La sociedad moderna ha desarrollado una debilidad por la industria de la moda, pareciera que acumular más y más prendas en el clóset nos hace menos vulnerables al vacío emocional. No ha pasado una tendencia y apenas la adoptamos, cuando ya existen otras nuevas y nos dejan sin tiempo para detenemos a pensar que quizá, nos alejamos de la autenticidad y nos acercamos al consumismo colectivo.

Las redes sociales no paran de convertirse en una fuente inagotable de imágenes de referencia y estilos, enfocada en adorar a celebridades y artistas del medio audiovisual con base al estilo y apariencia que luzcan.

¿Somos conscientes de la forma en que consumimos? Podemos costear lo que usamos diariamente o recurrimos al seductor truco de pago sin intereses y nos encadenamos a 3,6 o hasta 12 meses a pagar un objeto que no sabemos realmente si lo necesitamos.

Incluso, una reciente investigación acusó a la industria textil de representar un peligro para el mantenimiento del ecosistema. Esto debido a que es una de las industrias que mayor contribuye al calentamiento global, con un estimado de más de 1.200 millones de toneladas de emisiones de gases invernadero en tan solo un año. Superando a todas las aerolíneas y a las empresas de paqueterías juntas.

Uno de los elementos más usados en esta industria del fast fashion son las microfibras de plástico. Las cuales se pueden acumular en los océanos, llegando a contaminar el mar y representando un peligro para la vida marina y para los seres humanos. Además, de otros elementos como fibras sintéticas producidas con petróleo, fertilizantes y otros químicos.

Para evitar malo hábitos al momento de comprar ropa te recomendamos:

1.- Optar por marcas comprometidas con el medio ambiente.

2.- Revisar a profundidad lo que tienes, reutiliza y controla el deseo de adquirir cualquier ropa nueva que salga en el mercado.

3.- Evitar caer en la tentación de las rebajas y mejor echa un vistazo sobre qué puedes donar y contribuir con aquellos más necesitados.

4.- Deja de seguir páginas de tus marcas favoritas y no te suscribas a newsletters. Dile por fin adiós a las tarjetas departamentales y dale un descanso a tu cartera.