OMEGA redefine el Speedmaster 38 mm con nuevos códigos de lujo

El legado del Speedmaster continúa evolucionando. OMEGA amplía su colección de 38 mm con una serie de referencias que toman elementos del icónico Moonwatch y los llevan hacia una interpretación más refinada, pensada para quienes buscan la historia de la relojería en una escala más contenida.

La nueva selección conserva algunas de las señas de identidad que han convertido al Speedmaster en uno de los cronógrafos más reconocibles del mundo, pero introduce una variedad de materiales, colores y acabados que amplían considerablemente sus posibilidades estéticas.

“Queríamos incorporar elementos de inspiración del Moonwatch, ayudando a enriquecer el ADN del Speedmaster sin perder la naturaleza refinada y única por la que es conocida la gama de 38 mm”, explicó Raynald Aeschlimann, presidente y CEO de OMEGA.

El Moonwatch como punto de partida

Entre las novedades destaca una versión de acero con esfera negra que probablemente sea la más cercana al lenguaje visual del Moonwatch. Su bisel de aluminio negro acompaña una esfera barnizada con acabado mate, agujas e índices con Super-LumiNova blanca y un brazalete de tres hileras de eslabones cepillados, acompañado por dos hileras de menor tamaño con acabado pulido.

En su interior trabaja el calibre Co-Axial 3332, una elección que mantiene el carácter técnico de la colección sin sacrificar sus proporciones más elegantes.

La misma caja de acero aparece en otras interpretaciones. Una de ellas combina una esfera blanca lacada con un bisel de cerámica azul y una escala taquimétrica en esmalte blanco. Las agujas e índices en azul aportan un contraste limpio, mientras que los números de la ventana de fecha retoman el mismo color.

Una tercera alternativa apuesta por una paleta más cálida, con esfera plateada opalina, bisel de aluminio en gris y detalles en oro Sedna™, además de una combinación de tonos marrones que aporta una personalidad más clásica al conjunto.

El lujo de los contrastes

La nueva colección también explora el atractivo del acero combinado con oro. En uno de los modelos, el bisel incorpora oro Moonshine™ de 18 quilates, acompañado por un aro de aluminio verde y una escala taquimétrica en oro amarillo. La esfera plateada opalina y los índices de estilo bastón completan una composición de inspiración más sofisticada.

Otra referencia recupera uno de los códigos cromáticos más reconocibles del Speedmaster 38 mm: el llamado estilo “cappuccino”. Una esfera marfil con subesferas marrones se combina con una caja de acero, un bisel de oro Sedna™ de 18 quilates y un aro de aluminio marrón. Los pequeños eslabones de oro Sedna™ añaden un último detalle de lujo al brazalete.

Una versión más luminosa

Para quienes buscan una interpretación todavía más joyera, OMEGA incorpora dos modelos con biseles engastados con 52 diamantes, con un peso total de 1,53 quilates.

Las dos referencias comparten una estética delicada, pero se distinguen por sus esferas: una apuesta por el azul hielo con acabado PVD y la otra por la luminosidad natural del nácar blanco. En ambos casos, las agujas rodiadas y los índices de estilo bastón, rellenos con Super-LumiNova blanca, mantienen el equilibrio entre elegancia y funcionalidad.

Un clásico que sigue cambiando

Desde su creación, el Speedmaster ha conseguido algo poco común en la relojería: evolucionar sin perder una identidad visual reconocible. Su historia está estrechamente ligada a la exploración espacial y al Moonwatch, pero su presencia contemporánea trasciende ese legado.

Con esta nueva ampliación de 38 mm, OMEGA vuelve a explorar esa dualidad. Por un lado, recupera códigos asociados con uno de los relojes más emblemáticos de la firma; por otro, introduce combinaciones de color, oro y diamantes que acercan el cronógrafo a un universo más sofisticado.

El resultado es una colección que demuestra que un diseño nacido para medir el tiempo en condiciones extremas también puede encontrar una expresión elegante y urbana, sin dejar atrás el carácter que convirtió al Speedmaster en un clásico de la relojería.

MIDO convierte el tiempo en una experiencia con el Ocean Star 200

En un entorno donde el agua, la naturaleza y la aventura marcaron el ritmo de la jornada, MIDO presentó el nuevo Ocean Star 200, un reloj pensado para acompañar a quienes encuentran en cada viaje una oportunidad para desconectarse de la rutina y vivir el presente.

La presentación tuvo como escenario Valle de Bravo, uno de los destinos naturales más atractivos de México, donde un grupo de creadores de contenido descubrió la nueva pieza a través de una experiencia que combinó navegación, actividades acuáticas y momentos de conexión con el entorno.

Bajo el concepto Treasure Your Time, la firma suiza planteó una reflexión sobre la manera en que vivimos el tiempo. La propuesta parte de una idea sencilla: los momentos que realmente permanecen no necesariamente son los que transcurren más despacio, sino aquellos que elegimos disfrutar y convertir en recuerdos.

