esa libertad para expresarse es precisamente uno de los elementos que la nueva campaña busca recuperar.

Un encuentro entre dos íconos mexicanos

Hacerlo todo, por amor lleva el universo de Juan Gabriel a una nueva narrativa para Don Julio, incorporando su imagen y referencias a su trayectoria musical para construir un diálogo entre ambas historias.

La campaña parte de una pregunta tan sencilla como provocadora: si no lo haces por amor, entonces ¿por qué?

La respuesta se encuentra en las trayectorias de ambos protagonistas. En el caso de Don Julio, en décadas dedicadas a perfeccionar el tequila; en el de Juan Gabriel, en una vida entregada a la música y a una forma de expresión que consiguió conectar con varias generaciones.

El resultado es un homenaje que no busca únicamente mirar hacia el pasado, sino recuperar una actitud: la de quienes se atreven a hacer las cosas de otra manera porque encuentran en ello una razón suficiente para seguir adelante.

Una edición especial para celebrar el legado

Como parte de esta colaboración, Don Julio prepara además una edición limitada de Don Julio 70 en tributo a Juan Gabriel, que llevará este encuentro entre dos referentes mexicanos al terreno del diseño y la cultura de marca.

Los detalles de esta edición serán revelados próximamente, pero su llegada suma una nueva dimensión a una colaboración que conecta dos universos aparentemente distintos y, al mismo tiempo, profundamente ligados a la identidad mexicana.

Porque tanto en una botella de tequila como en una canción puede existir algo más difícil de conseguir: una historia capaz de trascender a quien la creó.

Don Julio González dejó una nueva forma de entender el tequila. Juan Gabriel dejó canciones que se convirtieron en parte del imaginario colectivo de México y que continúan viajando de generación en generación.

Dos caminos distintos. Una misma convicción.

Hacerlo todo por amor puede ser, después de todo, una de las formas más poderosas de construir un legado.

Monterrey se descubre a través de sus tacos: una nueva guía para recorrer el sabor del norte

Hay ciudades que pueden recorrerse a través de sus monumentos, sus museos o sus grandes restaurantes. Monterrey pertenece también a otra categoría: la de los destinos que se entienden mejor alrededor de una mesa y, muchas veces, frente a una taquería.

En la capital de Nuevo León, el taco forma parte de la vida cotidiana y de la memoria colectiva. Está en los clásicos de barrio, en las reuniones después de una noche de fiesta, en las comidas familiares y también en las propuestas de una nueva generación de cocineros que busca reinterpretar los sabores locales sin desprenderse de sus raíces.

Esa diversidad gastronómica es el punto de partida de Guía Domingo: Tacos Monterrey, una publicación que reúne 35 taquerías para explorar una de las expresiones más reconocibles de la cocina regiomontana.

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Un recorrido por el sabor de Monterrey

Más que establecer un ranking, la guía propone mirar la cultura del taco desde sus diferentes protagonistas. Hay establecimientos que llevan décadas formando parte del paisaje urbano y nuevas propuestas que experimentan con ingredientes, técnicas y presentaciones.

El resultado es un recorrido por distintas maneras de entender un mismo platillo. Porque detrás de cada taco existe una historia: la de una familia que conserva una receta, la de un taquero que convirtió su oficio en una forma de vida o la de un restaurante que busca llevar una tradición local hacia nuevos territorios.

La selección también permite descubrir que la identidad gastronómica de Monterrey no depende de una única preparación. El carácter norteño aparece en los ingredientes, en la cocción, en la manera de reunirse alrededor de la comida y, sobre todo, en una relación muy particular con aquello que se produce y se consume localmente.

El taco como patrimonio cotidiano

En México, el taco tiene una capacidad singular para adaptarse al territorio. Cambia de una ciudad a otra, incorpora productos regionales y adquiere nuevos significados dependiendo de quién lo prepara y quién se sienta a comerlo.

En Monterrey, esa evolución convive con una fuerte noción de identidad. La gastronomía local mantiene una conexión con la tradición, pero no permanece estática. Las nuevas generaciones de cocineros y comensales han encontrado maneras de llevar esos sabores a espacios contemporáneos sin borrar la esencia que los hizo reconocibles.

