En el extremo sur de Isla Mujeres, donde los acantilados se encuentran con las aguas turquesa del Caribe Mexicano, un proyecto hotelero encontró una segunda oportunidad. Lo que durante años fue conocido por los habitantes de la isla como “el hotel abandonado” hoy es Impression Isla Mujeres, un resort solo para adultos donde arquitectura, arte, diseño y naturaleza conviven como parte de una misma experiencia.

La transformación ha llamado la atención más allá de la industria turística. En 2026, el proyecto fue seleccionado como uno de los tres finalistas en la categoría Hotels de los Porcelanosa International Project Awards (PIPA), reconocimiento internacional que distingue proyectos sobresalientes de arquitectura, interiorismo y construcción.

Pero quizá lo más interesante de Impression Isla Mujeres no es el reconocimiento, sino la historia detrás de su transformación.

De construcción abandonada a refugio de lujo

El proyecto comenzó durante la pandemia, cuando los arquitectos Nadia Borrás Markovic, Andrés Cajiga y Javier Uma conocieron el inmueble que llevaba alrededor de 12 años sin recibir mantenimiento.

La estructura original había quedado inconclusa y, pese al paso de varios huracanes, permanecía en pie. El abandono, sin embargo, había permitido que la vegetación se apoderara poco a poco de los espacios, creando una curiosa convivencia entre la construcción y el paisaje.

Para el equipo de arquitectos, aquella primera visita reveló el potencial del lugar: el edificio se encontraba en uno de los puntos más altos de la isla, con vistas hacia el Parque Natural Garrafón, el Caribe y, a lo lejos, el perfil de Cancún.

En lugar de demoler y comenzar nuevamente, la propuesta tomó una decisión que terminaría siendo fundamental: aprovechar buena parte de la estructura existente.

La intervención buscó reducir demoliciones y desperdicios y, al mismo tiempo, replantear por completo la experiencia del huésped. El resultado fue una arquitectura de líneas orgánicas, materiales naturales y grandes aperturas hacia el mar.

Una arquitectura pensada para mirar al Caribe

Uno de los principales retos consistía en conectar un edificio ubicado en lo alto de los acantilados con el mar. La solución llegó a través de una serie de plataformas escalonadas que incorporan piscinas, terrazas y espacios de diferentes dimensiones.

A nivel de playa, muelles de madera permiten incluso la llegada por mar y delimitan una especie de piscina natural frente al hotel.

La arquitectura se construyó alrededor de una idea sencilla: que el paisaje fuera el protagonista.

Las fachadas fueron redefinidas con bandas ondulantes que evocan el movimiento del viento sobre el agua, mientras que los tonos blancos cálidos, la madera y la vegetación ayudan a integrar el edificio con el entorno.

En interiores, la propuesta sigue una línea similar. Piedra natural, maderas claras, textiles neutros, arcos y piezas artesanales mexicanas aparecen en las suites y áreas comunes.

Cada categoría de habitación tiene una personalidad propia, aunque todas comparten un elemento esencial: las vistas al Caribe desde sus terrazas privadas.

El Tëmplo, la gran joya arquitectónica

Hay un espacio que resume buena parte de la filosofía de Impression Isla Mujeres: El Tëmplo.

Concebido por Arquitectura Mixta y Javier Uma, este espacio de contemplación está coronado por una espectacular estructura de bambú inspirada en los arrecifes y las formaciones de coral cerebro características del Caribe Mexicano.

La pieza fue construida artesanalmente utilizando alrededor de 60 kilómetros lineales de bambú mexicano proveniente de plantaciones sustentables en Chiapas.

Sus grandes arcos, algunos de más de una tonelada, fueron ensamblados a mano y posteriormente entrelazados mediante patrones triangulares y un tejido artesanal conocido como “punta perdida” o “nido de ave”.

El resultado es una estructura escultórica que cambia con el movimiento de la luz y el viento. Sobre ella, pequeños móviles de bambú generan la sensación de que el mar se mueve también sobre el cielo.

Más que un escenario para fotografías, El Tëmplo funciona como un espacio para detenerse y contemplar el horizonte. Y su ubicación lo convierte en uno de los puntos privilegiados del resort para disfrutar del atardecer.

