La riqueza de la gastronomía de México es reconocida alrededor del mundo y venerada por sus habitantes que la preservan a través de la realización de recetas tradicionales, símbolo también de la cultura y un reflejo de su historia.

En el 2010, la cocina mexicana fue catalogada como Patrimonio Intangible de la Humanidad gracias a esfuerzos de personas como Juana Lázaro Bravo, representante de la comida michoacana y que actualmente, comparte alrededor del mundo su conocimiento, así como cuidando su cultivo de maíz con el que hace parte de sus recetas.

Juanita, como le dicen en su comunidad, tiene 60 años y es originaria de Angahuan (una comunidad purépecha localizada a 32 kilómetros de la ciudad de Uruapan en el estado de Michoacán); pasando la mayor parte de su vida hablando Purépecha, hace 10 años comenzó a aprender español. Ella y un documento argumentativo realizado por el Conservatorio de Cultura Gastronómica Mexicana fueron piezas clave en esta asignación.

El documento argumentativo detalla cómo la cocina de Michoacán tiene tradición ancestral y técnicas prehispánicas. Un hecho muy importante que señala que la toda la cocina mexicana es Patrimonio Intangible de la Humanidad, aunque el estado de Michoacán es el que tiene dicho nombramiento.

Ahora Juanita es una portavoz de la gastronomía michoacana y comparte su legado en esfuerzo conjunto con las personas que ponen su empeño día a día para preservar la más fiel esencia gastronómica.