Por ello, la guía también funciona como una fotografía de la escena gastronómica actual de la ciudad. Sus páginas reúnen imágenes, historias y personajes que permiten conocer no solo qué se come, sino quiénes están detrás de esos sabores.

La publicación fue realizada en colaboración con Carta Blanca, cerveza originaria de Monterrey, como parte de una iniciativa dedicada a explorar la cultura del taco en distintas ciudades mexicanas.

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Una guía para comer Monterrey

Para el viajero que busca conocer una ciudad más allá de sus sitios turísticos habituales, las taquerías ofrecen una entrada privilegiada a la vida local. Son espacios donde las recetas conviven con las conversaciones, donde los horarios suelen extenderse y donde el visitante puede descubrir una parte de la personalidad de un destino a través de algo tan sencillo como pedir un taco.

En ese sentido, Guía Domingo: Tacos Monterrey propone una ruta gastronómica que puede leerse también como una invitación a explorar la ciudad desde sus sabores.

La publicación ya está disponible y reúne 35 direcciones que permiten recorrer distintas épocas, estilos y formas de entender la tradición taquera regiomontana. Para quienes planean una visita a Monterrey —o para quienes creen conocer la ciudad y quieren volver a descubrirla— puede convertirse en un punto de partida para explorar una escena culinaria que continúa creciendo sin perder de vista sus orígenes.

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Mondrian Mexico City Condesa celebra septiembre con un chile en nogada de inspiración ancestral

Septiembre sabe a México: tradición y gastronomía se encuentran en Condesa

Septiembre es uno de esos meses en los que México también se celebra alrededor de la mesa. Los mercados se llenan de ingredientes de temporada, las recetas tradicionales recuperan protagonismo y algunos de los platillos más emblemáticos del país aparecen, por tiempo limitado, en las cartas de restaurantes y hoteles.

En la colonia Condesa, la temporada patria encuentra una interpretación contemporánea que pone el acento en la gastronomía y, particularmente, en uno de los grandes protagonistas de estas fechas: el chile en nogada.

La propuesta de Mondrian Mexico City Condesa parte de una idea interesante: recuperar ingredientes vinculados con la historia botánica de México para dialogar con una preparación asociada a la cocina virreinal.

Un chile en nogada con raíces prehispánicas

Durante septiembre, La Terraza by Mondrian presenta una versión del chile en nogada perfumada con yauhtli, también conocido como pericón, una planta de origen mexicano utilizada desde tiempos prehispánicos.

Mucho antes de formar parte de las cocinas contemporáneas, el yauhtli tenía un carácter ceremonial y también era empleado como aromatizante. Su perfil combina notas dulces, herbales y ligeramente anisadas, características que permiten incorporarlo al plato sin competir con los sabores tradicionales del chile en nogada.

La elección tampoco es casual desde el punto de vista de la temporalidad. El pericón florece durante la época de lluvias, coincidiendo con algunos de los meses en los que se encuentran disponibles varios ingredientes fundamentales de esta preparación.

Así, el resultado busca establecer un diálogo entre distintas etapas de la gastronomía mexicana: la botánica prehispánica, la cocina virreinal y la manera en que los chefs contemporáneos reinterpretan las recetas tradicionales.

El Chile en Nogada Perfumado con Yauhtli estará disponible durante todo septiembre, con la posibilidad de acompañarlo con un maridaje de vino rosado. La elección recae en un Pinot Noir rosado de Querétaro, cuya frescura y acidez buscan equilibrar el dulzor característico del platillo y permitir que las notas herbales del pericón permanezcan presentes.

Una noche mexicana con espíritu cosmopolita

La gastronomía también será protagonista durante la noche del 15 de septiembre. La Terraza by Mondrian transformará su espacio para recuperar el espíritu de las tradicionales kermeses mexicanas, pero desde una perspectiva contemporánea.

