Amanvari lleva el bienestar holístico al desierto de Baja California

Entre el Mar de Cortés, las montañas y el paisaje desértico de East Cape, el nuevo refugio de Aman convierte el bienestar en una experiencia profundamente conectada con la naturaleza y las tradiciones mexicanas.

Hay lugares en los que el bienestar parece formar parte del paisaje. Amanvari, el nuevo refugio de Aman en East Cape, Baja California, apuesta precisamente por esa sensación: un espacio donde el desierto, el océano y el cielo se convierten en parte de una experiencia diseñada para desconectar del ritmo cotidiano y reconectar con uno mismo.

El corazón de esta propuesta es Aman Spa y Wellness, un espacio de 660 metros cuadrados que combina la filosofía internacional de Aman con antiguas tradiciones mexicanas de sanación. Más que una colección de tratamientos, la experiencia está planteada como un recorrido de bienestar que integra cuerpo, mente y espíritu.

Un spa que mira hacia el paisaje

La arquitectura del spa busca mantener una conexión constante con el entorno. El recorrido comienza en un pabellón rodeado de jardines y conduce hasta seis suites privadas de tratamiento, todas con ventanales de piso a techo, cortinas blackout y un jardín privado.

Uno de los espacios más especiales es el Temazcal, una reinterpretación contemporánea de esta tradición ancestral mexicana. Situado en el centro de la propuesta de bienestar y rodeado por un jardín desértico, el recinto está destinado a ceremonias de purificación inspiradas en prácticas que forman parte del patrimonio tradicional de México.

La experiencia se complementa con dos instalaciones privadas de hidroterapia, diseñadas alrededor del contraste entre temperaturas. Una incorpora un hammam tradicional y otra una sauna banya revestida en madera. Ambas cuentan con piscinas de inmersión de agua caliente y fría, además de una ducha de lluvia al aire libre y zonas destinadas al descanso.

Rituales inspirados en Baja California

La identidad del destino también se encuentra en los tratamientos. Las Signature Wellness Journeys de Amanvari toman como punto de partida algunas de las tradiciones y plantas utilizadas históricamente en Baja California.

Cuatro mezclas botánicas —Rebirth, Harmony, Clarity y Equilibrium— acompañan diferentes experiencias y tratamientos, incorporando ingredientes inspirados en la flora de la región.

Entre las propuestas destaca Sacred Elemental Doors, un ritual de 90 minutos que se desarrolla en el Temazcal y es guiado por un chamán local. La experiencia comienza con una limpieza con copal y continúa con un recorrido simbólico por cuatro puertas vinculadas con los elementos: aire, fuego, agua y tierra.

El calor, el vapor de hierbas, los cantos y los momentos de reflexión forman parte de una ceremonia concebida para propiciar una sensación de renovación.

Otra de las experiencias distintivas es Desert Damiana, un ritual de dos horas inspirado en la damiana, una planta nativa de la región. La experiencia combina masaje de tejido profundo, piedras calientes y estiramientos asistidos, utilizando una mezcla de damiana, romero del desierto y aceite de jojoba.

Bienestar que continúa fuera del spa

En Amanvari, la idea de bienestar no termina al salir de una sala de tratamiento. El paisaje de East Cape se incorpora a las actividades cotidianas del resort mediante sesiones privadas de yoga y Pilates, meditación frente al Mar de Cortés, prácticas de mindfulness, equilibrio de chakras y experiencias de sanación a través del sonido.

El movimiento también tiene su propio espacio. El Fitness Centre, abierto las 24 horas y con 154 metros cuadrados, cuenta con equipos Technogym para entrenamiento cardiovascular, fuerza y trabajo funcional, además de un Movement Studio.

Para quienes prefieren ejercitarse al aire libre, un pabellón de yoga se encuentra entre los jardines que rodean el spa.

La experiencia puede incluso trasladarse a la privacidad de las habitaciones, ya que algunas sesiones pueden organizarse bajo solicitud en la Casita de cada huésped.

Una nueva forma de descubrir East Cape

Con Amanvari, Baja California suma un nuevo punto de encuentro entre viajes, naturaleza y bienestar de alto nivel. La propuesta aprovecha uno de los paisajes más singulares de México para crear una experiencia en la que el lujo no depende únicamente de las instalaciones, sino de la posibilidad de vivir el destino a un ritmo diferente.

Desde un ritual de Temazcal bajo el cielo del desierto hasta una sesión de hidroterapia o una práctica de yoga frente al Mar de Cortés, Amanvari propone una estancia en la que el entorno deja de ser simplemente el escenario y se convierte en parte esencial del viaje.

Hotel Volga: el cenote urbano que convierte el diseño en una forma de descubrir México

En una ciudad que nunca parece detenerse, Hotel Volga propone otra manera de habitar la Ciudad de México: entre agua, luz, piedra, arte y una arquitectura que encuentra inspiración en uno de los paisajes naturales más emblemáticos del país.

Ubicado en la colonia Cuauhtémoc, muy cerca de Paseo de la Reforma y del Ángel de la Independencia, este hotel de lujo hace del diseño uno de los principales motivos para quedarse. Su concepto gira alrededor de un espacio central que JSa Arquitectos imaginó como un “cenote urbano”, una reinterpretación contemporánea de estas formaciones naturales que, en lugar de trasladar literalmente el paisaje del sureste mexicano, toma de él elementos como el agua, la profundidad y el juego de la luz.

El resultado es un núcleo abierto dentro del hotel donde la iluminación natural cambia durante el día y crea distintas atmósferas. El agua se convierte en un elemento contemplativo y el concreto aporta una presencia arquitectónica contundente, mientras la vegetación introduce un contraste más orgánico.

México reinterpretado a través de la materia

Uno de los mayores atractivos de Volga está en la forma en que incorpora referencias mexicanas sin recurrir a una representación tradicional o evidente.

La arquitectura parte de una estética de concreto aparente y geometrías definidas, pero encuentra equilibrio en materiales como piedra volcánica, mármol oscuro, madera y travertino. Las texturas hacen que los espacios se sientan cálidos a pesar de la fuerza de su estructura, creando una atmósfera que se mueve entre lo brutalista y lo sofisticado.

El arte también forma parte de esta conversación. La obra de Perla Krauze se integra a diferentes espacios del hotel mediante piezas en las que aparecen materiales como lava, piedra, latón y travertino. En lugar de funcionar como una colección independiente, las obras se convierten en parte del recorrido arquitectónico.

Así, el hotel construye una interpretación de México a partir de su materia: la piedra que viene del territorio, la madera, los minerales y las técnicas que encuentran nuevas formas de expresión dentro de un espacio contemporáneo.

Una experiencia que continúa en la mesa

La identidad de Volga no termina en sus interiores. En Elora, su restaurante insignia, la conexión con el territorio llega a través de la cocina y de una propuesta centrada en ingredientes locales.

