Un rebozo especialmente elaborado por su padre envolvió a Camelia Ramos Zamora, cuando nació; casi veinte años después, ella descubriría que provenía de una familia de larga tradición rebocera.

De pequeña se trasladó a vivir de su natal Tenancingo, en el Estado de México, a la cercana población de Malinalco, en tanto su padre, Isaac Ramos Padilla, decidió retomar su antiguo oficio.

Con el deseo entonces de aprender el proceso del telar de cintura y de heredar sus secretos, le pidió que le enseñara. A contracorriente, porque el oficio se transmite entre hombres, lo convenció y así fue como inició el camino que ahora la coloca como una destacada creadora de estas tradicionales prendas mexicanas.

Don Isaac, fue un gran tejedor que debió abandonar su oficio por cuestiones económicas, ganó el Premio Nacional de Arte Popular 2008 y su obra recibió un gran número de reconocimientos. Cuando se decidió enseñar la técnica a Camelia y a su esposo, José Mancio Gutiérrez, lo hizo con entusiasmo, de principio a fin.

Ésta inicia con montaje de los hilos en el urdidor, el conteo de los hilos, el pepenado, el boleo para hacer los trazos y diseños, el amarre, el teñido y el diseño, hasta llegar a la parte propiamente del tejido, el paso de la lanzadera entre los hilos de la urdimbre para hacer la trama ‘más de diez mil veces’.

Elabora los rebozos con hilo de algodón cien por cien, que tiñe con tintes naturales: grana cochinilla, cáscara de nuez, granada cordelina, tinta humo, oxidado de metales, añil, lama y palo colorado, entre otros.

Con su familia instaló una escuela-taller llamada Xoxopastli, que está muy bien estructurada y cuenta con todos los servicios básicos: ‘Creo que tenemos que tener una vida digna como artesanos y un espacio bonito donde, además de trabajar gran variedad de diseños, se imparten talleres a todo aquel que quiera aprender la técnica’. 

Camelia también ha sido reconocida con varios premios y ha participado en diversas exposiciones tanto en el país como en el extranjero, en donde ha puesto en alto el arte del textil mexicano con sus finos y elegantes rebozos. 

Platicamos con Camelia Ramos acerca de sus raíces y su legado artesanal.

¿Cuál fue el legado más grandes que le dejó don Isaac?

Al ser mi padre siempre trabajé a su lado y me enseñó a hacer los rebozos fuera de lo tradicional, innovando en combinaciones de colores y diseños.

El uso de colores fuertes y combinaciones poco ortodoxas eran su sello particular y la herencia que le deja como tradición. Él me decía ‘Quiero ser reconocido por el uso de colores no comunes’.

Todo lo que sé lo aprendí a mi padre y sobre todo esa idea de siempre innovar respetando lo tradicional.

¿Qué características hacen de un rebozo una pieza casi de colección? 

  • Se hace en telar de cintura no lleva serie (no lleva un patrón de dibujo)
  • Se adquieren los hilos comerciales o de tintes naturales
  • Debanado seleccionar hilos
  • Urdir qué dibujo y colores
  • Pepenar proceso del diseño
  • Amarrar técnica ikat
  • Teñido del telar o hilos para luego ser desamarrados
  • Se monta él urdimbre
  • Tejido en telar de cintura proceso de entre 2 a 8 meses de trabajo
  • Rapacejo terminado, se hace el anudado y tejido de las puntas “empuntar”
  • Materiales: Algodón 100%, tintes naturales, cochinilla, cáscara de nuez, añil, flores, cortezas, etc.

¿Cuál es su misión en el mercado artesanal?

Hacer que la tradición y cultura no se pierda para darle un valor a las artesanías, con el taller familiar ya le doy trabajo a muchas personas casi 100 familias dependen de lo que se realiza y prácticamente es su principal sustento.

¿Qué experiencia personal y profesional te ha dejado fundar Xoxopastli?

Xoxopastli, significa herramienta de madera del urdimbre con la cual se va realizando la unión de los hilos. En lo profesional me resulta satisfactorio rescatar esta tradición de hacer rebozos en Malinalco, puesto que ya se había perdido, me agrada dejar así un legado y trascender en la labor artesanal y así continuar con la tradición no solo de la familia sino de su comunidad. En lo personal, al participar toda mi familia en el taller nos ha logrado unir más.

¿Qué experiencia le ha dejado rescatar técnicas familiares que enaltecen nuestra cultura?

Es muy importante pues continuo el trabajo de mi padre y con una tradición donde se lleva el nombre de México en cada prenda. Para mí la artesanía es la su forma de vivir, es mi pasión.

El rebozo es un abrazo mexicano, es una segunda piel y es algo que se debe portar con orgullo. Las artesanías son milenarias y de gran belleza y colorido, todas representan la cultura más rica y viva de México, su proyección y promoción logran que sean reconocidas en otros ámbitos no solo el artesanal, pues con las innovaciones y nuevos diseños se puede llegar a otros mercados y personas en todo el mundo, pues también elabora en y con tela de rebozo: chalecos, capas,  zapatos, carteras, Quechquémitls, etc.