El menú diseñado por la Executive Sous Chef Alejandra Sánchez propone un recorrido por distintos rincones de la cocina mexicana. La experiencia comenzará con clásicos como esquites y elotes con diferentes toppings, además de antojitos como flautas, pambazos y sopes.

La propuesta continuará con tacos al pastor, camarón al estilo Baja, alambre de res y una versión de coliflor al pastor. Entre los platos de mayor carácter tradicional también estarán la sopa de tortilla y el pozole blanco.

El apartado dulce seguirá la misma línea festiva, con arroz con leche, churros, plátanos fritos y otros dulces mexicanos.

Más que una cena formal, la intención es recrear la atmósfera de una celebración popular: una mesa abundante, sabores reconocibles y actividades que forman parte del imaginario colectivo de las fiestas patrias.

Del plato a la celebración

La noche del 15 de septiembre estará acompañada por algunos de los elementos que tradicionalmente marcan esta celebración: lotería mexicana, piñata, mariachi y la transmisión de El Grito de Independencia.

La experiencia tendrá dos modalidades. Una contempla el buffet mexicano y la programación de la noche; la segunda añade una barra libre de cervezas y margaritas de limón y jamaica.

La celebración no se limitará a la gastronomía. Entre el 9 y el 17 de septiembre, The FlowerShop incorporará una intervención floral inspirada en las fiestas patrias en la planta baja del hotel, extendiendo la estética de la temporada más allá de la mesa.

México a través de sus ingredientes

En un momento en el que la gastronomía mexicana continúa explorando sus raíces desde perspectivas contemporáneas, propuestas como esta permiten mirar los platillos tradicionales desde otro ángulo.

El chile en nogada, por ejemplo, deja de ser únicamente un símbolo de septiembre para convertirse en un punto de encuentro entre ingredientes, historia y temporalidad. La incorporación del yauhtli recuerda que detrás de muchas recetas mexicanas existe un patrimonio botánico que todavía tiene mucho que contar.

Y quizá ahí radica el verdadero atractivo de la temporada: volver a probar aquello que creemos conocer, pero hacerlo desde una perspectiva distinta.

La Casa de la Playa convierte la gastronomía en un viaje por los sabores de México

Entre el Caribe y la selva maya, la gastronomía se convierte en una forma de viajar por México, de la mano de reconocidos chefs, ingredientes locales y propuestas que recuperan historias y tradiciones.

En un destino donde el paisaje suele ser protagonista, la gastronomía también puede convertirse en una manera de descubrir el territorio. Eso ocurre en La Casa de la Playa, donde la experiencia culinaria propone un recorrido por distintas regiones de México a través de sabores, técnicas e ingredientes que hablan de la identidad del país.

La propiedad, ubicada entre la selva maya y el mar Caribe, reúne un conjunto de restaurantes que llevan la firma y visión de reconocidos chefs. El resultado es una propuesta que va más allá de reproducir recetas tradicionales: busca reinterpretar el patrimonio gastronómico mexicano desde distintas perspectivas.

Un recorrido por México a través de sus sabores

Uno de los espacios que forman parte de esta experiencia es Tuch de Luna, bajo la dirección de la chef Martha Ortiz. Su propuesta apuesta por una cocina mexicana de fuerte narrativa visual, donde los colores, contrastes y sabores se convierten en parte esencial de cada platillo.

En Xal, el chef vasco Andoni Luis Aduriz explora otro capítulo de la historia gastronómica del país. Su propuesta parte del intercambio cultural generado por la Ruta Manila, que durante siglos conectó a México con Asia y Europa, para plantear una interpretación contemporánea del mestizaje culinario.

El recorrido continúa con Lumbre, propuesta de los hermanos Rivera-Río que pone la cocina del norte en el centro. El fuego y el humo funcionan como elementos conductores de una experiencia que atraviesa distintas regiones, desde la Huasteca hasta Sonora y las costas septentrionales.

Por su parte, Centli dirige la mirada hacia el sur de México. El maíz, elemento fundamental de la milpa, funciona como punto de partida para explorar los sabores de Chiapas, Tabasco, Veracruz e Hidalgo.