El concepto busca reconocer sabores familiares y productos mexicanos para llevarlos hacia una expresión contemporánea. A esto se suma la propuesta de mezcalería, donde el agave se convierte en punto de partida para explorar diferentes regiones, perfiles y formas de entender una de las bebidas más representativas de México.

La experiencia se completa con música y coctelería, elementos que contribuyen a crear una atmósfera más cercana al lifestyle que a la hotelería convencional.

Un hotel pensado para sentirse

En Volga, el diseño no funciona simplemente como decoración. La escala de los espacios, la entrada de la luz natural, el sonido del agua y las texturas de los materiales participan directamente en la experiencia de los huéspedes.

Es precisamente esta dimensión sensorial la que convierte al llamado Cenote Urbano en algo más que un recurso arquitectónico. Durante una estancia, el espacio funciona como una pausa frente al movimiento de la capital y como un punto de encuentro entre quienes llegan al hotel para hospedarse, comer, tomar un cóctel o simplemente descubrir su propuesta.

La arquitectura establece así un diálogo constante entre exterior e interior: afuera está la energía de la Cuauhtémoc y de Reforma; dentro, una composición más pausada de agua, piedra, vegetación y luz.

Una nueva forma de experimentar la capital

Volga cuenta con 50 habitaciones, entre ellas 34 habitaciones estándar y 16 suites, además de Elora y un rooftop que amplían su propuesta gastronómica y social.

Su ubicación permite explorar algunos de los puntos más reconocibles de la Ciudad de México, mientras el propio hotel ofrece una experiencia que invita a permanecer y observar. Es una combinación cada vez más relevante dentro del turismo de lujo: propiedades que no sólo sirven como punto de partida para conocer un destino, sino que también se convierten en parte del viaje.

En 2026, Volga conserva además una Llave MICHELIN, reconocimiento que mantiene por tercer año consecutivo, tras haberla recibido en las selecciones de 2024 y 2025.

Más que recrear un paisaje mexicano dentro de un edificio contemporáneo, Hotel Volga apuesta por reinterpretar aquello que lo hace reconocible: la relación con la tierra, la piedra, el agua, la luz, los sabores y la creación artística.

En el centro de todo está ese Cenote Urbano que da sentido al proyecto. Un espacio que no pretende competir con los cenotes naturales de México, sino traducir su esencia a un escenario inesperado: el corazón de una de las zonas más dinámicas de la capital.

Novak Djokovic y Aman crean un exclusivo retiro de bienestar en Marrakech

Hay lugares que invitan a bajar el ritmo y otros que inspiran a ir más lejos. En diciembre, Novak Djokovic buscará reunir ambas sensaciones en Marrakech con una experiencia de bienestar diseñada alrededor de dos conceptos que han acompañado su trayectoria deportiva: Stillness and Strength.

Del 18 al 20 de diciembre de 2026, el campeón de 24 títulos de Grand Slam recibirá a un grupo reducido de huéspedes en Amanjena, el resort de Aman ubicado entre jardines, olivares y palmeras, con las montañas del Alto Atlas como telón de fondo.

La experiencia será el segundo retiro que Djokovic desarrolla para Aman después del encuentro celebrado en Amanyara el año pasado. Como Embajador Global y Asesor de Bienestar de Aman, el tenista trasladará parte de las prácticas que han acompañado su preparación de alto rendimiento a un contexto muy distinto al de una competencia: tres días dedicados a la concentración, el movimiento, la recuperación y el equilibrio.

La quietud como parte del rendimiento

Para Djokovic, el rendimiento no se limita a lo que sucede durante un partido. La capacidad de mantenerse presente, gestionar la presión y responder con claridad ante los momentos de mayor exigencia forma parte de una preparación mucho más amplia.

Esa perspectiva será el hilo conductor del retiro. El programa combinará sesiones de tenis dirigidas personalmente por Djokovic con prácticas de mindfulness y momentos dedicados a la recuperación, en una propuesta que busca explorar la relación entre disciplina física y bienestar mental.

Las sesiones de quietud estarán guiadas por especialistas de Amanjena y estarán enfocadas en crear herramientas que permitan estabilizar la mente y el sistema nervioso. Más que una pausa dentro del itinerario, la contemplación se plantea como una práctica complementaria al movimiento.

Tenis con una mirada desde dentro

Uno de los momentos centrales serán las clases magistrales de tenis impartidas por Djokovic. Los huéspedes tendrán la oportunidad de acercarse a las técnicas y rutinas que forman parte de la preparación de un deportista de élite, pero también a la dimensión mental que acompaña cada movimiento.

El entorno de Amanjena aporta otro elemento a la experiencia. Sus canchas de arcilla y sus amplios espacios exteriores permiten que la actividad física conviva con el ritmo pausado del resort.

La propuesta no busca convertir a los participantes en atletas profesionales, sino acercarlos a una filosofía de entrenamiento en la que concentración, disciplina y presencia pueden trasladarse también a la vida cotidiana.

Marrakech como escenario de bienestar

A las afueras de Marrakech, Amanjena ofrece una atmósfera especialmente adecuada para desconectarse de la rutina. Sus jardines, palmeras y olivares crean un paisaje de contemplación, mientras que el Alto Atlas aparece en el horizonte como una presencia constante.

Dentro del resort, el bienestar tendrá también una dimensión profundamente sensorial. El programa contempla tratamientos personalizados en Amanjena Spa, incluido un Beldi Hammam de 60 minutos y un masaje terapéutico con argán de la misma duración.

A ello se suma el acceso a las instalaciones de bienestar del resort, concebidas para acompañar una experiencia que no se concentra exclusivamente en el ejercicio físico.

La mesa como parte del ritual

La alimentación tendrá igualmente un papel dentro del retiro. Djokovic participará en la selección de los menús diarios, planteados desde una perspectiva nutritiva y pensados para acompañar el ritmo de las jornadas.

La gastronomía se convierte así en otro de los elementos de una experiencia construida alrededor de la relación entre cuerpo y mente: entrenar, recuperar, alimentarse y encontrar momentos de pausa como partes de un mismo ritual.

Tres días para cambiar el ritmo

La colaboración entre Djokovic y Aman comenzó en 2024 y convirtió al tenista en el primer Embajador Global y Asesor de Bienestar de la marca. El retiro en Marrakech profundiza ahora en esa relación y lleva su filosofía de bienestar a uno de los destinos más emblemáticos de Marruecos.

Stillness and Strength: A Novak Djokovic Retreat se celebrará del 18 al 20 de diciembre de 2026 en Amanjena, con plazas limitadas y reservación anticipada.

Durante tres días, Marrakech será el escenario para explorar una idea sencilla, pero especialmente relevante en un mundo acelerado: que la fuerza no siempre nace del movimiento. A veces también se construye en la quietud.

