Texto: Ana Pazos

Mi definición favorita de empoderar es esta:

“Desarrollar en una persona confianza y seguridad en sí misma, en sus capacidades, en su potencial y en la importancia de sus acciones y decisiones para afectar su vida positivamente”.

La mujer moderna tiene muchos roles y, si los tiene, uno de los más importantes es la educación de sus hijos, criarlos para que tengan confianza en quiénes son y lo que pueden llegar a ser.

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Para las mamás, nuestro desafío es un equilibrio delicado: no ser excesivamente protectoras pero educarlos de acuerdo a sus capacidades.

Quien ama, educa y quien educa desde el corazón, pone límites. Muchas veces la culpabilidad por el trabajo, por nuestros miedos, por la falta de tiempo de calidad que podemos dedicarle a los niños, es la excusa más fácil para evitar decir “NO”, pero esa palabra no nos convierte en una especia de dictadoras; usándola en momento y forma adecuada, es la expresión más pura del amor y del cuidado, no de consecuencias negativas permanentes en el futuro de tus hijos.

Dejarlos que aprendan a tomar decisiones propias sobre los temas que realmente marcan su vida. Cuando permitimos que se equivoquen, que aprendan a lidiar con la frustración y a manejar sus emociones desde chicos, cuando no les resolvemos la vida, estamos abonando a su futuro y a su inteligencia emocional. Así que, en cada edad, hay que dejarlos hacer cuanto les sea posible, aunque se equivoquen y tengan que aprender de sus errores.

Y ojo también con la falsa concepción de que los niños siempre tienen que estar felices; la ira, la tristeza y el miedo, son emociones importantes que también hay aceptar y aprender a manejar; de otro modo, en el futuro cualquier sentimiento negativo, por más pequeño que sea, se convierte en frustración y sufrimiento.

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Les dejo algunos tips del coaching para ayudar a tu hijo a descubrir su poder interior:

1. Inculca el autoconocimiento. Enséñale a conocerse bien, a entender sus habilidades y desarrollar sus debilidades sin prejuicios. Cuando un niño conoce sus capacidades, tiene la confianza de que puede con todo lo que se crea capaz. Aliméntalos con valores y autoestima: un niño seguro será capaz de realizar sus deseos y tareas, y sentirse  realizado y feliz.

2.  Haz las preguntas correctas. Cuestionar es algo inherente del ser humano, y a lo largo de nuestra vida, aprendemos a dar respuestas y a valorar el poder de las preguntas. Cuando cuestionamos algo, nos lanzamos hacia nuevas posibilidades de ser y actuar. “¿Qué harás?” es muy diferente a “¿Qué podrías hacer?”, “Qué tienes pensado hacer?”, “¿Cuál de estas opciones prefieres?”… ¿A poco no? Por eso, deja que tus hijos se expresen, den su punto de vista y usen las preguntas para poner objetivos.

3. Practica el pensamiento positivo. Pensar de forma positiva proporciona una visión más optimista de la vida, encaminando sus aciones en la dirección de sus sueños y objetivos.

4. Crea hábitos positivos. Algunos recomendados por la Universidad de Harvard:

  • Agradecer: no dejes que dé por hecho todo lo bueno; enséñalo a agradecer una cosa al día.
  • Hacer deporte: para que el cerebro libere endorfinas y el cuerpo crezca fuerte y sano.
  • Meditar: hacerlo con ellos desde chicos aumentara su tolerancia a la frustración y les permitirá ser personas centradas y positivas desde chiquitos.
  • Tener resiliencia: es la capacidad de salir de cualquier situación desagradable con un aprendizaje sólido y más fuerza de carácter. Practícalo con ellos cuando estén frustrados, tristes o enojados por algo con preguntas como: “¿Por qué crees que pasó esto?, ¿cómo te sientes al respecto?, ¿qué aprendiste?, ¿cómo quieres resolverlo?”
  • Disfrutar: inspíralos a sentirse felices con tiempo libre lejos de aparatos electrónicos.

5. Ayúdalo con un plan de acción: Si tu hijo no está satisfecho con algo, pregúntale qué le gustaría hacer diferente para estar mas contento. Guíalo para que piense en acciones que contribuyan a solucionar su problema con un plazo determinado (así pones el foco en la solución, no en el problema). Recuérdale que si actúas diferentes, tienes un resultado diferente.

6. Desarrolla la responsabilidad y el compromiso. Enséñales que los actos tienen consecuencias –buenas o malas– y que sus resultados dependerán qué tanto se comprometió con algo y tuvo la responsabilidad de asumir sus decisiones.

7.  Dales independencia. Fomenta que resuelvan cosas por sí mismo, contigo como guía; que detecten los problemas o los sentimientos negativos y encuentren una salida. Fomentar su independencia es un acto de amor, no de irresponsabilidad.

8. Sé un ejemplo. Los niños imitan los comportamientos, actitudes y hasta palabras de sus padres; si quieres un hijo empoderado y fuerte, empodérate y asume tu fuerza como mujer y como mamá.

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Mantra para tu hijo:

Yo quiero,

yo puedo,

yo consigo, 

yo logro.