Así, una misma estancia permite viajar por diferentes geografías sin abandonar la Riviera Maya: cada restaurante propone una lectura particular de México y de la memoria que habita en sus ingredientes.

La gastronomía como punto de encuentro

Esta filosofía adquiere una dimensión especial durante Apapaxoa Festival GastroCultural Xcaret 2026, que celebrará su tercera edición del 18 al 23 de septiembre.

El encuentro reunirá a chefs nacionales e internacionales en distintas propiedades, entre ellas La Casa de la Playa, para crear experiencias que vinculan gastronomía con disciplinas como el vino, la mixología, el arte, la música, la moda, el wellness y la sostenibilidad.

La edición de este año contará con la participación de chefs que, en conjunto, representan más de 70 estrellas Michelin, convirtiendo al festival en un espacio de intercambio alrededor de la cocina y las distintas culturas que la alimentan.

Para los huéspedes, esto se traduce en cenas especiales, talleres, experiencias sensoriales y encuentros que permiten acercarse a la gastronomía desde una perspectiva mucho más amplia.

Del cacao mexicano al vino

La experiencia gastronómica tampoco termina en los restaurantes. Dentro de la propiedad, otros espacios complementan este recorrido por los sabores de México.

La Chocolatería, dirigida por el maestro chocolatier Mao Montiel, coloca al cacao en el centro de la experiencia y recupera la importancia de este ingrediente dentro de la herencia prehispánica.

La Bodega, abierta las 24 horas para los huéspedes, reúne una selección de mezcales y tequilas, mientras que La Cava propone un recorrido enológico con etiquetas mexicanas y de distintas regiones del mundo, bajo la curaduría de la sommelier Sandra Fernández.

Además, quienes se hospedan en La Casa de la Playa pueden acceder a los restaurantes de Hotel Xcaret México y Hotel Xcaret Arte, ampliando considerablemente el abanico gastronómico disponible durante su estancia.

Una nueva manera de viajar

Más que acompañar una experiencia de hospedaje, la cocina se convierte aquí en una herramienta para comprender el destino. Cada ingrediente, técnica y propuesta cuenta una parte de México y permite acercarse a sus regiones desde una perspectiva distinta.

En La Casa de la Playa, el lujo no se limita al diseño, el paisaje o la privacidad. También está en la posibilidad de elegir cómo vivir un destino y, en este caso, hacerlo a través de una mesa que reúne tradición, creatividad y algunas de las voces más interesantes de la gastronomía contemporánea.

La tradición del chile en nogada encuentra nuevas expresiones en El Palacio de Hierro

El chile en nogada vuelve a la mesa con tres interpretaciones en Palacio

Tres restaurantes de El Palacio de Hierro reinterpretan uno de los platillos más emblemáticos de la cocina mexicana con ingredientes de temporada y acentos propios.

Hay sabores que anuncian una temporada antes incluso de que llegue al calendario. El chile en nogada es uno de ellos. Cada año, la combinación de chile poblano, picadillo, nuez de Castilla y granada vuelve a ocupar un lugar especial en las mesas mexicanas, convirtiendo el cambio de estación en una celebración gastronómica.

Este año, Gastronomía Palacio lleva la tradición a tres de sus restaurantes —Le Bistro Palacio, La Cantina Palacio y El Restaurante Palacio— con propuestas que parten de la receta clásica, pero encuentran distintas maneras de interpretarla.

Las tres estarán disponibles hasta el 30 de septiembre, ya sea de manera individual o acompañadas por una selección de vinos pensada para acompañar los sabores del platillo.

Tres maneras de entender un clásico

En Le Bistro Palacio, el chile poblano se rellena con una preparación de carne de res y cerdo, frutas de temporada y frutos secos. La diferencia aparece en la técnica: el chile se envuelve en pasta hojaldre y se hornea, creando una cubierta dorada que aporta una referencia a la tradición francesa.

La nogada combina nuez de Castilla y jerez, mientras que la granada y el perejil aportan el contraste final. La propuesta incorpora ingredientes provenientes de Tetela de Ocampo, Puebla, y tiene un precio de $395.