Un reloj pensado para la aventura

El espíritu explorador del encuentro encontró su contraparte en el Ocean Star 200, una pieza de inspiración deportiva que apuesta por la resistencia sin renunciar a una estética sofisticada.

Durante la experiencia, los asistentes pudieron llevar el reloj en recorridos en kayak y velero, actividades que permitieron poner a prueba algunas de sus características. Su caja ofrece una resistencia al agua de hasta 200 metros, mientras que su movimiento automático Calibre 80 proporciona una reserva de marcha de hasta 80 horas.

La pieza cuenta con una caja de 41 milímetros, cristal de zafiro con tratamiento antirreflectante y un bisel giratorio unidireccional con anillo de aluminio. En la parte posterior destaca una estrella de mar en relieve, uno de los elementos que refuerzan su vínculo con el universo acuático.

La estética se completa con una carátula de acabado granulado, índices recubiertos con Super-LumiNova y una manecilla de segundos con punta lacada en naranja, detalle que aporta un contraste vibrante al conjunto.

El brazalete combina superficies satinadas y pulidas e incorpora un cierre desplegable con extensión para buceo, además de un sistema Easy Clip que facilita el cambio de la correa.

Precisión que acompaña el viaje

Más allá de sus especificaciones técnicas, el Ocean Star 200 busca ocupar un lugar como pieza versátil para quienes entienden el lujo desde la experiencia. Su construcción está pensada para acompañar tanto una escapada junto al agua como los escenarios cotidianos, manteniendo como eje la precisión de la relojería suiza.

En su interior funciona el Calibre 80 automático de MIDO, con espiral Nivachron y 25 joyas, una combinación que permite alcanzar las 80 horas de reserva de marcha.

La propuesta de MIDO encuentra así un punto de equilibrio entre funcionalidad y diseño: un reloj robusto, pero suficientemente refinado para trascender el terreno deportivo.

Valle de Bravo como escenario

La elección de Valle de Bravo no fue casual. Sus paisajes, cuerpos de agua y posibilidades para practicar actividades al aire libre crearon el contexto ideal para presentar una pieza concebida alrededor de la exploración.

Entre recorridos por el lago y momentos para disfrutar del paisaje, la experiencia trasladó el concepto Treasure Your Time del discurso a una vivencia concreta: hacer una pausa, compartir con otros y descubrir un destino desde una perspectiva diferente.

Con el Ocean Star 200, MIDO propone precisamente eso: cambiar la manera en que entendemos el tiempo y recordar que su valor no está únicamente en medir cada segundo, sino en decidir qué hacer con él.

Desde su fundación en 1918, la firma suiza ha construido su identidad alrededor de la precisión, la confiabilidad y los diseños concebidos para perdurar. Con esta nueva pieza, esa filosofía encuentra una expresión contemporánea que mira hacia el mar, la aventura y los viajes, sin perder de vista la esencia de la alta relojería suiza.

Blancpain celebra 70 años del Bathyscaphe con una edición limitada de lujo

Hay relojes que trascienden su función para convertirse en piezas que cuentan una historia. Ese es el caso del Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe, que este año celebra siete décadas de historia con una edición especial que recupera el espíritu de uno de sus diseños más emblemáticos.

La nueva creación toma como referencia el Bathyscaphe de 1968 y combina sus códigos vintage con la precisión de la Alta Relojería contemporánea. El resultado es una pieza de edición limitada a 300 ejemplares, pensada para quienes aprecian tanto la tradición relojera como el diseño atemporal.

Un clásico del mundo submarino

El Bathyscaphe nació en 1956 como una interpretación más civil y versátil del legendario Fifty Fathoms, presentado tres años antes como un reloj concebido para profesionales del mundo submarino.

Su nombre tiene además una historia ligada a la exploración de las profundidades: hace referencia al batiscafo desarrollado por el científico suizo Auguste Piccard, uno de los primeros vehículos diseñados para explorar las zonas más profundas del océano.

A diferencia del robusto Fifty Fathoms original, el Bathyscaphe apostó desde sus inicios por proporciones más contenidas y una estética refinada, características que lo convirtieron en un reloj de buceo que podía acompañar también la vida cotidiana.

Como explica Marc A. Hayek, presidente y CEO de Blancpain, “Fifty Fathoms no es un único modelo, sino toda una familia. Y uno de los relojes más importantes de esa familia es el Bathyscaphe”.

La estética de 1968 vuelve a la muñeca

Para esta edición de aniversario, Blancpain miró hacia uno de los capítulos más especiales de la historia del Bathyscaphe: 1968.

La nueva pieza conserva el diámetro de 37.40 mm y la caja de acero inoxidable, mientras que incorpora detalles que evocan directamente al modelo histórico. Entre ellos destacan la esfera gris meteorito con acabado sunburst, el logotipo histórico de Blancpain y las agujas e índices tipo bastón, realzados con Super-LumiNova en tono vintage.

