La migración es un tema que atañe a diversos países y que sigue en aumento según cifras de la ONU.  Las reformas y medidas ante esta problemática cada vez son más drásticas y un ejemplo de división son los muros entre naciones.

A pesar de su función, éstos han funcionado por décadas como lienzo para artistas que toman los altos y oscuros muros para enviar un mensaje de fondo. Te compartimos nuestras obras favoritas en la frontera al norte de México.

‘Borrando la frontera’,  una obra de la artista tamaulipeca, Ana Teresa Fernández, en la que con pintura color azul claro pintó 10 metros de largo y seis de alto de las vallas que dividen las playas de Tijuana y San Diego; creando una ilusión óptica que borraba de manera simbólica esa división entre los dos países, la artista ha pintado de color azul otros puntos de la frontera como Nogales en búsqueda de defender los derechos nos solo de los migrantes mexicanos sino de los de todo el mundo.

El artista francés JR, conocido por sus obras fotográficas a gran escala, creó Kikito, una instalación de gran formato que muestra a un niño viendo hacia el otro lado de la frontera. El artista criticó la decisión de Donald Trump, al derogar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia.

Hace unos meses Ronald Rael, profesor de Arquitectura en la Universidad de Berkeley, diseñó unos sube y baja que se han instalado de la mano del colectivo Chopeke entre los puntos fronterizos de Sunlad Park, Nuevo México y Anapra, Chihuahua, una instalación que busca demostrar de manera simbólica el balance que debería de existir entre los habitantes de una lado y el otro de la frontera. Remarcando que la acción de uno repercute indirectamente en el otro.