Para quienes quieran convertirlo en una experiencia de maridaje, está disponible con una copa de Domecq rosado por $545 o Seguras Viudas por $565.

En La Cantina Palacio, la preparación se mantiene más cercana a la lectura tradicional. El poblano se rellena con carne de res y cerdo, acompañado de pera, durazno y manzana, además de almendra y pasas.

La nogada de nuez de Castilla y jerez aporta la textura cremosa característica, mientras la granada fresca y el perejil terminan el plato. También aquí aparecen ingredientes de Tetela de Ocampo, reforzando el vínculo con Puebla.

El chile tiene un precio de $395, con opción de acompañarlo con Domecq rosado por $545 o Seguras Viudas por $565.

Una versión que deja elegir

El Restaurante Palacio propone una interpretación que pone el acento en los ingredientes poblanos. Su relleno combina distintas carnes con pera lechera, durazno criollo y manzana panochera, mientras que la nogada incorpora queso de cabra y nuez de Castilla.

Aquí hay además una decisión que queda en manos del comensal: el chile puede servirse capeado o sin capear, según la preferencia de cada mesa.

Su precio es de $315 y puede acompañarse con una copa de Peyrassol La Croix por $475.

Una temporada para volver a la tradición

Más allá de sus diferencias, las tres versiones comparten una misma intención: recuperar los ingredientes que hacen del chile en nogada uno de los grandes protagonistas de la cocina mexicana y llevarlos a la mesa desde distintas perspectivas.

Es también una oportunidad para acercarse a productos que tienen un papel esencial en esta temporada, como la nuez de Castilla, las frutas criollas y la granada, ingredientes que ayudan a explicar por qué este platillo tiene un lugar tan particular dentro del calendario gastronómico del país.

Hasta el 30 de septiembre, la temporada puede disfrutarse en los restaurantes participantes de Gastronomía Palacio. Tres interpretaciones, una misma tradición y una buena razón para volver a sentarse a la mesa.

Gastronomía Palacio reúne conceptos como El Gourmet Palacio, La Terraza Palacio, La Cantina Palacio, El Restaurante Palacio, El Indio Mezcalería, Le Bistro Palacio, El Café Palacio, El Huerto Palacio, La Barra Palacio, Champagne Bar y Club Cava, cada uno con una propuesta propia dentro del universo gastronómico de El Palacio de Hierro.

32 Cocineras, la iniciativa de Hoteles Xcaret que celebra la diversidad gastronómica de México

Hay experiencias gastronómicas que van más allá de sentarse a la mesa. Algunas permiten descubrir un territorio, reconocer sus tradiciones y entender la historia que existe detrás de cada ingrediente. Ese es el espíritu de 32 Cocineras, el encuentro que reunirá en la Riviera Maya a mujeres representantes de cada una de las entidades de México para celebrar la diversidad culinaria del país.

La quinta edición de esta experiencia se realizará el 15 de septiembre de 2026 en la Pirámide Xpiral, dentro de Hotel Xcaret México, como parte de las celebraciones gastronómicas de Hoteles Xcaret. La velada será exclusiva para huéspedes y funcionará como antesala de Apapaxoa Festival Gastrocultural, que tendrá lugar del 18 al 23 de septiembre.

Más que un recorrido gastronómico, 32 Cocineras propone acercarse a México desde su cocina. Cada participante llega con los sabores, técnicas y conocimientos que forman parte de la identidad de su comunidad, creando una experiencia en la que distintas regiones del país convergen alrededor de una misma mesa.

México contado desde la cocina

La riqueza de la gastronomía mexicana está precisamente en su diversidad. El maíz y la milpa conviven con ingredientes provenientes del mar; los métodos ancestrales dialogan con distintas formas de entender la cocina y las recetas familiares se mantienen vigentes gracias a quienes continúan preparándolas y transmitiéndolas.

En 32 Cocineras, esa diversidad se convierte en un recorrido que atraviesa las 32 entidades del país sin necesidad de abandonar la Riviera Maya. Cada preparación funciona como una ventana hacia un territorio y permite reconocer los productos, técnicas y costumbres que han pasado de generación en generación.