Matilda, un lujo que se reinventa en San Miguel de Allende

Dieciséis años se dicen fácil, pero, en términos de hospitalidad de lujo, seguir manteniéndose vigente todo este tiempo reafirma que, desde un principio, un concepto bien diseñado y desarrollado ha permitido establecer una pauta para hacer las cosas bien.

Desde 2010, el Hotel Matilda entendió que el lujo en San Miguel de Allende no tenía que ver con el acento colonial impostado, sino con la osadía de llevar arte contemporáneo, diseño cuidado y una cocina de altura a solo unos pasos del centro histórico.

Contando con 32 habitaciones salpicadas de interiorismo impecable, una colección de arte muy bien curada que se recorre como en cualquier galería de prestigio, un spa que es refugio de bienestar y los restaurantes Moxi y Bovine al frente, su fórmula le ha valido todo: ser el número uno de México para Condé Nast Traveler, el número uno urbano para Travel + Leisure y, hoy, ostentar con orgullo su primera Llave Michelin.

Y, para conmemorar la ocasión de llegar a cumplir sus ‘sweet sixteen’, esta vez Matilda hizo lo contrario a quedarse en casa: asumió el espíritu de San Miguel y lo llevó hasta la Ciudad de México. El rooftop del exclusivo apart-hotel Campos Polanco fue sede de un festejo íntimo que reunió a amigos, aliados y cómplices de estos 16 años en una noche que resumió su manifiesto: EXPERIENCE, CONNECT, RELAX, BELONG and FEEL.

Desde luego, hubo un cóctel previo y, posteriormente, una cena de varios tiempos, estelarizada por el talento de grandes ligas del célebre chef Vicente Torres, al frente de la cocina de Moxi.

No podía ser menos que ofrecer un menú que fue un diálogo perfecto entre técnica y territorio: crema de lechuga con yema marinada y merengue de betabel; lenguado a la sartén con almejas y chícharo tierno; short rib con salsa de trufa y toffee de zanahoria; y, de postre, esa crema helada de limón con albahaca y granizado de limoncello que nos cautivó a los invitados.

Nada en Matilda es fortuito y sucede solo. El maridaje de altos vuelos de la velada contó la historia de sus alianzas con Casa Dragones, su cómplice desde el día uno, con esa misma obsesión por reinterpretar lo mexicano desde la excelencia, representada por sus tequilas Blanco y Joven. BLN Brands también roció las copas con Louis Roederer, un champagne de casa independiente donde el tiempo y el origen importan, como en este sorprendente hotel.

“Celebrar dieciséis años del Hotel Matilda es celebrar una historia que hemos construido junto con nuestros huéspedes, nuestro equipo y la comunidad de San Miguel. Desde el principio quisimos crear algo que fuera más allá de un hotel: un espacio donde el arte, la gastronomía, el diseño y la hospitalidad pudieran encontrarse”, comentó Bruce James, el director general y anfitrión, durante su discurso de bienvenida.

El toque final estuvo a cargo de Video Mapping Querétaro, con una intervención audiovisual que trajo las texturas, luces y sombras de San Miguel a Polanco. Una forma elegante de decir: ‘estamos aquí, pero pertenecemos allá’.

A dieciséis años de distancia, Matilda no es solo el clásico contemporáneo de San Miguel; es la prueba de que la hospitalidad mexicana, cuando es personal, curada y disruptiva, no necesita cumplir años: se reinventa.

Hay hoteles que solo se visitan. Y hay otros, como Matilda, que se viven.

Por Emilio Farfan

Así se vivió la semana más hedonista en San Miguel de Allende

San Miguel de Allende celebró su primera Semana Internacional GEMA, que incluyó ramos como la Gastronomía, Enología, Mixología y Arte y, durante cinco días, la ciudad Patrimonio de la Humanidad se convirtió en un gran restaurante, en un gran bar y en una galería a cielo abierto a la vez.

La idea, apoyada firmemente por CANIRAC San Miguel de Allende, bajo la presidencia de Héctor Aguilar Uriarte, con respaldo del Municipio y del Estado de Guanajuato, fue clara: crear la quinta semana más importante del año para San Miguel, además del Año Nuevo, Semana Santa, 16 de septiembre y Día de Muertos, y en plena temporada baja.

Más de 25 activaciones repartidas por toda la ciudad, 270 prestadores de servicios involucrados, 150 habitaciones en cortesía para chefs y prensa y una derrama estimada de 350 millones de pesos fueron el resultado de una organización bien estructurada que, en su primera edición, sorprendió y superó todas las expectativas.

Más allá de las cifras, GEMA funcionó porque no se sintió como una feria; más bien, se trató de una mejor versión de San Miguel. En este caso, sabemos que hay festivales que se encierran en un recinto, mientras que otros toman una ciudad completa. Así fue GEMA.

Explorando cada día

GEMA arrancó en el Viñedo San Lucas, con la asistencia de infinidad de personalidades al cóctel inaugural y la participación de la artista principal del festival, Cecilia García Amaro, quien expuso y realizó una intervención en vivo; una cata magistral de vinos de la bodega anfitriona y mixología con vinos guanajuatenses a cargo de Yuranzi Silva. Asimismo, la parte gastronómica incluyó degustación de almejas frescas del chef ensenadense Diego Hernández Baquedano; quesos y embutidos por parte de …; cena con platillos de cocineras tradicionales; concierto Plenilunio; y un show de drones sobre la parroquia, que fue todo un manifiesto.

Otro día fue de foros, con sede en el Hotel Pueblo Bonito Vantage, que concentró paneles y masterclasses simultáneas con chefs, mixólogos, enólogos y cocineras tradicionales. Hubo un espléndido almuerzo en Alquimia y luego las primeras cenas de autor, que fueron el corazón del festival.

Manolo Baños, de Pitiona (Oaxaca), estelarizó la cena en Boca Ciega. Desde Tulum llegó José Luis Hinostroza, con propuestas de sus restaurantes Arca y Mira, para encabezar la escena culinaria en La Baha by Aruma. La noche culminó con la Ruta Bar Hopping por 13 bares, con 13 cócteles insignia. Todo un maratón de tragos de San Miguel servidos en vaso corto.

En la tercera jornada se respiró una atmósfera más local. Empezando con desayuno en la histórica Hacienda Las Flores; algo de tiempo libre para ver la expo de Cecilia García Amaro en Atrio; comida norteña en Botanero Moritas y, a la caída de la tarde, en uno de los momentos más comentados, hubo mixología y pasarela de diseñadores locales en Tonana.

Después, Esteban Lluis, de Damiana del Valle de Guadalupe, recibió en Clévia con maridaje guanajuatense, otro round de Bar Hopping y after party en Gen X con barra libre, para disfrutar sin culpa.

