Frente a los ritmos frenéticos hay otra forma más tranquila y plena de vivir: olvida las prisas y la multitarea y únete a la revolución de la lentitud.

Si solo te dedicas a trabajar, duermes cansado, despiertas sin ganas y, en esencia, no logras conectar con lo que realmente quieres, entonces hay que tomarse las cosas con calma, volver a conectar con nosotros mismos.

Aunque muchos nos sentimos instantáneamente atraídos por la idea de reducir la marcha, alejar el estrés y disfrutar más de los placeres de la vida, la realidad es que nuestra primera reacción es preguntarnos ¿cómo lograrlo? Y es que la simple idea seduce, pero cuando nos damos cuenta que no tenemos tiempo, lo vemos como un sueño imposible.

Recuerda que eres responsable de tu vida y de decidir qué ajustes quieres hacer para mejorar tu experiencia en ella. No se trata de dejarlo todo y vivir libre de responsabilidades y ataduras, sino de frenar aquello que nos consume.

La Slow Life requiere de tener ganas de cambiar. La realidad suele tomarnos por sorpresa y caemos en la cuenta de que llevamos algún tiempo sin prestar atención a aquello que nos rodea. Esa es la famosa sensación de que la vida está pasando por delante de nuestros ojos y no estamos tomando el control de ella.

Si sientes que todo va demasiado rápido y estás perdiendo de momentos significativos, si sientes que el trabajo y las obligaciones te tienen a punto de perder la cabeza, estás saturado de redes sociales y no sabes por dónde empezar tu cambio, ¡aquí van los pasos para regresar a tu centro!

Apunta estos consejos para que empezar septiembre con una filosofía de vida tranquila.

OCIO

Si eliminamos todos los estímulos, nos ponemos nerviosos, nos entra el pánico y buscamos algo, lo que sea, para llenar el tiempo. En esta era atiborrada de medios de comunicación, rica en datos, hemos perdido el arte de no hacer nada, de cerrar las puertas al ruido de fondo y las distracciones, de aflojar el paso y permanecer a solas con nuestros pensamientos. Se vale no hacer nada después de una semana llena de actividades.

 EL TRABAJO

Millones de personas van a trabajar incluso cuando están demasiado cansadas o enfermas para ser eficaces. Y son también millones las que no toman todas las vacaciones a las que tienen derecho.

El exceso de trabajo deja menos tiempo y energía para el ejercicio y nos hace más proclives a tomar alimentos de una manera cómoda pero inadecuada. Las empresas también pagan un alto precio, es de sentido común: somos menos productivos cuando estamos cansados, estresados, nos sentimos desdichados o enfermos. A veces, trabajar menos significa trabajar mejor.

LA MENTE

Para que el movimiento Slow se instale en nuestras vidas, necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, necesitamos aprender a aquietar nuestra mente, a liberarla en algún momento de los continuos estímulos que la empujan frenéticamente hacia delante. Para ello, nada mejor que la meditación. Incluso sobre las mentes más rápidas, confusas y estresadas.

EL CUERPO

Menos antidepresivos y más meditación o yoga. Ambas prácticas trabajan sobre nuestro sistema nervioso y sobre nuestra energía, ayudándonos a desarrollar un estado de ánimo lento. Nos revitalizan cuando hemos estado perdiendo nuestra salud o nuestra plenitud por estrés, ansiedad, enfermedad y exceso de trabajo.