La experiencia pone especial atención en las mujeres que mantienen estos conocimientos vivos. Su participación convierte la cena en algo más que una degustación: es un encuentro entre distintas maneras de entender el patrimonio culinario mexicano.

Una mesa donde convergen 32 territorios

La Pirámide Xpiral será el escenario de esta celebración, en la que las representantes de cada estado compartirán una parte de la identidad gastronómica de sus comunidades.

El resultado será una experiencia que reúne sabores muy distintos, pero que encuentran un punto en común en la importancia de preservar las tradiciones. Desde los aromas de la milpa hasta los productos del mar y las preparaciones marcadas por el fuego, la propuesta busca mostrar que la cocina mexicana no es una expresión estática, sino un patrimonio que continúa evolucionando sin perder sus raíces.

Esta visión cobra especial relevancia al recordar que la gastronomía mexicana forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, reconocimiento que destaca la importancia de los conocimientos, técnicas y prácticas vinculados con la cocina tradicional del país.

El lujo de conocer México desde sus raíces

Para Hoteles Xcaret, la gastronomía forma parte de una propuesta de hospitalidad en la que cultura, naturaleza y territorio se encuentran. Bajo esta perspectiva, 32 Cocineras plantea una idea de lujo vinculada menos con la ostentación y más con el acceso a experiencias auténticas y difíciles de replicar.

La celebración será también el punto de partida de las actividades gastronómicas que conducirán hacia Apapaxoa Festival Gastrocultural, una plataforma dedicada a reunir distintas expresiones de la cocina y la cultura mexicana.

Así, durante una sola noche, México podrá recorrerse a través de sus sabores: una experiencia en la que cada plato representa un lugar, cada técnica guarda una historia y cada cocinera se convierte en narradora de una parte del país.

32 Cocineras se celebrará el 15 de septiembre de 2026 en la Pirámide Xpiral de Hotel Xcaret México, en la Riviera Maya, como una experiencia exclusiva para huéspedes.

Nía Bakery convierte el brunch en un recorrido por los sabores de Colombia

Nía Bakery: el brunch que celebra la biodiversidad colombiana en Cartagena

Cartagena de Indias tiene muchas formas de revelar sus encantos. Puede hacerlo a través de sus calles coloniales, sus paisajes caribeños o la arquitectura que cuenta siglos de historia. Pero también existe otra manera de conocer la ciudad: sentarse a la mesa y descubrir Colombia a través de sus sabores.

En el corazón de esta experiencia se encuentra Nía Bakery, Coffee & Cocktails, un espacio que combina panadería artesanal, café de especialidad, coctelería y una propuesta gastronómica inspirada en la diversidad natural y cultural del país.

La esencia de Nía parte de una idea sencilla: convertir los ingredientes colombianos en protagonistas de una experiencia contemporánea. Frutas como lulo, maracuyá, pitaya, mango de azúcar, guanábana y corozo aparecen en diferentes momentos del menú, no solo como elementos gastronómicos, sino como una forma de acercarse a los territorios y comunidades que forman parte de la identidad colombiana.

Un brunch para descubrir Colombia

La propuesta invita a olvidarse del reloj y disfrutar de un brunch pensado para compartir. Entre las opciones saladas destaca el huevo pochado con hash de papa y salsa holandesa de maíz, acompañado de guacamole, mientras que la tostada de praliné de marañón con mermelada de maracuyá y mango apuesta por una combinación de sabores dulces, ácidos y tostados.

Para quienes prefieren prolongar el recorrido, la focaccia cartagenera retoma los sabores de la tradicional posta cartagenera y los combina con sandía encurtida. Otra alternativa es el flatbread de duraznos asados, queso feta, almendras tostadas, miel de la sierra y aceite de oliva, una composición que lleva ingredientes de temporada hacia un terreno más sofisticado.

El capítulo dulce es, quizá, uno de los más representativos de la filosofía de Nía. La tarta de lulo combina mermelada y curd de esta fruta con merengue italiano flameado, mientras que la tarta de temporada se prepara sobre una masa de croissant hojaldrada y cambia de acuerdo con la disponibilidad de frutas frescas.