El día con el programa más largo comenzó con un desayuno en Raíces con Vanessa Romero y su homenaje a la cocina mexicana de memoria. Luego, la visita al Mercado del Vino en el Jardín Principal, que fue el gran acierto popular, con presencia de bodegas de Guanajuato y productos regionales.

La continuación fue una pool party y mixología de autor en Amelia Day Club y las dos cenas que se pelearon el sold out: la de Óscar Torres, de Animalón del Valle de Guadalupe, que se llevó a cabo en Aperi, y la de Zayr Huescas, de Casa de las Brasas y El Maldito, en Garnacha. El cierre estuvo a cargo de Midnight Society, en San Francisco Steak House.

La despedida no pudo ser mejor… Un suculento brunch en Hacienda El Santuario, con cocineras tradicionales, y, al final del día, la fiesta de clausura en Casa Dragones, donde hubo barra de ostiones, cócteles de la casa, ambiente prendido con el DJ Hyde Clip y una botella vestida de espejos que se volvió el photocall más cotizado de todo el festival.

GEMA estableció un ejemplo a seguir… Por primera vez, San Miguel no centralizó su oferta total en un solo lugar, sino que aprovechó lo mucho que tiene para ofrecer: hoteles como el Real de Minas, Amatte y Los Picachos; restaurantes como Raíces, Alquimia y San Francisco; bares como Gen X; y espacios como la Fábrica La Aurora y Atrio. Y los abrió a públicos locales con consistentes descuentos, que es lo que siempre se reclama en este tipo de festivales.

San Miguel ya era la Mejor Ciudad del Mundo, según Travel + Leisure. Ahora también quiere ser su mesa más larga y, con esta primera edición, va ya muy cerca en el camino. Como comentó Claudia Ramírez, presidenta nacional de CANIRAC: cada platillo cuenta una historia y, en GEMA, cada copa también.

Por Emilio Farfan

Christina Lyon: cuando la danza transforma un destino en una experiencia extraordinaria

De Los Cabos a Londres y ahora hasta Egipto, Christina Lyon ha llevado la danza a escenarios donde arte, arquitectura y paisaje se encuentran. Para la fundadora y directora artística de Gala de Danza, el verdadero lujo está en crear momentos irrepetibles capaces de conectar al público con el lugar y con el arte.

¿Qué sucede cuando una función de danza abandona el teatro y aparece frente a un paisaje extraordinario, dentro de un edificio histórico o en uno de los museos más importantes del mundo? Para Christina Lyon, la respuesta es sencilla: magia.

La exbailarina profesional, formada en la Bolshoi Ballet Academy y en la School of American Ballet, comenzó una trayectoria internacional que la llevó a incorporarse al American Ballet Theatre a los 16 años, donde tuvo la oportunidad de compartir escenario y trabajar junto a figuras legendarias como Mikhail Baryshnikov y Dame Margot Fonteyn.

Años después, su relación con la danza tomó una nueva dimensión. En 2013 fundó Gala de Danza en Los Cabos, con la intención inicial de acercar las artes escénicas a la comunidad local. Lo que comenzó como un proyecto íntimo terminó convirtiéndose en una plataforma internacional que reúne a grandes nombres de la danza, la música y las artes visuales en escenarios poco convencionales.

“Lo que empezó como una gala tradicional muy pequeña ha crecido exponencialmente”, explica Lyon. Desde Los Cabos, el proyecto ha viajado hasta Londres y próximamente llegará a Egipto, donde el 5 de noviembre de 2026 presentará una nueva edición en el Grand Egyptian Museum de El Cairo.

Cuando el escenario es el destino

El concepto que define la filosofía de Gala de Danza puede resumirse en una frase: “Beautiful artistry in extraordinary places”.

Para Lyon, trasladar las artes escénicas fuera de un teatro convencional no es simplemente una cuestión estética. Es una forma distinta de relacionarse con el público y con el espacio.

“Hemos tomado una plataforma como Gala de Danza y la hemos sacado del entorno tradicional de un teatro para llevarla a lugares únicos”, señala.

La historia comenzó en Los Cabos, donde una de las primeras ediciones transformó un hotel en un escenario singular. Los espectadores podían contemplar las actuaciones desde los balcones de sus suites, creando una experiencia en la que hospitalidad, paisaje y espectáculo formaban parte de una misma narrativa.

Después llegó Londres, donde una iglesia fue convertida en un espacio para las artes escénicas. Ahora, el próximo capítulo se escribirá en Egipto, dentro del Grand Egyptian Museum.

El proyecto demuestra cómo un destino puede adquirir una nueva dimensión cuando se experimenta a través del arte.

Los Cabos: el lugar que la eligió a ella

La relación de Christina Lyon con Los Cabos nació casi por casualidad.

Durante unas vacaciones familiares, comenzó a buscar opciones culturales en el destino y terminó descubriendo una escuela de ballet local. Allí conoció a Mariana Prio, quien tenía apenas 15 años. El encuentro fue determinante.

Lyon recuerda que Mariana no había tenido la oportunidad de ver artes escénicas en vivo, y decidió crear una gala que pudiera acercar ese universo a la comunidad. “Los Cabos, en realidad, siento que me eligió a mí”, cuenta.

Lo que comenzó como una iniciativa para ofrecer una experiencia artística a una joven bailarina y a la comunidad local terminó evolucionando hasta convertirse en una plataforma internacional. La edición que tendrá lugar en Egipto será la novena de Gala de Danza.

La emoción que no necesita palabras

Para alguien cuya vida ha estado ligada a la danza desde la infancia, Lyon entiende especialmente bien el poder de un movimiento.

Aunque Gala de Danza integra diferentes disciplinas —desde música y artes visuales hasta performance—, la danza mantiene un lugar central porque permite comunicar emociones sin recurrir al lenguaje hablado.

“La danza tiene que ver con la expresión”, afirma. “Es un sentimiento que experimentas al observar el movimiento y que no necesita palabras”.

En una época en la que las experiencias inmersivas y personalizadas se han convertido en una parte fundamental del nuevo concepto de lujo, esa capacidad de provocar una emoción adquiere un valor especial.

El nuevo lujo: una experiencia que no puede repetirse

Para Christina Lyon, el lujo contemporáneo tiene menos que ver con la acumulación y más con aquello que no puede comprarse dos veces.

“El arte tiene que ver con la conexión”, explica. En una presentación, existe una transferencia de energía entre los artistas y quienes están en el público, pero también entre las propias personas que comparten ese momento.

Ahí encuentra Lyon una definición particularmente poderosa del lujo: “Poder salir de una función con una sensación y una emoción; es un momento que no puede replicarse en ningún otro lugar”.

Es precisamente esa búsqueda de lo irrepetible la que conecta Gala de Danza con la evolución de los destinos de lujo. Ya no basta con ofrecer una ubicación espectacular; el viajero contemporáneo busca historias, acceso, cultura y experiencias capaces de permanecer en la memoria.