Uno de los elementos que más llama la atención es el cristal tipo glass box, acompañado por un bisel de acero que recupera la arquitectura característica del modelo de finales de los años sesenta.

La inspiración retro continúa en la correa de piel de becerro color chocolate, cosida a mano, que con el paso del tiempo desarrollará una pátina propia.

Alta Relojería detrás de una apariencia vintage

Aunque su estética mira al pasado, el interior de esta edición pertenece por completo al presente.

El Bathyscaphe de aniversario está equipado con el calibre automático Blancpain 1150, un movimiento de Manufactura que ofrece una impresionante reserva de marcha de 100 horas. Su espiral de silicio contribuye además a sus propiedades antimagnéticas y a la estabilidad de su funcionamiento.

El movimiento puede admirarse a través del fondo de caja de cristal de zafiro. Allí destaca una masa oscilante de oro de 18 quilates, inspirada en la del Fifty Fathoms original y cuidadosamente calada para permitir apreciar la arquitectura mecánica.

La pieza mantiene además una hermeticidad de 30 bar, equivalente a 300 metros, conservando así el carácter funcional que forma parte del ADN del Bathyscaphe.

Una edición para coleccionistas

Limitado a 300 piezas numeradas individualmente, el nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe se presenta en un estuche Peli™ y reúne algunos de los códigos que han definido la historia de Blancpain en el mundo de la relojería de buceo.

Su precio es de 16,400 euros, convirtiéndolo en una pieza especialmente atractiva para los coleccionistas que buscan una combinación de historia, diseño y mecánica de Alta Relojería.

Setenta años después de su nacimiento, el Bathyscaphe demuestra que la verdadera elegancia no necesita seguir tendencias: basta con reinterpretar un diseño icónico y darle una nueva vida.

Arnold & Son lleva la estética de las nebulosas a una nueva dimensión

La alta relojería encuentra en el universo una fuente inagotable de inspiración, y Arnold & Son vuelve a mirar hacia las estrellas con una reinterpretación de su colección Nebula. El nuevo Nebula 40 Steel apuesta por una presencia más contemporánea, donde la sobriedad exterior sirve como marco para revelar uno de los grandes protagonistas de la pieza: un movimiento esqueleto de extraordinaria complejidad visual.

Con sus 40 mm de diámetro y apenas 9.10 mm de grosor, la nueva caja de acero inoxidable adopta proporciones más estilizadas. Las asas, el bisel suavemente redondeado y una carrura de perfil más vertical construyen una silueta elegante y actual, pensada para acompañar la muñeca con discreción. El resultado es un reloj en el que el diseño exterior cede deliberadamente el protagonismo a la arquitectura mecánica.

Una galaxia mecánica en siete puentes

Bajo el cristal se encuentra el calibre A&S5201, desarrollado específicamente para la colección. Su característica más llamativa es una estructura formada por siete puentes esqueletizados, organizados de manera simétrica alrededor del centro del movimiento.

La disposición evoca los brazos luminosos de una nebulosa y convierte la mecánica en un auténtico elemento decorativo. Los calados, los biseles y las superficies pulidas revelan el trabajo artesanal detrás de cada componente, mientras que la construcción posterior refuerza la sensación de profundidad y transparencia.

Pero la belleza no está reñida con el rendimiento. El movimiento de cuerda manual funciona a 3 Hz y cuenta con dos barriletes conectados en serie, capaces de proporcionar 90 horas de reserva de marcha. Una combinación que hace del Nebula 40 Steel una propuesta especialmente atractiva para quienes buscan que la ingeniería relojera también tenga una dimensión estética.

Dos interpretaciones de un mismo universo

La nueva propuesta llega en dos versiones que exploran distintos lenguajes dentro de la alta relojería.

La primera combina una estética predominantemente oscura con elementos paladiados. La platina, el realce y las tapas de los barriletes adquieren tonos negros, mientras que los puentes satinados y sus ángulos pulidos introducen puntos de luz. Su carácter versátil se extiende a las opciones de personalización, disponibles con brazalete de acero de tres eslabones, correa de piel de caimán o caucho texturizado.

La segunda edición lleva el concepto de exclusividad un paso más allá. Limitada a 88 ejemplares, incorpora componentes del movimiento con acabado dorado, creando un contraste cálido sobre la arquitectura esqueleto. Esta interpretación se reserva para el brazalete de acero, reforzando su vocación de pieza de colección.

En ambas versiones aparece uno de los detalles distintivos de la manufactura: el grabado «Rayons de la Gloire», un motivo que añade una dimensión artesanal a la composición y recuerda que, en la alta relojería, la diferencia suele encontrarse en aquello que se descubre al observar de cerca.

El lujo de dejar ver lo esencial

Más que una actualización estética, el Nebula 40 Steel representa una evolución hacia una relojería contemporánea donde la sofisticación no necesita recurrir a excesos. La caja depurada funciona casi como un escaparate para el movimiento, mientras que la simetría, los acabados y la profundidad del calibre construyen una experiencia visual que cambia con cada ángulo de luz.