Las bebidas siguen la misma narrativa. El smoothie rosado mezcla fresa, mora, pitaya, mango, banano, uva isabelina y yogur, mientras que la limonada de coco y miel ofrece una alternativa refrescante de inspiración tropical. Para los amantes del café, el menú incluye opciones como flat white preparado con café colombiano y un cold brew lulo soda, que combina el café con el carácter cítrico de esta fruta.

Alta pastelería con identidad local

Detrás de Nía convergen distintas experiencias vinculadas con el turismo, la gastronomía y la pastelería. La propuesta incorpora la visión de la chef pastelera Talía Richard, reconocida por su trabajo en Copenhague, junto con conocimientos y perspectivas que buscan conectar las técnicas internacionales con los ingredientes y tradiciones colombianas.

El resultado es una cocina que no pretende reproducir la tradición literalmente, sino reinterpretarla. Cada plato funciona como una pequeña introducción a la diversidad del país y a los sabores que pueden encontrarse más allá de las rutas gastronómicas habituales.

Esta filosofía también encuentra un escenario natural en Cartagena, una ciudad marcada por la mezcla de herencias indígenas, africanas, europeas y caribeñas. En sus mercados, cocinas y restaurantes conviven distintas formas de entender la gastronomía, y Nía se suma a ese panorama con una mirada contemporánea.

Más que una parada para desayunar, Nía propone una experiencia pausada en la que el brunch se convierte en una forma de viajar sin abandonar la mesa. Aquí, una fruta puede llevar hasta un paisaje, una receta puede contar la historia de una tradición y un café puede convertirse en el cierre perfecto para descubrir otra faceta de Cartagena.

Alexander Hotel celebra la riqueza de México con una mirada contemporánea a su gastronomía

Durante septiembre, Alexander Hotel convierte su propuesta gastronómica en un recorrido por algunos de los sabores más representativos de México. Frente al Bosque de Chapultepec, Alexander Bar presentará un menú especial que toma ingredientes, técnicas y recetas tradicionales para llevarlos a un lenguaje más sofisticado y contemporáneo.

La propuesta forma parte de México Súper Host y estará disponible durante todo septiembre, con una selección que busca celebrar la identidad culinaria del país sin recurrir a una interpretación convencional del Mes Patrio. El resultado es una carta en la que el maíz, el huitlacoche, la flor de calabaza, el mole negro y el plátano macho adquieren nuevas lecturas.

Una carta que parte de la tradición

El recorrido gastronómico comienza con un Ceviche Tricolor y continúa con un tamal de huitlacoche y flor de calabaza, dos ingredientes profundamente vinculados con la historia alimentaria de México.

Para los platos fuertes, Alexander Bar propone combinaciones que cruzan técnicas e influencias. Una de ellas es la porchetta con mole negro y salsa de encacahuatado, donde una preparación de origen italiano encuentra un contrapunto en sabores de marcada raíz mexicana.

También aparece el mixiote de pollo orgánico con ensalada de nopal, una reinterpretación de una de las preparaciones más reconocibles de la cocina nacional. En lugar de replicar las recetas tradicionales, la propuesta busca conservar su esencia y trasladarla a una experiencia acorde con la identidad contemporánea del espacio.

El lado dulce de México

La exploración continúa en los postres con dos propuestas que recuperan sabores asociados a la memoria gastronómica mexicana.

El tamal de plátano macho tatemado lleva este ingrediente a una interpretación dulce en la que el fuego adquiere protagonismo. Por otro lado, el flan de vainilla con buñuelo combina dos preparaciones conocidas para crear un juego de texturas y contrastes.

Más que presentar una cocina mexicana reinterpretada únicamente desde la estética, el menú apuesta por mantener reconocibles sus sabores y permitir que evolucionen a través de nuevas combinaciones.

México frente a Chapultepec

La experiencia estará disponible durante todo septiembre, de 1:00 p.m. a 11:00 p.m., en Alexander Bar, dentro de Torre Virreyes, en Pedregal 24, frente al Bosque de Chapultepec.