De Los Cabos al corazón de Egipto

La llegada de Gala de Danza a Egipto también nació de una conexión personal. Un mecenas de origen egipcio vinculado al proyecto propuso a Lyon llevar la gala al país. Al principio, admite, la idea parecía difícil de imaginar. Poco después, viajó a Egipto junto con su equipo ejecutivo y de producción. Allí se reunió con el equipo del Grand Egyptian Museum y comenzó a tomar forma una colaboración que llevará por primera vez Gala de Danza a la región de Medio Oriente y Norte de África.

El 5 de noviembre de 2026, la danza, la música y las artes escénicas dialogarán con uno de los espacios culturales más relevantes de Egipto.

La elección del escenario no podría ser más simbólica: un museo dedicado a preservar miles de años de historia que ahora abrirá sus puertas a una experiencia artística contemporánea.

El arte como parte esencial de un destino

Para Lyon, la incorporación de arte y cultura a los destinos de lujo no es una tendencia pasajera, sino una necesidad.

“El arte es para la humanidad y es realmente importante que sigamos apoyando las artes escénicas en vivo”, sostiene.

Su visión parte de una convicción: en un mundo cada vez más digital, asistir a una presentación en vivo conserva un valor único. El encuentro físico entre artista, espacio y espectador genera una energía que no puede reproducirse completamente a través de una pantalla.

Por eso, Gala de Danza no busca únicamente presentar espectáculos. Su apuesta consiste en crear memorias vinculadas a un lugar.

Los Cabos, Londres y ahora Egipto funcionan como escenarios, pero también como parte de la obra.

Y quizá esa sea la verdadera propuesta de Christina Lyon: demostrar que cuando el arte encuentra un destino extraordinario, ambos pueden transformarse mutuamente.

Christina Lyon en LuxuryLab Global 2026

Esta visión fue también uno de los temas centrales de la participación de Christina Lyon, Fundadora y Directora Artística de Gala de Danza, en la reciente edición de LuxuryLab Global 2026, donde presentó la ponencia “Beautiful Artistry in Extraordinary Places”.

Su intervención puso sobre la mesa una pregunta cada vez más relevante para la industria del lujo y los viajes: ¿cómo pueden el arte y la cultura dejar de ser un complemento para convertirse en parte esencial de la identidad de un destino?

La trayectoria de Lyon parece ofrecer una respuesta: creando experiencias capaces de unir talento, lugar, emoción y comunidad, y haciendo que una visita deje de ser simplemente un viaje para convertirse en un recuerdo imposible de replicar.

Beryl Cook convierte Bicester Village en una galería de arte al aire libre

Arte, humor y espíritu británico se encuentran este otoño en Bicester Village, donde el universo de Beryl Cook toma las calles para celebrar el centenario de una de las artistas más entrañables del Reino Unido.

 

Hay algo profundamente británico en la obra de Beryl Cook: el gusto por reunirse, salir, vestirse para la ocasión, comer bien, bailar y, sobre todo, disfrutar. Su mirada sobre la vida cotidiana, cargada de color, ironía y personajes imposibles de ignorar, convirtió a la artista en una de las figuras más queridas del arte popular británico del siglo XX.

Ahora, cien años después de su nacimiento, sus protagonistas dejan el lienzo para tomar uno de los destinos de compras más sofisticados de Reino Unido.

Del 10 de septiembre al 25 de octubre de 2026, presentará una intervención artística de aproximadamente una milla de extensión, concebida en colaboración con House of Voltaire, que llevará el imaginario de Cook a sus calles, jardines y espacios abiertos.

El resultado promete transformar la experiencia habitual de shopping en un recorrido cultural en el que el arte aparece prácticamente en cada esquina.

Una galería sin paredes

Quienes visiten Bicester Village durante estas semanas podrán encontrarse con algunos de los personajes más reconocibles de Cook en formatos monumentales y escenarios especialmente creados para la ocasión.

Mujeres sofisticadas, grupos de amigos, compradores, jardineros y personajes entregados al baile aparecerán integrados en distintos puntos del Village. La propuesta también recupera algunos de los animales que forman parte del universo de la artista, entre ellos perros, gatos y palomas.

Uno de los puntos centrales será una recreación a escala real de Breakfast at Elvira’s, obra de 1996 que remite a un conocido establecimiento de Plymouth relacionado con la familia de Cook. La instalación está pensada también como un espacio para interactuar y fotografiarse, una manera contemporánea de acercarse a una obra que nació precisamente de observar los rituales sociales de la vida diaria.

La intervención convierte así el paseo entre boutiques y restaurantes en una experiencia donde el arte deja de ser contemplativo para convertirse en parte del paisaje.

El universo de Cook, ahora en edición limitada

El homenaje continúa en un espacio pop-up de House of Voltaire ubicado en el corazón de Bicester Village.

Bajo el nombre “Beryl Cook and Friends”, la propuesta reúne una selección de ediciones, objetos y piezas inspiradas en la obra de la artista. La colección abarca desde impresiones y textiles hasta pañuelos de seda, accesorios, vajillas, tazas, bandejas, manteles y otros artículos de diseño.

Para los coleccionistas habrá además una oportunidad particularmente especial: algunas obras originales de Beryl Cook estarán disponibles para adquisición.

La propuesta de precios es amplia, desde piezas accesibles de alrededor de £7 hasta obras que alcanzan las £70,000, permitiendo que tanto nuevos admiradores como coleccionistas experimentados encuentren una forma de acercarse a su legado.

Pero “Beryl Cook and Friends” no se limita a celebrar a la artista. También explora la influencia que su lenguaje visual ha ejercido en generaciones posteriores, reuniendo piezas de creadores contemporáneos como Ashish, Jeremy Deller, Patrizio di Massimo, Anthea Hamilton, Chantal Joffe, Rachel Jones, Ella Kruglyanskaya, Linder, Sarah Lucas y France-Lise McGurn.

La selección incorpora igualmente nombres históricos como Stanley Spencer, Edward Burra y Louis Wain, estableciendo un diálogo entre diferentes momentos de la tradición artística británica.

Una celebración que mira hacia el futuro

El proyecto tiene además una dimensión social que amplía su alcance.

La iniciativa inaugura una alianza de tres años entre Bicester Village y Studio Voltaire, destinada a respaldar el Learning Programme de esta organización artística.

A través de esta colaboración se ampliarán actividades creativas dirigidas a escuelas, universidades y comunidades locales, con talleres gratuitos y programas diseñados para acercar las artes a personas que habitualmente encuentran barreras para acceder a este tipo de experiencias.

Es un componente especialmente significativo porque convierte el centenario de Cook en algo más que una celebración de su pasado: también en una inversión en nuevas generaciones de creadores y públicos.