Con esta nueva generación de Nebula, Arnold & Son reafirma una de sus señas de identidad: transformar la precisión mecánica en una pieza de expresión artística. El resultado es un reloj concebido para una nueva generación de coleccionistas que encuentra el verdadero lujo no solo en lo que se lleva en la muñeca, sino también en todo aquello que merece ser descubierto bajo la superficie.

Angelus revive un ícono de la relojería médica con el Chronographe Médical x Massena LAB

Angelus mira hacia su archivo histórico para inaugurar La Fabrique, una nueva categoría dedicada a ediciones de homenaje producidas en cantidades muy limitadas. El primer lanzamiento de esta colección es el Chronographe Médical x Massena LAB, una reinterpretación contemporánea de un cronógrafo médico de los años sesenta.

La alta relojería también sabe mirar al pasado. Con La Fabrique, Angelus recupera piezas emblemáticas de su patrimonio para reinterpretarlas desde una perspectiva contemporánea, sin perder de vista la función que las convirtió en objetos especiales.

Para inaugurar esta nueva categoría, la maison suiza se asoció con William Massena, fundador de Massena LAB, en un proyecto que rescata la esencia de uno de sus antiguos cronógrafos concebidos como herramienta médica. El resultado es una edición limitada a 99 ejemplares, pensada tanto para coleccionistas como para quienes encuentran en la relojería histórica una forma de expresión.

Un reloj que nació para medir el pulso

El Chronographe Médical x Massena LAB conserva una de las características más singulares de los cronógrafos médicos: su capacidad para convertir el movimiento de la aguja en una herramienta de diagnóstico.

Su esfera integra dos escalas independientes. La primera corresponde al pulsómetro, que permite calcular la frecuencia cardíaca a partir de 10 pulsaciones. La segunda funciona como asmómetro y permite determinar la frecuencia respiratoria contando cinco ciclos de respiración.

La disposición de la esfera responde precisamente a esta vocación instrumental. Las escalas adquieren protagonismo y desplazan hacia el centro las indicaciones convencionales de horas y minutos, creando una estética que recuerda inmediatamente a los instrumentos médicos de otra época.

Una reinterpretación de 39 milímetros

Aunque el diseño toma como referencia un modelo histórico, Angelus actualizó sus proporciones y materiales para adaptarlo a las exigencias contemporáneas.

La caja está realizada en acero inoxidable 316L y alcanza los 39 milímetros de diámetro, una medida que favorece la lectura de las diferentes escalas. La esfera plateada opalina incorpora agujas dauphine con detalles luminiscentes y grandes indicadores que ayudan a distinguir las funciones médicas.

Uno de los elementos más llamativos es la aguja curvada que recorre la minutería y aporta un gesto visual distintivo a la pieza.

El corazón mecánico del Chronographe Médical

En su interior trabaja el calibre A5000, un movimiento de cuerda manual desarrollado con arquitectura de cronógrafo integrada, rueda de pilares y embrague horizontal.

Su configuración responde nuevamente al propósito original del reloj: el cronógrafo funciona durante 60 segundos, mientras que el contador de 30 minutos habitual en otros modelos desaparece. El accionamiento se realiza mediante un único pulsador tipo “champiñón”, ubicado a las 2 horas.

El pequeño segundero se encuentra a las 9 horas, completando una distribución de la esfera en la que cada elemento tiene una función específica.

Una correa que envejece con personalidad

El carácter vintage de la pieza se extiende hasta la correa. El reloj está acompañado por una correa de piel de becerro Novonappa® en tono marrón dorado, un cuero de plena flor utilizado también en la alta marroquinería.

Con el paso del tiempo, este material desarrolla una pátina propia, por lo que cada ejemplar adquirirá una apariencia cada vez más personal.

Una pieza para coleccionistas

El Chronographe Médical x Massena LAB está limitado a solo 99 unidades para todo el mundo, reforzando su carácter de pieza de colección.

La distribución será compartida entre la red de minoristas autorizados de Angelus y Massena LAB, donde también estarán disponibles parte de las unidades.

Con La Fabrique, Angelus propone algo más que una reedición: convierte su archivo en punto de partida para explorar piezas históricas y recuperar el espíritu de una relojería en la que el diseño y la función estaban estrechamente vinculados. En este primer capítulo, un antiguo instrumento médico vuelve a tomar el pulso al presente.

Cuervo y Sobrinos revive el glamour del Gran Premio de Cuba con una exclusiva trilogía de cronógrafos

La firma relojera presenta tres ediciones limitadas inspiradas en las legendarias carreras de La Habana de 1957, 1958 y 1960, un homenaje a una época donde el lujo, la velocidad y la elegancia definían el Caribe.