El espacio, caracterizado por su diseño y una atmósfera de sofisticación discreta, funciona como escenario para una propuesta que entiende la gastronomía mexicana como un patrimonio vivo. Aquí, la tradición no aparece como una pieza de museo, sino como un punto de partida para explorar nuevas posibilidades.

Con esta carta, Alexander Hotel se suma a la celebración de México desde una perspectiva más cosmopolita: una que reconoce el valor de sus ingredientes y preparaciones, pero también su capacidad para transformarse y dialogar con otras técnicas.

La propuesta estará disponible durante septiembre en Alexander Bar.

Hotel Volga celebra a México en septiembre con sabores, tradición y una mirada contemporánea

Septiembre es uno de esos meses en los que México se reconoce a través de todos los sentidos. Los aromas de la cocina, los colores de las calles, los destilados nacionales y las reuniones alrededor de la mesa forman parte de una celebración que va mucho más allá del 15 de septiembre.

Este año, Hotel Volga lleva ese espíritu a una propuesta gastronómica y de hospitalidad que busca reinterpretar algunas de las tradiciones más representativas del país desde una perspectiva contemporánea. Bajo el concepto “Septiembre, Mes Patrio: Latido de México”, el hotel ubicado en la colonia Cuauhtémoc prepara una agenda especial que tendrá como protagonista a Restaurante Elora.

Chile en Nogada: un clásico que regresa a la mesa

Uno de los grandes protagonistas de la temporada será el Chile en Nogada, un platillo que cada año anuncia la llegada de las celebraciones patrias y que en Elora adquiere una interpretación propia.

Disponible desde el 10 de agosto, la propuesta recupera los sabores y contrastes característicos de este clásico de la gastronomía mexicana, al tiempo que los lleva al lenguaje culinario del restaurante.

El Chile en Nogada tendrá un precio de $420 pesos, aunque también será posible disfrutarlo con una propuesta de maridaje: el Spritz Mexicano Cirilo, creado para acompañar el platillo desde la barra de Elora. La experiencia tendrá un costo de $649 pesos.

La combinación propone un recorrido que une cocina y mixología alrededor de uno de los sabores más esperados de la temporada.

Una Noche Mexicana en el corazón de la ciudad

Para quienes buscan celebrar el 15 de septiembre con una experiencia gastronómica, Hotel Volga prepara una velada especial en Elora.

La celebración comenzará a las 8:00 p.m. con un cóctel de bienvenida y continuará con un buffet de autor inspirado en la cocina mexicana, pensado para recorrer diferentes sabores y preparaciones de la gastronomía nacional.

La noche también incluirá barra libre de destilados nacionales premium, música en vivo y mariachi, creando una atmósfera festiva que se extenderá hasta las 2:00 a.m.

El precio será de $2,100 pesos por adulto y $1,050 pesos para niños de 6 a 12 años.

México, servido desde una nueva perspectiva

La propuesta de Volga se aleja de una celebración basada únicamente en los símbolos tradicionales y apuesta por llevar el espíritu mexicano a un escenario de diseño, gastronomía y hospitalidad contemporánea.

La iniciativa forma parte de la narrativa de México Súper Host, proyecto con el que el hotel ha buscado celebrar la identidad nacional a través de distintas experiencias.

En ese contexto, Elora se convierte en el espacio donde la gastronomía funciona como punto de encuentro entre tradición y creatividad. Recetas emblemáticas, coctelería, destilados mexicanos y música se reúnen para reinterpretar la manera de celebrar una de las fechas más importantes del calendario nacional.

Ubicado a unos pasos de Paseo de la Reforma, Volga suma así una nueva experiencia a su propuesta de lujo urbano, en la que su arquitectura de inspiración brutalista y su relación con la escena creativa de la Ciudad de México sirven como escenario para descubrir otra faceta de la cultura mexicana.

Porque, al final, pocas cosas representan mejor a México que sentarse alrededor de una mesa, compartir una receta que ha pasado de generación en generación y brindar por todo aquello que nos une.