Alfonso Soteno Fernández, afirma que Tito Fernández, su bisabuelo, fue el precursor en Metepec, Estado de México, de la tradición escultórica de los árboles de la vida: coloridas esculturas en barro modeladas a mano y adornadas con figurillas al pastillaje.

Desde los ocho años, el pequeño Alfonso empezó a familiarizarse con las cualidades del barro, al mismo tiempo que auxiliaba a su madre, doña Modesta Fernández Mata, reconocida cazuelera del lugar. A los dieciséis —junto con su hermano Mónico— hizo su primer árbol de la vida.

Medía 1.20 metros que, en aquel tiempo, era el más alto que se había hecho. Su padre, don Darío Soteno, albañil de oficio, los asesoró para hacer un horno más grande en donde quemar la producción de grandes dimensiones.

En la Casa de las Américas, en La Habana, Cuba, hay una pieza suya que alcanza los siete metros de altura, orgullo del maestro. Para Fomento Cultural Banamex —con motivo del bicentenario de la Independencia y en colaboración con su hijo Juan José— realizó un árbol de la vida de cinco metros con gran expresividad.

Además de los árboles de la vida monumentales, hay otras figuras por las que el maestro siente inclinación y que realiza magistralmente: hermosos nacimientos, calaveras, graciosos entierros y algunas piezas antiguas a partir de los moldes que heredó de su madre, como sus sirenas vidriadas.

Por su parte, Óscar Soteno Elías, hijo de Alfonso, trabaja en su propio taller, donde también elabora magníficos árboles de la vida. Lo suyo son la expresión más acabada de esa especialidad, y en ellos ha conseguido desarrollar una enorme variedad de temas singulares, además de un hechura preciosista, pulcra y refinada que denota la maestría alcanzada.

Originalmente, los Soteno obtenían el barro “colorado, amarillo y negro” en los bancos de arcilla del pueblo de Ocotitlán, pero actualmente esos bancos se han agotado y los artesanos tienen que comprar el material en San Lorenzo Cuauhtenco, en el municipio de Calimaya.

Al barro se le agrega plumilla de tule, una fibra vegetal que le proporciona la consistencia adecuada. El barro negro se emplea sobre todo para las piezas de gran formato porque resulta más resistente. Para esculpir, utilizan moldes de diferentes tipos, hilos, piedra para moler, estiques, paletas para modelar a mano, lienzos de algodón para alisar, pinturas, pinceles y alambre.

Alfonso y Óscar, miembros de esta gran familia de reconocido linaje artesanal y de enorme prestigio dentro y fuera de México, han recibido centenares de premios y distinciones como unos de los maestros más representativos del barro.

Ordenada y bonita, la tienda-taller de Óscar, que se encuentra al lado de la de su padre Alfonso, es un espacio lleno de color, en donde se aprecia su gran capacidad de creador.

Platicamos con don Alfonso Soteno acerca de su visión como experto en barro. Ésto fue lo que nos platicó:

¿Cuál es la enseñanza más grande que le ha dejado don Tito Fernández?

Mi abuelo por medio de mi madre nos dejo un gran legado, lo tomamos como un ejemplo a seguir así como veía a mi madre trabajar y esforzarse en siempre tener piezas para ir a vender, yo desde niño también yo hacía piezas así como Don Tito empezó.

Su madre doña Modesta le contaba de sus anécdotas con Diego Rivera y las enseñanzas sobre consejos de como pintar mejor sus piezas, a él le deben darlos a conocer en un museo en la ciudad de México, gracias a eso y al esfuerzo de su abuelo y su madre se dieron a cocer en todo México.

¿Qué opina de formar parte de la plataforma global Back To The Roots que apopya al comercio justo de artesanos?

Me parece  un gran honor y poder seguir manifestando mi arte y técnicas tradicionales. Y acceder a más personas y se puedan conocer más las artesanías mexicanas

¿Qué significado tiene personalmente para ud. el Árbol de la Vida?

Es retomar el sueño de mi madre y mi esfuerzo y dedicación. Cada árbol representan mi perseverancia que desde joven tuve por hacer árboles de gran tamaño. De acuerdo a lo que hacía su madre él se basó en hacer algo sobre bajo propio diseño, colocando elementos diferentes.

¿Cuáles han sido los obstáculos de su profesión?

Al inicio en el  proceso de hacer mis árboles de gran tamaño y de cómo llegar a poder lograr hacerlos mediante la innovación en técnicas e ir ajustando en los errores que había tenido y poder superarme.

El saber que sobre mis hombros está el apellido de toda una tradición y la responsabilidad de no dejar perder este arte.

¿Qué legado piensa transmitir a las siguientes generaciones con su trabajo artesanal?

Así como él no desistió en hacer sus árboles de gran tamaño, pretende que sus hijos y alumnos siempre busquen arriesgarse y poner el apellido y la tradición muy en alto. Mi gran su sueño es hacer un museo con mi nombre, con piezas de mi abuelo, de mi madre y mías.

¿Cómo lo hace sentir ser considerado uno de los maestros más representativos del barro en México?

Un gran orgullo pues sus piezas se han considerado como obras de arte y eso le da una gran responsabilidad de mantener el apellido de su familia muy en alto y de tener el compromiso de mantenerse en ese estatus y hacer más por difundir y enseñar lo que sabe.

También platicamos con Óscar el Árbol de la Vida es la vida misma, porque lo ve con pasión y amor, le da una gran satisfacción poder crear estas piezas y más porque sabe que tiene la habilidad de crear algo nuevo sin perder la tradición.

¿Qué planes tienes con tu visión artesanal?

Quiero dejar el amor por la tradición y la idea de innovar y no estancarse y buscar los nuevos gustos del público. Mantenerme informado y hacer piezas con temas fuera de lo cotidiano, pero siempre con los  elementos tradicionales sin perder el sello distintivo de la familia.

¿Utilizan algún proceso de reciclaje en su técnica?

Se puede reutilizar solo cuando está crudo el barro, además de ocupar hornos de gas que contaminan menos que los de antes con petróleo o leña.