Hubo un tiempo en que La Habana era sinónimo de sofisticación. Sus hoteles reunían a la alta sociedad internacional, los clubes nocturnos marcaban el ritmo de la vida social y el rugido de los motores convertía al Malecón en uno de los circuitos urbanos más fascinantes del mundo. Ese espíritu de glamour y velocidad es el que ahora recupera Cuervo y Sobrinos con el lanzamiento de la colección Gran Premio de Cuba, una trilogía de cronógrafos de edición limitada que rinde homenaje a una de las páginas más emblemáticas del automovilismo latinoamericano.

La nueva colección está integrada por tres modelos inspirados en las únicas ediciones del histórico Gran Premio de Cuba, celebradas en 1957, 1958 y 1960. Cada reloj toma como referencia los carteles originales de aquellas competencias para reinterpretar sus colores, formas y estética en una pieza de alta relojería con ADN suizo y alma cubana.

Un viaje a la Habana más elegante

Durante la segunda mitad de la década de 1950, La Habana figuraba entre los destinos más exclusivos del mundo. La ciudad reunía casinos, hoteles de lujo, música en vivo y una intensa vida cultural que convivía con la pasión por el automovilismo.

Fue en ese escenario donde nació el Gran Premio de Cuba, una competencia que recorría el icónico Malecón habanero y reunía a algunos de los pilotos más prestigiosos del momento. Más allá del deporte, la carrera se convirtió en un símbolo de la elegancia y el dinamismo que caracterizaban a la isla en aquellos años.

Con esta colección, Cuervo y Sobrinos busca capturar esa atmósfera irrepetible y trasladarla a la muñeca mediante tres cronógrafos que combinan diseño vintage, ingeniería relojera y referencias históricas.

 

Tres carreras convertidas en piezas de colección

Cada una de las referencias interpreta un momento distinto de la historia del Gran Premio de Cuba.

La edición 1957 recupera los tonos marrón y amarillo mostaza presentes en el cartel original de la primera carrera disputada en el Malecón. Su estética evoca los interiores de los automóviles clásicos y el carácter aventurero de aquella competencia inaugural. La pieza estará limitada a 162 ejemplares, número que hace referencia a las millas recorridas durante esa edición.

El modelo 1958 apuesta por una combinación de amarillo y verde inspirada en los tableros de instrumentos y los deportivos de competición de la época. Además de celebrar la edad de oro del automovilismo, recuerda una de las carreras más recordadas de la historia, marcada por el secuestro del piloto argentino Juan Manuel Fangio horas antes del inicio de la competencia. Esta versión estará disponible en 174 unidades.

Por su parte, la edición Gran Premio Libertad 1960 presenta una esfera blanca con detalles rojos inspirados en el cartel geométrico de la última carrera celebrada en La Habana antes de la desaparición definitiva del evento. Su producción estará limitada a 202 piezas, en alusión a la distancia recorrida durante esa competencia.

Alta relojería con espíritu racing

Más allá de su inspiración histórica, los tres cronógrafos incorporan especificaciones propias de la alta relojería contemporánea.

Las piezas están equipadas con un movimiento automático tipo Valjoux 7750, uno de los mecanismos más reconocidos dentro del universo de los cronógrafos, con una reserva de marcha de 48 horas.

Cada reloj se presenta en una caja de acero inoxidable de 41 milímetros, con cristal de zafiro de doble curvatura y fondo transparente que permite apreciar una masa oscilante diseñada en forma de volante clásico, un guiño directo al universo del automovilismo.

El conjunto se completa con una correa de piel de becerro perforada inspirada en los guantes de conducción vintage, mientras que las costuras reproducen los colores característicos de cada una de las tres ediciones.

Cuando el lujo también cuenta historias

Más que una colección de relojes, Gran Premio de Cuba funciona como un ejercicio de memoria histórica. Cada cronógrafo rescata un momento en el que La Habana se consolidó como uno de los grandes escenarios internacionales del lujo, el deporte y la vida social.

La propuesta de Cuervo y Sobrinos une dos mundos que comparten la misma filosofía: la precisión de la relojería suiza y la pasión por la velocidad, dando como resultado una colección concebida para coleccionistas, amantes del diseño y entusiastas de las historias que trascienden el tiempo.

Más allá del lujo: la filosofía japonesa que define la experiencia Lexus en México

Cuando se piensa en un automóvil de lujo, es común imaginar diseño sofisticado, tecnología de vanguardia y un alto nivel de desempeño. Sin embargo, para Lexus, el verdadero lujo comienza mucho antes de encender el motor. La marca japonesa ha construido su identidad a partir de una filosofía que privilegia la excelencia, la atención al detalle y una relación más cercana con quienes eligen conducir uno de sus vehículos.

Detrás de cada modelo existe una forma de entender la hospitalidad, la artesanía y la innovación que ha convertido a Lexus en un referente del lujo contemporáneo. Tres conceptos japoneses —Omotenashi, Takumi y Kaizen— son la base de esa visión.

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Omotenashi: una hospitalidad que transforma la experiencia

En Japón, la hospitalidad va mucho más allá del buen servicio. El concepto Omotenashi parte de la idea de anticiparse a las necesidades de los demás y hacer que cada persona se sienta verdaderamente bienvenida.