La familia de la artista ha participado directamente en el proyecto, que llega en un momento de renovado interés por su obra. En 2024, Studio Voltaire presentó una exposición dedicada a Beryl Cook y Tom of Finland, mientras que en 2026, The Box, en Plymouth, su ciudad natal, presentó una retrospectiva que atrajo una audiencia récord.

El arte británico continúa su recorrido hacia Mayfair

La celebración tendrá una segunda escala en Londres. Del 27 de noviembre al 19 de diciembre de 2026, House of Voltaire llegará a Frieze No. 9, en Cork Street, Mayfair, con una selección más amplia de obras, ediciones y objetos creados por más de un centenar de artistas y diseñadores.

La cita coincidirá con la temporada de compras navideñas y permitirá descubrir piezas de arte, diseño, moda y objetos para el hogar en un contexto especialmente ligado al coleccionismo y al lujo londinense.

Para Bicester Village, el proyecto representa también una evolución de su propuesta: el shopping deja de ser únicamente una experiencia de consumo para convertirse en un punto de encuentro entre moda, arte, gastronomía, cultura y entretenimiento.

Y pocas artistas podrían encarnar mejor esa filosofía que Beryl Cook.

Su obra nunca necesitó grandes acontecimientos para encontrar una historia. Le bastaban una mesa llena de amigos, una noche de fiesta, un café, una tienda o un jardín.

A cien años de su nacimiento, sus personajes llegan a Bicester Village para recordarnos precisamente eso: que el lujo también puede encontrarse en el placer de vivir, reír y compartir.

The Beverly Hills Hotel reafirma su legado en The World’s 50 Best Hotels 2026

El legendario “Pink Palace” ocupa el puesto 65 en The World’s 50 Best Hotels 2026 y reafirma su lugar como uno de los grandes clásicos de la hotelería internacional.

 

Hay hoteles que forman parte de un destino y otros que terminan convirtiéndose en parte de su identidad. The Beverly Hills Hotel pertenece a la segunda categoría. Desde 1912, el emblemático “Pink Palace” ha acompañado la evolución de Beverly Hills y, con el paso de las décadas, se ha convertido en uno de los escenarios más reconocibles del imaginario de Hollywood.

Ahora, su nombre vuelve a figurar entre los grandes referentes de la hospitalidad internacional. El hotel ocupa el puesto No. 65 en The World’s 50 Best Hotels 2026, dentro de la lista ampliada de posiciones 51 a 100, un reconocimiento que pone nuevamente en perspectiva la vigencia de una propiedad que ha sabido preservar su personalidad sin renunciar a las expectativas del viajero contemporáneo.

Su fachada rosa, las palmeras que rodean sus jardines y el inconfundible estampado de hojas de plátano de sus interiores forman parte de una estética que prácticamente no necesita presentación. Pero más allá de su imagen, el atractivo del Beverly Hills Hotel está en la experiencia que ha construido alrededor de ella: privacidad, servicio personalizado y una atmósfera que conserva el glamour de otra época.

Una dirección inseparable de Hollywood

Antes de que Beverly Hills se consolidara como sinónimo de lujo, moda y celebridad, el hotel ya comenzaba a convertirse en punto de encuentro para algunas de las figuras que marcarían la cultura estadounidense del siglo XX.

Actores, músicos y productores encontraron en sus habitaciones, restaurantes, bungalows y espacios al aire libre un refugio alejado del ritmo de Los Ángeles. Esa relación con Hollywood permanece como uno de los grandes atributos de la propiedad, aunque hoy se expresa de una manera menos ostentosa y más ligada a la idea de discreción.

El hotel cuenta actualmente con 209 habitaciones y suites, además de 23 bungalows, una de sus propuestas más distintivas para quienes buscan mayor privacidad. Distribuidos entre jardines y espacios de la propiedad, estos alojamientos contribuyen a esa sensación de tener un pequeño universo propio en el corazón de Beverly Hills.

El glamour también se sirve a la mesa

Dentro del hotel, The Polo Lounge ocupa un lugar especial. Su historia está estrechamente vinculada con la vida social de Hollywood y, todavía hoy, mantiene el carácter de uno de esos lugares donde desayunar, almorzar o tomar una copa forma parte de la experiencia de estar en Beverly Hills.

La propuesta gastronómica se extiende hasta The Cabana Cafe, junto a la piscina, y The Fountain Coffee Room, un espacio de inspiración diner que forma parte de la memoria cotidiana del hotel desde 1949.

Más que restaurantes independientes, estos espacios funcionan como distintas puertas de entrada al universo del Pink Palace: desde el ritual de una comida pausada hasta una experiencia más informal junto al agua.

Una piscina con su propia historia

Pocas piscinas de hotel tienen una historia tan cinematográfica como la del Beverly Hills Hotel. El espacio abrió en 1938 bajo el nombre de The Sand and Pool Club, con arena alrededor para recrear la atmósfera de un club de playa en medio de la ciudad.

Con los años, se convirtió en escenario de anécdotas que parecen sacadas de un guion. Katharine Hepburn protagonizó una de las más recordadas al lanzarse al agua completamente vestida; The Beatles celebraron allí una fiesta privada y Leonard Bernstein desarrolló parte de la idea de West Side Story mientras se encontraba en la cabaña número 3.

Hoy, las cabanas privadas ofrecen una versión mucho más sofisticada de aquel espíritu de club, mientras la piscina continúa siendo uno de los espacios centrales para experimentar el particular ritmo de vida de Beverly Hills.

Un refugio de bienestar en medio de la ciudad

El carácter hedonista del hotel también encuentra una expresión contemporánea en The Beverly Hills Hotel Spa, dedicado a tratamientos faciales y corporales, además de servicios de belleza y espacios privados.

Es una extensión natural de una experiencia que privilegia el tiempo libre y la privacidad. Después de una mañana de compras, una jornada de reuniones o un recorrido por Los Ángeles, el spa permite regresar al ritmo pausado que define la propiedad.

Beverly Hills comienza más allá de la puerta del hotel

Parte del atractivo de hospedarse aquí está en su capacidad para funcionar como punto de partida. La ubicación permite alternar la tranquilidad de los jardines del hotel con algunas de las direcciones más codiciadas de Beverly Hills.

A poca distancia aparece Rodeo Drive, donde las grandes firmas internacionales de moda, joyería y relojería conviven con boutiques concebidas como auténticos espacios de arquitectura y diseño. Chanel, Hermès, Louis Vuitton, Cartier, Loewe y Harry Winston forman parte de este recorrido, que convierte las compras en una experiencia mucho más cercana al universo del lujo.

Pero Beverly Hills ofrece una dimensión menos evidente para quienes la visitan por primera vez. Sus calles arboladas, parques, arquitectura residencial, galerías y espacios de arte público invitan a recorrer la ciudad sin prisa.

Entre las paradas destaca Greystone Mansion & Gardens, antigua residencia de la familia Doheny, cuyos jardines y arquitectura también han servido como escenario para numerosas producciones cinematográficas.