Un hotel que también es una galería

El arte mexicano forma parte de la identidad de Impression Isla Mujeres. Diversas intervenciones y piezas de artistas nacionales fueron integradas a la arquitectura para acompañar el recorrido por el resort.

La intención es que las obras no funcionen como simples elementos decorativos, sino que establezcan un diálogo con los materiales, las formas arquitectónicas y el paisaje.

Incluso algunos de los espacios gastronómicos fueron concebidos con una personalidad propia. Cacao, Isola, Wildfire Grill, Sake, La Vista y Spezia exploran distintas atmósferas y referencias culturales, desde la estética japonesa hasta influencias mediterráneas e italianas.

El resultado es que recorrer el resort implica pasar de un ambiente a otro sin perder la conexión con el Caribe.

El diseño también cambia con la luz

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la manera en que fue pensado para transformarse a lo largo del día.

Durante las horas de sol, UNIK Sky Lounge, ubicado en el punto más alto de la propiedad, funciona como un espacio abierto de descanso junto a las piscinas. Al caer la tarde, el ambiente cambia: aparecen las linternas, los fire pits y una iluminación inspirada en Marruecos, Tulum y el Mediterráneo.

En el acceso al rooftop, otra intervención de Arquitectura Mixta y Javier Uma recrea la sensación de atravesar una caverna submarina. Miles de piezas de bambú forman figuras ondulantes que recuerdan las olas y los arrecifes.

La iluminación nocturna también transforma otros espacios del hotel, como el atrio principal, donde una gran cascada de cristal atraviesa diferentes niveles y adquiere una apariencia casi estelar al caer la noche.

Una experiencia de lujo frente al mar

La arquitectura es el punto de partida, pero la propuesta de Impression Isla Mujeres se extiende a la experiencia del huésped.

La llegada comienza a bordo de un catamarán exclusivo, antes de instalarse en alguna de sus 123 suites frente al mar, todas con terrazas privadas y tinas mayas de relajación.

Bajo el concepto Endless Privileges®, el resort ofrece servicio personalizado de mayordomo, cinco restaurantes de especialidad a la carta y ocho bares, además de una selección de vinos y servicio de sommelier.

El bienestar también ocupa un lugar central. El spa fue diseñado como un recorrido orgánico de curvas, texturas, aromas y juegos de luz y sombra que culmina en una alberca de sensaciones abierta hacia el mar.

La conexión con la naturaleza continúa fuera del hotel mediante actividades como recorridos en bicicleta por la isla y experiencias relacionadas con el entorno marino.

Lujo con una mirada más responsable

La sostenibilidad fue otro de los criterios considerados desde la transformación del inmueble.

El aprovechamiento de la estructura existente permitió evitar demoliciones innecesarias, mientras que el resort incorporó medidas como paneles solares, un sistema propio de embotellado de agua y programas de conservación ambiental.

También mantiene una alianza con Saving Our Sharks Foundation, enfocada en la protección de los ecosistemas marinos.

En este sentido, el proyecto plantea una idea de lujo que va más allá de los acabados, las suites o el servicio personalizado: se trata de crear una experiencia sofisticada sin perder de vista la fragilidad del entorno donde se encuentra.

Un reconocimiento que pone la arquitectura en primer plano

La nominación a los Porcelanosa International Project Awards 2026 confirma que Impression Isla Mujeres ha logrado destacar también desde el punto de vista arquitectónico y de diseño.

El resort ha recibido además otros reconocimientos internacionales, entre ellos el AAA Five Diamond Award, Tripadvisor Travelers’ Choice Best of the Best y distinciones de Forbes y Luxury Travel Advisor.

Sin embargo, su historia resulta particularmente interesante por el punto de partida. Un inmueble que durante años permaneció abandonado terminó convirtiéndose en un proyecto que busca integrarse al paisaje en lugar de dominarlo.

Hoy, desde sus terrazas, piscinas y espacios de contemplación, el protagonista sigue siendo el mismo que encontraron los arquitectos durante aquella primera visita: el Caribe Mexicano.

Impression Isla Mujeres demuestra así que la arquitectura hotelera puede ser algo más que un escenario para las vacaciones. También puede convertirse en una forma de recuperar un espacio, contar una historia y crear una nueva manera de experimentar un destino.

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