Cuando el sol californiano aprieta, Beverly Hills tiene una manera particularmente deliciosa de hacer una pausa. Entre las boutiques de Rodeo Drive, las calles arboladas y los jardines que definen la identidad de la ciudad, el verano puede recorrerse también a cucharadas: con gelato italiano, soft serve, frozen yogurt, smoothies y otras bebidas frías que convierten una tarde de paseo en una experiencia gastronómica.
La propuesta encaja especialmente bien con el espíritu de Beverly Hills: aquí, comer algo dulce no tiene por qué ser el destino final de una jornada, sino una parada más dentro de un itinerario que combina compras, arquitectura, arte y gastronomía. De hecho, el destino cuenta con una selección de establecimientos que permiten diseñar un recorrido propio por algunos de sus sabores más refrescantes.
El gelato italiano como punto de partida
Para comenzar la ruta, Bacio di Latte lleva hasta Beverly Hills el ritual de la gelateria italiana. Su establecimiento de North Cañon Drive prepara diariamente más de 22 sabores en el propio local, con opciones que van desde pistacho y chocolate belga hasta propuestas de temporada. El espacio, inspirado en una cocina de campo italiana contemporánea, invita a sentarse y prolongar la pausa.
Muy cerca, otras propuestas cambian por completo el concepto de postre. En Cassetta, el soft serve adquiere una estética casi de objeto de diseño, con presentaciones florales que han convertido al lugar en una parada especialmente atractiva para quienes también buscan una buena fotografía.
Y para quienes prefieren algo más clásico, Jeni’s Splendid Ice Creams apuesta por helados elaborados desde cero, con una textura sedosa y sabores de marcada personalidad.
Un recorrido para personalizar
El encanto de esta ruta está precisamente en que no existe una única manera de hacerla. Quienes disfrutan de los toppings pueden dirigirse a Go Greek Yogurt, donde el frozen yogurt griego puede personalizarse con una barra de más de 50 ingredientes, desde frutas y nueces hasta chocolates y semillas.
Pinkberry, por su parte, ofrece una alternativa que ya forma parte de la cultura del frozen yogurt en Estados Unidos. Sus sabores se pueden combinar con frutas, dulces, frutos secos y distintas salsas, creando un postre tan sencillo o indulgente como dicte el antojo.
Para una experiencia más contemporánea, Van Leeuwen Ice Cream combina helados premium con una amplia selección de opciones veganas, además de milkshakes, sundaes y sándwiches de galleta con helado.
De Rodeo Drive a un helado escondido
Parte del atractivo de recorrer Beverly Hills en verano está en encontrar pequeños desvíos gastronómicos entre una tienda y otra. Uno de ellos se encuentra en Kith Treats, el concepto de helados y cereales que está escondido dentro de la tienda Kith en Two Rodeo Drive. La propuesta juega con sabores nostálgicos y combinaciones de helado con cereales, convirtiendo una visita de compras en una parada inesperada.
Para quienes prefieren mantenerse en el terreno wellness, Pura Vida Miami ofrece smoothies, jugos prensados en frío, matcha y cafés helados, además de un menú de comida ligera. Su presencia en Beverly Hills suma al recorrido una alternativa inspirada en el estilo de vida saludable de Miami.
También está La La Land Kind Cafe, donde los lattes helados, matchas y cafés de especialidad se sirven en un espacio de estética minimalista. El concepto añade además una dimensión social a la experiencia: la marca nació con una misión enfocada en generar oportunidades para jóvenes que han salido del sistema de acogida.
Cuando el frozen custard es el plan
No todo tiene que ser gelato. Para una parada más informal, Shake Shack incorpora a la ruta sus frozen custards y malteadas, elaborados frescos diariamente. Es una alternativa sencilla para quienes quieren algo frío mientras continúan explorando la ciudad.
Y si la idea es convertir el paseo en una experiencia wellness de alto perfil, Erewhon ofrece sus famosos smoothies, además de jugos prensados en frío, cafés helados y otras bebidas. Sus colaboraciones y smoothies especiales inspirados en celebridades suelen convertirse en fenómenos en redes sociales, lo que ha hecho de sus bebidas una parada particularmente reconocible dentro de la escena de Los Ángeles.
Un verano para recorrer Beverly Hills a cucharadas
Más que una lista de heladerías, esta selección revela otra faceta de Beverly Hills. El destino puede recorrerse entre grandes firmas y escaparates, pero también a través de pequeñas pausas gastronómicas: un gelato recién preparado después de caminar por Cañon Drive, un frozen yogurt personalizado antes de continuar las compras o un smoothie frío para cerrar la tarde.
La propia guía turística de Beverly Hills propone recorridos autoguiados dedicados a sus dulces y permite adaptar las paradas según el tiempo disponible y los intereses de cada visitante.
Así, durante los meses más cálidos, la ciudad ofrece una manera distinta de conocer su lado más relajado: cambiar por un momento el ritmo de las compras y el glamour de Rodeo Drive por una cucharada de pistacho, un soft serve o una bebida helada. Porque en Beverly Hills, incluso combatir el calor puede convertirse en parte del itinerario.






























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