Esa filosofía se refleja en la experiencia que Lexus busca ofrecer en sus distribuidores y durante todo el proceso de atención. Más que clientes, la marca considera a quienes la visitan como invitados, una forma de reforzar un trato cercano, personalizado y enfocado en el cuidado de cada detalle.

La intención es que cada interacción transmita la misma sensación de calidez con la que un anfitrión recibe a alguien en su hogar.

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Takumi: el valor de la maestría artesanal

Otro de los pilares que distingue a Lexus es Takumi, término que hace referencia a los maestros artesanos japoneses capaces de perfeccionar su oficio tras décadas de práctica.

En la firma, estos especialistas participan en el desarrollo y acabado de los vehículos, combinando precisión, experiencia y una atención casi obsesiva por los detalles. Su trabajo busca que cada elemento, desde los materiales hasta los acabados, refleje un equilibrio entre ingeniería, innovación y artesanía.

Esta filosofía convierte cada automóvil en una pieza donde la técnica y la sensibilidad estética conviven de manera natural.

Kaizen: evolucionar todos los días

La tercera pieza de esta filosofía es Kaizen, un principio basado en la mejora continua.

Lejos de entender la innovación como un objetivo puntual, Lexus apuesta por revisar y perfeccionar constantemente sus procesos, tecnologías y estándares de calidad. Esta búsqueda permanente de evolución también alcanza la experiencia de servicio, con el propósito de ofrecer un nivel de atención que responda a las expectativas de un segmento cada vez más exigente.

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El lujo como una forma de vivir

En un momento en el que el lujo ya no se define únicamente por la exclusividad, sino también por las experiencias, Lexus ha encontrado en estas tres filosofías japonesas una manera de diferenciarse.

Más que fabricar automóviles premium, la marca propone una visión donde la artesanía, la hospitalidad y la mejora constante forman parte de un mismo lenguaje. El resultado es una experiencia que trasciende el vehículo y refleja una forma de entender el lujo desde la sensibilidad, el detalle y el respeto por quienes están al volante.

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Historiador Gran Reserva: la nueva apuesta de Cuervo y Sobrinos que une tradición suiza y alma latina

En la alta relojería, pocas marcas pueden presumir una identidad tan singular como Cuervo y Sobrinos. Nacida en La Habana en 1882 y desarrollada bajo la tradición relojera suiza, la firma ha construido un lenguaje propio donde la precisión mecánica convive con el espíritu y la elegancia del Caribe. Esa dualidad cobra vida una vez más con el lanzamiento de Historiador Gran Reserva, una colección que mira al pasado para reinterpretarlo desde una perspectiva contemporánea.

Más que una nueva línea de relojes, la colección representa un homenaje a la memoria, al diseño y a quienes han dedicado su vida a preservar el patrimonio cultural. Su nombre no es casualidad: Historiador hace referencia a la figura de quienes rescatan el pasado para darle un nuevo significado en el presente.

Un tributo a La Habana y a su historia

La inspiración de la colección tiene un origen profundamente ligado a Cuba. En 2009, Cuervo y Sobrinos reabrió su histórica boutique en La Habana, un proyecto que fue posible gracias al impulso del historiador Eusebio Leal Spengler, considerado uno de los principales responsables de la restauración del centro histórico de la ciudad.

Como reconocimiento a su legado, la firma bautizó esta familia de relojes como Historiador, una colección que hoy evoluciona con Gran Reserva para mantener vivo ese vínculo entre la relojería, la arquitectura y la cultura latinoamericana.

Tradición suiza con carácter latino

La nueva colección conserva la esencia clásica de la casa, pero incorpora una ejecución técnica y estética pensada para el coleccionista contemporáneo.

En su interior integra el movimiento automático La Joux-Perret G100, un mecanismo con 68 horas de reserva de marcha, visible a través de un fondo transparente grabado con referencias a la historia de la firma, como Cuervo y Sobrinos, 1882 y Habana.

Las esferas, elaboradas con acabado guilloché y efecto rayos de sol, están disponibles en cuatro tonos ahumados: rojo, azul, verde y antracita. Cada color busca evocar la energía, la arquitectura y la personalidad de La Habana, mientras que detalles como el segundero rojo y el histórico lema «Born in L’Habana» refuerzan la identidad de la marca.

La caja de acero inoxidable incorpora un cristal de zafiro con tratamiento antirreflejante y se complementa con una correa de piel de becerro coordinada con el color de la esfera, manteniendo un equilibrio entre sofisticación clásica y comodidad.

Una colección para quienes valoran el legado

Historiador Gran Reserva se presenta en cuatro referencias que reinterpretan el ADN de Cuervo y Sobrinos desde una mirada actual. El resultado es una propuesta dirigida a quienes entienden la relojería no solo como una muestra de precisión técnica, sino también como una expresión de historia, diseño y patrimonio cultural.

