Todo comenzó con un encuentro bajo el agua. Cuando Marc A. Hayek asumió el liderazgo de Blancpain, ya cultivaba una profunda pasión por el océano y una fascinación particular por los tiburones. Buceando en Indonesia, su experiencia con tiburones ballena —cuyas manchas son únicas como huellas dactilares— despertó en él la convicción de que la comunidad de buzos podía desempeñar un papel clave en la conservación marina.

Ese impulso lo llevó en 2003 a colaborar con Professional Association of Diving Instructors (PADI), promoviendo una idea entonces incipiente: la “ciencia cívica”. El objetivo era movilizar a buzos de todo el mundo para fotografiar tiburones ballena, registrar ubicaciones y aportar datos que permitieran comprender mejor sus rutas migratorias y hábitats. Aunque el concepto aún no estaba maduro, sentó las bases de una visión clara: la fotografía submarina como herramienta científica y de concienciación.

De esa visión nació una alianza decisiva con el Dr. Enric Sala y el proyecto Pristine Seas de National Geographic. Blancpain se convirtió en socio fundador, aportando un millón de dólares anuales durante cinco años. El modelo era innovador: demostrar a los gobiernos que crear áreas marinas protegidas no solo preserva ecosistemas, sino que también fortalece la pesca sostenible y el turismo responsable. El resultado fue contundente: 12 de las 14 expediciones apoyadas derivaron en decretos de protección, duplicando la superficie oceánica protegida hasta superar los 4,7 millones de kilómetros cuadrados.

Otra alianza clave surgió con el explorador y fotógrafo francés Laurent Ballesta, quien soñaba con estudiar el celacanto, pez prehistórico considerado durante siglos extinto. Blancpain financió la expedición Gombessa, que no solo produjo hallazgos científicos relevantes, sino también imágenes premiadas internacionalmente que acercaron al gran público a las maravillas del océano. Para Hayek y Ballesta, mostrar la belleza es más poderoso que exhibir la destrucción: la inspiración mueve a la acción.

Todas estas iniciativas se agruparon bajo el paraguas de Blancpain Ocean Commitment, plataforma que integra expediciones, apoyo científico, fotografía, educación y producción audiovisual. La marca incluso lanzó ediciones limitadas de su colección Fifty Fathoms, destinando parte de las ventas a proyectos ambientales.

El compromiso se ha ampliado con el respaldo a la Mokarran Protection Society en la Polinesia francesa, enfocada en la protección del gran tiburón martillo mediante métodos de estudio éticos e innovadores, y con iniciativas en Filipinas junto a la Fundación Sulubaaï para restaurar ecosistemas dañados por la pesca destructiva.

Hoy, Blancpain también es socio estratégico del programa Adopt the Blue de PADI, que moviliza a miles de buzos como “científicos ciudadanos” para monitorear sitios marinos y apoyar la creación de nuevas áreas protegidas.

Lejos de ser un proyecto estático, Blancpain Ocean Commitment evoluciona frente a nuevos desafíos ambientales. Pero su principio rector permanece intacto: demostrar que el compromiso empresarial, cuando se alinea con la ciencia y la pasión, puede generar un cambio positivo y duradero en los océanos del mundo.

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