Un clásico que permanece vigente

El reconocimiento de The World’s 50 Best Hotels 2026 resulta especialmente significativo porque habla de algo más complejo que una colección de habitaciones o de una dirección privilegiada. El verdadero lujo del Beverly Hills Hotel está en haber construido una identidad tan reconocible que puede evolucionar sin perder aquello que la hizo especial.

Más de un siglo después de su apertura, el Pink Palace continúa siendo una postal de California, pero también un lugar vivo: uno donde la historia de Hollywood convive con la gastronomía, el bienestar, la moda y el nuevo lujo experiencial.

Para quienes buscan descubrir Beverly Hills desde una perspectiva más íntima, hospedarse aquí significa mucho más que reservar una habitación. Es entrar, aunque sea por unos días, en uno de los capítulos más perdurables de la historia de la hospitalidad californiana.

Central Hoteles convierte el Centro Histórico en el escenario de las Fiestas Patrias

Septiembre es uno de los mejores momentos para redescubrir la capital. Entre arquitectura, gastronomía y tradiciones, el Centro Histórico se convierte en el escenario perfecto para vivir México desde una perspectiva diferente.

Hay ciudades que se visitan y otras que se experimentan. La Ciudad de México pertenece a la segunda categoría, especialmente durante septiembre, cuando sus calles se llenan de color, aromas, música y una energía que convierte cualquier recorrido en una celebración.

Para vivir las Fiestas Patrias de una manera más pausada y cercana a la esencia de la capital, el Centro Histórico ofrece una de las mejores ubicaciones posibles. Caminar por sus plazas, descubrir edificios centenarios, detenerse a comer y regresar al hotel sin necesidad de tomar el automóvil permite experimentar la ciudad desde uno de sus escenarios más auténticos.

En este contexto, Central Hoteles reúne tres propuestas de hospedaje que comparten una misma filosofía: hacer de la hospitalidad mexicana parte esencial del viaje.

Dormir frente a uno de los grandes símbolos de México

Zócalo Central ocupa un lugar privilegiado frente a la Catedral Metropolitana y ofrece una de las postales más reconocibles de la capital.

Su rooftop permite contemplar el Zócalo desde las alturas, convirtiendo el paisaje urbano en parte de la experiencia. Durante septiembre, esta perspectiva adquiere un significado especial: desde aquí es posible observar el movimiento de una de las plazas más importantes del país y sentir, sin salir del hotel, el ambiente festivo que caracteriza al mes patrio.

El inmueble conserva el carácter de una construcción histórica, mientras que su renovación incorpora elementos contemporáneos. Pisos de madera, herrería y detalles arquitectónicos conviven con espacios diseñados para una estancia confortable.

La CDMX como destino para caminar

Para quienes prefieren que la ciudad sea protagonista del viaje, Histórico Central propone una experiencia estrechamente vinculada con la arquitectura y la historia del Centro.

El hotel se encuentra en un inmueble con más de tres siglos de historia, donde la arquitectura tradicional se encuentra con una propuesta contemporánea. Su ubicación también permite explorar algunos de los grandes referentes culturales de la zona prácticamente a pie.

Una de las maneras de hacerlo es a través de su walking tour por el Centro Histórico, un recorrido que conecta sitios como la Catedral Metropolitana, el Templo Mayor y el Palacio de Bellas Artes. Más que una actividad complementaria, caminar se convierte aquí en una forma de entender la ciudad: observar sus fachadas, descubrir sus plazas y dejar que cada calle revele una parte de su historia.

Una estancia práctica en el corazón de la ciudad

Canada Central & Rooftop completa la propuesta de Central Hoteles con una alternativa pensada para quienes buscan una ubicación estratégica para recorrer la capital.

A pocos pasos del Zócalo, permite tener al alcance restaurantes, museos, plazas y algunos de los principales atractivos del Centro Histórico. Su propuesta privilegia la comodidad y la practicidad sin alejarse del carácter de la zona.

Las tres propiedades comparten servicios orientados a facilitar la estancia, entre ellos conexión wifi, servicio a la habitación, opciones de alimentos y bebidas y alternativas de transportación. Algunas de las propiedades incluyen además desayuno, ideal para comenzar el día antes de salir a descubrir la ciudad.

Un septiembre para redescubrir México

Más que elegir dónde pasar la noche, hospedarse en el Centro Histórico durante las Fiestas Patrias permite plantear el viaje de otra manera.

La experiencia puede comenzar con un desayuno entre muros históricos, continuar con una caminata por calles que concentran siglos de historia y terminar con una cena de sabores mexicanos. Entre un momento y otro aparecen museos, mercados, restaurantes, plazas y edificios que recuerdan por qué esta zona es uno de los grandes corazones culturales de la capital.

Y es precisamente esa posibilidad de vivir la ciudad sin prisas la que convierte al Centro Histórico en un destino atractivo para una escapada de septiembre.

Este año, celebrar México puede significar algo más que asistir a una fiesta: puede ser despertar en el corazón de la capital, caminar por sus calles, descubrir su arquitectura y dejar que la historia, la gastronomía y la hospitalidad sean parte del viaje.

Central Hoteles propone hacerlo desde tres direcciones distintas, pero con un mismo punto de partida: el corazón de la Ciudad de México.

Antoine Chahwan: “El lujo siempre será cómo haces sentir a una persona”

El presidente de Hotel Operations de Four Seasons para las Américas comparte su visión sobre el futuro de la hospitalidad de lujo, desde la personalización y la anticipación de las necesidades del huésped hasta el valor de las experiencias auténticas y conectadas con cada destino.

En un mundo donde prácticamente todo puede personalizarse y la tecnología permite obtenerlo de manera inmediata, la hospitalidad de lujo enfrenta un reto particular: encontrar aquello que ninguna herramienta puede replicar por completo. Para Antoine Chahwan, President of Hotel Operations de Four Seasons para las Américas, la respuesta está en algo tan intangible como poderoso: la manera en que una experiencia hace sentir a una persona.

“El lujo nunca va a cambiar. Se trata de cómo haces sentir a una persona, de cómo entregas recuerdos y de cómo haces cosas que no son necesariamente tangibles”, explica Chahwan.

Con una amplia trayectoria en la industria hotelera, el ejecutivo supervisa las propiedades de Four Seasons en Estados Unidos, Canadá, México, el Caribe y Centro y Sudamérica. Desde esta posición, ha impulsado una visión centrada en la excelencia del servicio, la innovación y el desarrollo de equipos.

En entrevista en exclusiva para Glits, Chahwan reflexiona sobre el siguiente capítulo del lujo en la hospitalidad y sobre aquello que realmente puede convertir una estancia en una experiencia memorable.