Dónde conocer la colección en México

Los entusiastas de la alta relojería podrán descubrir Historiador Gran Reserva en un pop-up de Cuervo y Sobrinos instalado en El Palacio de Hierro Polanco, en la Ciudad de México, disponible hasta el 15 de agosto.

La experiencia permite conocer de cerca una colección que resume más de un siglo de tradición, donde la excelencia suiza y el alma latina siguen marcando el paso del tiempo con un estilo inconfundible.

Arnold & SEl tiempo bajo la luna: Arnold & Son revela su nueva creación astronómica

La firma relojera reinterpreta la complicación astronómica con una serie limitada en acero e introduce una primicia mundial en el uso de nácar coloreado mediante PVD

Arnold & Son presenta el nuevo Perpetual Moon 41.5 Steel Colours of the Moon, una pieza que reafirma la estrecha relación de la Maison con la astronomía, uno de los pilares fundamentales de su identidad junto a la cronometría y las horas del mundo.

Esta nueva serie limitada —compuesta por tres versiones en acero, cada una producida en solo 18 ejemplares— coloca la mecánica celeste en el centro del diseño, en homenaje al legado de su fundador, John Arnold, figura clave en el desarrollo de la relojería de precisión.

Una primicia mundial en alta relojería

La colección introduce una innovación sin precedentes: el uso de nácar coloreado mediante tratamiento de deposición física de vapor (PVD), aplicado tanto a la esfera como al cielo que enmarca las fases lunares.

El resultado es un acabado luminiscente de gran profundidad visual que revela tres interpretaciones cromáticas inspiradas en los matices del satélite natural: azul, dorado y rojo.

La Luna como inspiración: tres interpretaciones celestes

Cada versión del Perpetual Moon 41.5 Steel evoca una lectura distinta del ciclo lunar:

Luna azul
Inspirada en los fenómenos poco frecuentes en los que una estación presenta una luna llena adicional, con tonos fríos acentuados por las condiciones atmosféricas.

Luna dorada
Representa la tonalidad cálida que adquiere la luna cuando se encuentra próxima al horizonte, filtrada por la atmósfera terrestre, históricamente asociada a la cosecha y los ciclos agrícolas.

Luna roja
Evoca el eclipse lunar o “luna de sangre”, cuando la sombra terrestre tiñe el satélite y solo la luz roja del Sol logra atravesar la atmósfera.

Para reforzar la precisión astronómica, el disco lunar incorpora aplicaciones de Super-LumiNova sobre el nácar coloreado, mientras que las constelaciones de Casiopea y la Osa Mayor han sido pintadas a mano con material luminiscente, en homenaje a la navegación astronómica tradicional.

Un legado ligado a la astronomía

La relación entre Arnold & Son y la observación celeste se remonta a los orígenes de la firma. En 1768, John Arnold presentó un sofisticado reloj al rey Jorge III, lo que atrajo la atención del astrónomo real Nevil Maskelyne, quien trabajaba en métodos para calcular la longitud mediante distancias lunares.

En lugar de replicar el célebre H4 de John Harrison, Arnold desarrolló su propio instrumento de navegación, más preciso y accesible. Su trabajo fue probado durante una expedición científica a las Antillas en 1769, consolidando su reputación como uno de los grandes innovadores de la relojería científica.

Innovación técnica en una caja de acero contemporánea

El Perpetual Moon 41.5 Steel se presenta en una caja de acero inoxidable de 41,5 mm de diámetro y 11,67 mm de grosor, una elección que aporta versatilidad contemporánea sin renunciar a la exclusividad.

El gran protagonista es su esfera, fabricada mediante un proceso único en la alta relojería: el tratamiento PVD aplicado en cámara de vacío sobre nácar natural. Este procedimiento crea superficies con tonos negros, azules o verdes de gran profundidad, donde la luz revela estructuras orgánicas que recuerdan al acero de Damasco.

Mecánica celeste en movimiento

En el interior de la pieza late el calibre de cuerda manual A&S1512, un movimiento manufactura de 34 mm de diámetro y 5,35 mm de grosor, con una reserva de marcha de 90 horas.

A través del fondo de zafiro, se aprecian acabados tradicionales de alta relojería: puentes decorados con Côtes de Genève radiales, biselados a mano, platina perlada y ruedas con acabado circular. Los tornillos azulados y el indicador trasero de fases lunares refuerzan el carácter técnico y estético del conjunto.

Un objeto de alta relojería pensado para el detalle

La propuesta se completa con correas de piel de cocodrilo cosidas a mano en tonalidades coordinadas con cada esfera, cerradas mediante hebilla de acero inoxidable.

Con el Perpetual Moon 41.5 Steel Colours of the Moon, Arnold & Son reafirma su dominio de la complicación astronómica y su capacidad para transformar la observación del cielo en una experiencia de alta relojería contemporánea.

