‘Un par de hilos en blanco; diez pares de azul; ocho pares de rojo; diez pares de azul’… En su
mente, María Meza Girón, hace el recuento de los hilos de algodón que habrá de
emplear para formar la urdimbre de una capa ceremonial, para después pasarla a su telar de
cintura, atado con fuerza al tronco de un árbol.

Mujer de gran fortaleza de espíritu, prepara las urdimbres los domingos, día de la semana que está libre de actividades agrícolas.

A mediados de la década de 1970, por iniciativa de la maestra Teresa Pomar —fundadora del
recién creado Fonart— y con el apoyo de su hijo, Pedro Meza Meza, Rosa Hernández, de
San Andrés Larráinzar y otras compañeras tejedoras, María Meza se organizó para crear la
cooperativa Sna Jolobil (Casa del Tejido), en San Cristóbal de las Casas.

Los lineamientos de esta asociación se trazaron bajo los principios de detener la extinción de los diseños de los tejidos antiguos, así como de recuperar otros que, por la complejidad de su elaboración, ya habían caído
en desuso. En 1978, Pedro Meza fue nombrado secretario del Consejo de Representantes de las
artesanas, y desde entonces hasta 2008 trabajó arduamente en favor de la cooperativa.

Hoy en día, Sna Jolobil, reúne a artesanos de más de treinta comunidades indígenas chiapanecas que
ponen su empeño en el rescate y revitalización del arte textil maya, además de organizar cursos y
talleres en los que se transmiten los conocimientos a las nuevas generaciones y, asimismo, se
diseñan estrategias para la comercialización de los textiles.

Durante los primeros años de aprendizaje elaboró su propia ropa, bolsas para la casa, para vender
y algunos huipiles para la abuela y, a los catorce años, vivió otra revelación, cuando en un viaje a
San Cristóbal de las Casas, observó que una joven, estudiante del tejido, mientras aprendía y
practicaba, iba dibujando los diseños en una hoja cuadriculada: ‘En esa ocasión me di cuenta de que estaba frente a una nueva posibilidad técnica’.

A partir de  esa fecha, se dedica a reproducir y a recopilar las más diversas figuras decorativas de la
indumentaria tradicional de los Altos de Chiapas en papel cuadriculado milimétrico.
Fue así como, en 1998, con el apoyo de Fomento Cultural Banamex, Pedro Meza se dio a la tarea
de llevar a cabo el proyecto de rescate de los diseños textiles grabados en los ancestrales dinteles,
estelas y esculturas de Yaxchilán, sitio arqueológico de la antigua ciudad maya, ubicado en el
municipio de Ocosingo.

Saber apreciar los diseños, recrear, interpretar y comunicar son los procedimientos y las
herramientas que adquirió Pedro entorno al diseño textil tradicional de las comunidades indígenas de Chiapas.

La calidad en la labor y el diseño de las figuras se encuentran arraigadas en la memoria y en la habilidad de estos dos notables tejedores. Platicamos con ella acerca de su visión como artesao mexicano, su incursión en la plataforma Back to the Roots que rescata técnicas ancestrales y las impulsa a que tengan proyección internacional.

 ¿Qué lineamientos sigue la Casa del Tejido para rescatar tejidos y formas de bordar antiguas?

Sigue programas de estudio de técnicas antiguas y capacitaciones impartidos por las tejedoras con mayor experiencia. La información que se tiene es herencia por tradición cultural, el asociarse a instituciones que se interesan en el rescate de técnicas antiguas y el apoyo o lo que se hace en la Casa del Tejido es fundamental para poder continuar con los trabajos y objetivos

Se revisan documentos de estudios y publicaciones de arqueología y de ahí con asistencia de especialistas retoman las ideas, para hacer las piezas.

Tiene dos líneas de acción: por un lado preservar tal cual los diseños, los tejidos, colores y usos de las piezas que se realizan y por el otro innovar técnicas, diseños, modelos colores y usos, sin alterarlos.

¿Cuáles son los tres pilares de Sna Jolobil?

1- Conservar la tradición textil de herencia Milenaria.

2- Realizar piezas conforme a la necesidad de las comunidades para su uso y comercialización para impulsar su economía.

3- La asociación con instituciones importantes para seguir capacitando y promocionando trabajos.

¿Cuánto tiempo lleva hacer y cuántas personas hay involucradas para crear un típico huipil?

Entre 6 y 7 personas

  • El pastor que cuida los borregos y que posteriormente los trasquilará y venderá la lana en “greña”.
  • Hilador, comprará la lana en “greña” y  según la región y pieza a elaborar y realizar el calibre de los hilos a usar.
  • El que Tiñe los hilos según lo que requiera el diseño.
  • La Tejedora realizará la pieza sobre él diseño tradicional respetando todos y cada uno de los detalles del mismo.
  • La terminación la da las personas los que lavan las piezas y detallan los bordados y tejidos.
  • Punto de venta donde están las personas que al final venderán las piezas.

Todos se benefician de la venta de las piezas.

¿Ha sido difícil rescatar el diseño textil tradicional de las comunidades indígenas de Chiapas?

El obtener información fidedigna al inicio era complejo pues eran técnicas aprendidas por tradición oral y que no había escritos sobre cómo realizarlo.  Todo fue basado en la memoria colectiva y a la tradición y sobre todo el ir y observar directamente de los sitios arqueológicos

Convencer a los tejedores fue  difícil al principio por el factor dinero y de credibilidad en el proyecto por parte de los artesanos, pero al tener recursos fue más fácil pues los y las tejedoras tuvieron apertura para interactuar y lograr crear la sociedad.

También la idea de preservar lo tradicional es complejo, pues la competencia con los materiales sintéticos era complicada y fue difícil convencer a los artesanos de seguir con la tradición.

¿Cuál es su expectativa en formar parte de la plataforma Back to the Roots para proyectar esta iniciativa a nivel global?

La venta principalmente y la proyección de la región, dando a conocer no solo los trabajos tradicionales milenarios sino también que se vea la capacidad que se tiene para crear nuevos diseños y modelos de uso diario.

Contar también con el apoyo para continuar con la tradición y así seguir con el proyecto para ayudar a toda una comunidad de artesanos tejedores conformada por familias de adultos, jóvenes y niños

¿Qué cualidades tienen los bordados chiapanecos de los demás?

Los textiles de los altos de Chiapas se distinguen de otros por su estilo conservador, clásico y no extravagante, son muy similares a diseños milenarios y al continuar con los diseños antiguos, el cliente apoya todos los que participan en su elaboración y lleva consigo la marca indiscutible de la tradición de los textiles.

¿Qué experiencia les deja rescatar técnicas ancestrales de nuestra cultura?

Que somos un referente de las tradiciones culturales, enseñamos a jóvenes y unimos familias, al tener un respaldo económico con proyección a nivel internacional; se confirma que la elaboración de los textiles es un espacio de trabajo, de belleza, de armonía y de felicidad.