El lujo es una sensación

Para Chahwan, aunque las formas de ofrecer lujo puedan transformarse, su esencia permanece intacta. “Lo que cambia son los medios a través de los cuales lo entregamos”, señala. Puede ser un hotel, un restaurante o una experiencia de viaje; lo importante es cómo se construye cada momento y, especialmente, cómo se atiende cada punto de contacto con el huésped.

La clave está en personalizar la experiencia con empatía y creatividad, sin concentrarse únicamente en los elementos materiales.

“Cuando llegas a un lugar, cuando llegas a un Four Seasons, te sientas y eres reconocido, te sientes importante, bienvenido, comprendido, y además tienes esas pequeñas sorpresas, eso es lo que para mí define el lujo”, afirma.

En este sentido, el verdadero diferencial no necesariamente está en aquello que el huésped puede comprar o tocar, sino en las emociones que se lleva consigo.

“Se trata de un servicio no guionizado, de que el corazón y la mente trabajen en conjunto para ofrecer experiencias mágicas de primer nivel. Son los sentimientos. Es una sensación”, resume.

Anticiparse antes de que el huésped pregunte

La personalización se ha convertido en uno de los pilares de la hotelería de lujo, pero para Chahwan no basta con conocer el nombre del huésped o recordar sus preferencias.

El primer paso, asegura, es cumplir con lo esencial.“Primer o y ante todo, hay que hacer bien lo básico”, explica. Desde la perspectiva del huésped, eso significa llegar a una habitación donde sus preferencias ya sean conocidas y donde el equipo comprenda el motivo de su viaje.

“Cuando viajas, ya sea por mucho o poco tiempo, cuando llegas tus preferencias deberían estar ahí. Tu personalización debería estar ahí. Tu reconocimiento, las cosas que son importantes para ti”, señala.

También es fundamental entender por qué está viajando una persona. “¿Cuál es el propósito de tu viaje? Necesitamos saber para qué vienes para poder adaptar tu experiencia exactamente a lo que estás buscando hacer”, explica.

Para Chahwan, anticiparse es precisamente eso: conocer al huésped lo suficiente para ofrecerle algo antes de que tenga que solicitarlo.

Y para conseguirlo, el papel de los colaboradores es fundamental. “Nuestros empleados están empoderados para hacer lo que sea necesario para asegurarse de que nuestros huéspedes se sientan bienvenidos, importantes y reciban la mejor experiencia posible”, afirma.

Personalizar sin perder la esencia del destino

Uno de los grandes desafíos de la hospitalidad contemporánea es lograr experiencias personalizadas sin convertirlas en fórmulas repetitivas.

La respuesta de Chahwan está en mirar hacia el lugar donde se encuentra cada propiedad.

“Lo más importante es asegurarnos de que la experiencia esté conectada con la ubicación en la que estás”, explica. Para él, esta es una de las mejores maneras de evitar que la personalización se vuelva estandarizada o artificial.

La experiencia de un huésped en Hawái, por ejemplo, debería estar vinculada con la cultura y aquello que ofrece el destino. Lo mismo ocurre en México: “debería ser sobre la hospitalidad mexicana, sobre la cultura de México”.

La personalización, entonces, ocurre en dos niveles: reconocer quién es el huésped y, al mismo tiempo, crear experiencias que solo podrían suceder en ese lugar.

Cuando el destino se convierte en parte de la experiencia

Chahwan pone como ejemplo la propiedad de Four Seasons en Tamarindo, donde la experiencia se construye a partir de la naturaleza y las características de la región.

Los huéspedes pueden recorrer el entorno acompañados por un biólogo que les explica la flora y fauna local, además de conocer los jardines y las granjas donde se cultivan hierbas frescas y otros productos propios de la propiedad.

“Estas experiencias están diseñadas para darte algo único de la ubicación”, explica.

La idea es que el hotel no sea un espacio aislado del destino, sino una puerta de entrada para descubrirlo. Así, la personalización adquiere un carácter más profundo: no se trata únicamente de adaptar el servicio a una persona, sino de encontrar la manera en que esa persona pueda conectar con el lugar que está visitando.

“Así es como la personalización se encuentra con la ubicación de cada una de nuestras propiedades”, señala.

El lujo empieza por lo básico

En una industria cada vez más sofisticada, Chahwan insiste en una idea que puede parecer sencilla, pero que considera fundamental: antes de sorprender al huésped hay que cumplir con las necesidades básicas.

“Cuando llegas a un hotel, lo básico tiene que estar ahí”, afirma. Agua caliente, buen café, buena comida, un elevador que funcione y aire acondicionado son, para el ejecutivo, elementos “no negociables”.

La diferencia comienza después. “El verdadero diferencial será cómo es la experiencia. ¿Cómo estamos anticipando tus necesidades? ¿Cómo estamos ofreciendo lo que buscas sin que tengas que pedirlo?”, plantea.

Ahí es donde aparecen los pequeños detalles que pueden transformar una estancia.

Puede ser reconocer que un huésped está celebrando su cumpleaños y sorprenderlo con un pastel, o descubrir que está viajando para celebrar la graduación de su hijo y preparar un gesto especial.

“Esas son las cosas que nos diferenciarán de todos los demás”, asegura.

Un lujo que no puede estar guionizado

La hospitalidad de lujo del futuro, según Chahwan, tendrá que encontrar un equilibrio entre consistencia y espontaneidad.

El huésped debe recibir estándares impecables, pero la experiencia no puede sentirse mecánica.

Para él, el verdadero lujo consiste en “entregar lo básico de la hospitalidad sin estar guionizado”, permitiendo que los equipos puedan adaptarse y reaccionar a lo que cada huésped necesita en ese momento.

“Tenemos que ajustar y pivotar según lo que el huésped quiere”, explica.

La diferencia está, por tanto, en dejar de pensar únicamente en lo que el hotel considera que el huésped necesita y comenzar a responder a aquello que realmente está buscando.

“Las experiencias de primer nivel deben estar basadas en las necesidades del huésped y no en lo que yo creo que necesitas”, concluye.

Para Chahwan, ese es el verdadero siguiente capítulo del lujo: una hospitalidad capaz de combinar tecnología, personalización y excelencia operativa sin perder aquello que ha hecho de la industria una experiencia esencialmente humana.

Porque, al final, los hoteles pueden cambiar, las herramientas pueden evolucionar y los destinos pueden transformarse, pero la esencia permanece: el lujo está en cómo hacemos sentir a las personas y en los recuerdos que se llevan cuando se marchan.

Esta visión sobre el futuro de la hospitalidad de lujo también formó parte de LuxuryLab Global 2026, donde Antoine Chahwan participó con la ponencia “El próximo capítulo de la hostelería de lujo”. En el encuentro, el Presidente de Operaciones Hoteleras de Four Seasons The Americas compartió sus reflexiones sobre la evolución del sector, la personalización y el papel de las experiencias en la nueva era del lujo. La conversación fue moderada por Arap Bethke, LuxuryLab Global Host 2026.