Blancpain redefine la elegancia discreta con el nuevo Villeret Ultraplate de 38 mm

En la alta relojería, la verdadera sofisticación rara vez necesita hacerse notar. Blancpain lo entiende mejor que nadie. Con la incorporación de una nueva caja de 38 milímetros a su emblemática colección Villeret, la manufactura suiza reafirma una filosofía que ha guiado a la línea durante más de cuatro décadas: el lujo más refinado es aquel que se lleva con naturalidad.

El nuevo Villeret Ultraplate llega para complementar —no reemplazar— la histórica versión de 40 mm, ofreciendo una alternativa más contenida para quienes privilegian la proporción perfecta sobre las tendencias pasajeras. Su perfil ultradelgado, apenas perceptible bajo el puño de una camisa, convierte a esta pieza en una declaración silenciosa de buen gusto.

El debut de una esfera salmón en Villeret

La gran novedad estética de esta temporada es, sin duda, la primera esfera salmón en la historia de la colección. Su acabado soleil despliega una gama cromática que evoluciona con la luz, transitando entre reflejos cobrizos, matices rosados y destellos dorados. Lejos de buscar protagonismo, esta tonalidad introduce una nueva dimensión de calidez dentro del universo tradicionalmente opalino y plateado de Villeret.

La esfera se presenta en una caja de acero inoxidable y se complementa con numerales romanos de oro de 18 quilates tratados con un nuevo acabado negro, así como una elegante correa de nobuk antracita. El resultado es contemporáneo, refinado y profundamente coherente con el ADN de la colección.

Una edición exclusiva para boutiques

Para los coleccionistas que buscan algo aún más singular, Blancpain ha desarrollado una referencia exclusiva para sus boutiques. Esta versión combina acero inoxidable con numerales macizos de oro amarillo de 18 quilates, una esfera opalina en tono dorado y una sofisticada correa de nobuk verde oliva, confeccionada y cosida a mano.

La combinación de materiales nobles y colores poco habituales en la colección crea un contraste sutil pero deliberado: una pieza que revela su exclusividad únicamente a quienes saben observar los detalles.

El refinamiento está en los detalles

La nueva caja de 38 mm incorpora la evolución estética presentada por Blancpain en la colección Villeret durante 2025. Los numerales romanos han sido rediseñados para alcanzar un equilibrio visual impecable y están elaborados en oro macizo de 18 quilates con superficies satinadas y biseles pulidos.

En lugar del tradicional número XII, aparece ahora el monograma JB, un homenaje a Jehan-Jacques Blancpain. Las agujas estilizadas incorporan Super-LumiNova® para mejorar la legibilidad en condiciones de poca luz, mientras que una ventana de fecha ampliada aporta una lectura más clara y contemporánea.

A través del fondo de zafiro se revela el calibre automático de manufactura 1150, equipado con espiral de silicio y una generosa reserva de marcha de 100 horas. La masa oscilante calada en oro permite admirar los acabados de alta relojería que distinguen a la casa de Le Brassus.

Una filosofía vigente desde 1983

La búsqueda de las proporciones ideales forma parte del ADN de Blancpain. Ya en 1983, cuando la industria relojera apostaba masivamente por el cuarzo, la manufactura sorprendió con el calendario completo con fase lunar más pequeño de su tiempo, alojado en una caja de apenas 34 mm.

Aquella pieza sentó las bases de lo que más tarde se convertiría en la colección Villeret: bisel de doble escalón, elegancia contenida y la icónica luna con rostro que hoy continúa siendo uno de los símbolos más reconocibles de la marca.

Más de cuarenta años después, el nuevo Ultraplate de 38 mm mantiene intacta esa misma convicción: la verdadera atemporalidad nace de la proporción, la coherencia y la discreción.

La emblemática fase lunar en formato compacto

Junto a las nuevas referencias Ultraplate, Blancpain presenta dos versiones del Villeret Phases de Lune en una caja de 29,2 mm. La complicación más emblemática de la maison cobra protagonismo a través de una amplia apertura que muestra una luna aplicada en oro de 18 quilates sobre un disco de cerámica azul.

El conjunto se completa con un bisel y marcadores engastados con diamantes, así como una aguja serpentina azul que indica la fecha. En su interior late el calibre automático 913QL, dotado del exclusivo sistema de seguridad de Blancpain que permite ajustar el calendario en cualquier momento sin comprometer el movimiento.

Elegancia diseñada para la vida cotidiana

Más allá de la estética, Blancpain continúa perfeccionando la experiencia de uso. Tanto el Villeret Ultraplate como el Phases de Lune incorporan un sistema de intercambio rápido de correas que no requiere herramientas, permitiendo adaptar el reloj a distintas ocasiones con un simple gesto.

Disponibles en una cuidada selección de tonos —desde beige y miel hasta azul profundo y verde oliva—, las correas artesanales refuerzan la versatilidad de una colección concebida para acompañar cada momento del día con absoluta naturalidad.

Como resume Marc A. Hayek, presidente y CEO de Blancpain: “El Villeret siempre ha expresado su carácter a través de la discreción más que de la ostentación”. Una filosofía que, en esta nueva generación de relojes, encuentra una expresión aún más refinada.